según un estudio del memorial de víctimas

Los papeles de la Stasi sobre ETA: "Persigue objetivos irreales y contra los trabajadores"

Las actas de la policía secreta de la República Democrática de Alemania desmontan el mito de que la Stasi mantuviera una relación fluida con ETA, según el investigador Ibon Zubiaur

Foto: Archivos de la Stasi en Berlín. (EFE)
Archivos de la Stasi en Berlín. (EFE)

La memoria colectiva moderna conoce las actividades vigilantes y represivas de la Stasi, la policía secreta de la República Democrática de Alemania (RDA), por el film 'La vida de los otros'. En ese largometraje ganador del Oscar a la mejor película de habla no inglesa en 2007, el director Florian Henckel describe con maestría cómo los agentes de la Stasi controlaban a los artistas para que no subvirtieran el orden establecido del comunismo imperante.

Durante años, la historiografía y diversas piezas periodísticas relacionaron a la Stasi con la organización terrorista ETA. En principio, su lucha ideológica y armada contra el "fascismo" y el capitalismo permitía dibujar una estrategia común de intereses para ETA y la Stasi. Sin embargo, una investigación de la Fundación Centro para la Memoria de las Víctimas del Terrorismo aparecida este mes de diciembre y escrita por Ibon Zubiaur desmiente el mito de que esas dos organizaciones tuvieran una estrecha relación entre 1950 y 1990, periodo en el que estuvo activa la Stasi.

El autor analizó por vez primera 1.200 de los 14.000 documentos a los que tuvo acceso del archivo del antiguo Ministerio para la Seguridad del Estado de la RDA. Entre sus conclusiones, cabe destacar que la Stasi ignoró a ETA y no la apoyó porque esta no se hallaba en su radar geográfico de influencia, porque le parecía una utopía la creación de un estado vasco entre Francia y España, porque el marxismo leninista de ETA era inferior ideológicamente al "socialismo real existente" en la RDA y, finalmente, porque despreciaban su violencia terrorista.

Para la inteligencia de la RDA, que llegó a contar con 100.000 agentes y 200.000 informadores, a pesar de cierta cercanía ideológica por su anticapitalismo y antifascismo, ETA era casi más un problema que un posible aliado. La prevención del terrorismo exterior a la Alemania comunista era una de las prioridades de la Stasi. En una de las actas que analiza Zubiaur, se alude a las conversaciones de Argel de mediados de los ochenta entre enviados del Gobierno de Felipe González y dirigentes etarras. La Stasi concluye: "ETA no supone un peligro ni riesgos de seguridad para la RDA y sus aliados ni cabe esperar de ella actividades hostiles".

Además, el desprecio ideológico es patente en la documentación investigada. Según su autor, para la Stasi, "ETA Militar era un grupo nacionalista radical que persigue objetivos no realistas y contrarios a los intereses de la clase trabajadora". Añaden los documentos analizados que las fuerzas detrás de ETA Militar "ni siquiera pueden ser calificadas de socialdemócratas. Muchos de sus líderes son nacionalistas conservadores".

Pintada reciente en el frontón de Hernani (Guipúzcoa) en favor de ETA. (EFE)
Pintada reciente en el frontón de Hernani (Guipúzcoa) en favor de ETA. (EFE)

Escasos contactos personales

La investigación de Ibon Zubaiur sostiene que los servicios de inteligencia de la RDA solo comienzan a prestar cierta atención a ETA en septiembre de 1980, una vez que la democracia ya ha recorrido un tiempo en España. Esa fecha no es señalada por el autor como un hito casual, sino que fue entonces cuando aparecieron por Berlín tres integrantes de ETA Político-Militar: Luc Edgard Groven alias 'Eric', Manuel Cecilia Cecilia y Ramón Díaz-Miguel Maseda. Los dos últimos tenían nombres falsos y sobre la identidad del primero la Stasi nunca tuvo claro si era genuina. Pero la documentación sí deja claro que 'Eric' era belga y miembro del aparato de relaciones internacionales de la organización terrorista vasca.

Los tres miembros de ETA habían acudido a la capital de la RDA a recoger armas de las manos de un colaborador cercano del famoso terrorista de origen venezolano 'Carlos el Chacal'. El acta de la Stasi reza así: "Bajo la dirección de 'Eric' se realizó a través de Berlín Oeste, el 4.11.80, el transporte de armas facilitado por el grupo de 'Carlos', a través de la RFA y Francia hasta España". La Stasi controló el movimiento de los tres terroristas en todo momento, pero se limitó a eso, a supervisar sus andanzas y a mirar para otro lado en la entrega de armas en territorio de la RDA. Apenas se registran oficialmente más visitas de etarras a la Alemania comunista.

Acta de la Stasi sobre el etarra Luc Edgard Groven, alias 'Eric'
Acta de la Stasi sobre el etarra Luc Edgard Groven, alias 'Eric'

Sin embargo, la Stasi sí envió colaboradores no oficiales a España. Ibon Zubaiur identifica a dos de ellos: 'IM Taler' e 'IM Bruno'. El primero era el alemán Klaus Croissant (1931-2002), abogado de Andreas Baader, uno de los líderes de la banda de Baader-Meinhof, en el proceso contra la Fracción del Ejército Rojo en 1975. Croissant fue condenado a dos años y medio de prisión en 1979 por su colaboración con la Baader-Meinhof. El segundo era el japonés Masao Adachi (1939-), destacado dirigente del Ejército Rojo Japonés.

A ese respecto, indica Zubaiur: "La pretensión de que un terrorista japonés y un abogado alemán pudieran aportar información relevante sobre ETA suena casi descabellada, aunque en el caso de Croissant debió de obedecer a su relación sentimental con Brigitte Heinrich ('IM Beate Schäfer'), infiltrada de la Stasi en Los Verdes que llegó a ser diputada en el Parlamento Europeo por esta coalición y mantenía buena relación con el aparato político del Movimiento de Liberación Nacional Vasco".

En todo caso, escasas y débiles fueron las relaciones de la Stasi con ETA. Un mito histórico más que se despeña.

España

El redactor recomienda

Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
15 comentarios
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios