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Vox aparca sus diferencias con PP y Cs para cerrar la formación de la Mesa
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deja para más adelante aspectos del programa

Vox aparca sus diferencias con PP y Cs para cerrar la formación de la Mesa

El acuerdo permite que la formación de Santiago Abascal logre un diputado en la Mesa del Parlamento andaluz que no le correspondería por la estricta contabilidad de sus votos

Foto: Francisco Serrano junto a Santiago Abascal el pasado 3 de diciembre. (Reuters)
Francisco Serrano junto a Santiago Abascal el pasado 3 de diciembre. (Reuters)

El partido político que acaba de irrumpir en el Parlamento andaluz ha centrado todos sus esfuerzos en cerrar un acuerdo para la Mesa de la cámara regional. No quiere ni oír hablar aún de pactos programáticos ni sillas en el Gobierno autonómico, a pesar de que PP y Ciudadanos sí que han marcado ya un conjunto de puntos en los que ambas formaciones aseguran confluir. Estos dos últimos grupos, sin embargo, no suman mayoría absoluta. Sus 26 y 21 asientos en la asamblea andaluza se quedan cortos y requieren necesariamente de los votos de Vox, que cuenta con 12 escaños, para alcanzar el límite de 55 diputados.

Con la llave de la gobernabilidad en su bolsillo, el partido de Santiago Abascal tiene en su mano un puesto en la Mesa del Parlamento regional, cuya composición se confirma hoy. Tras la negativa de Adelante Andalucía y la retirada de Ciudadanos de su propuesta de cederles un sillón, anoche Abascal ya habló de "un acuerdo" cerrado. "La presidencia del Parlamento será para Cs y la mayoría de la mesa será para PP-Cs-Vox".

Previamente, el equipo negociador de la formación verde, liderado por su secretario general, Javier Ortega Smith, se reunió con su homólogo en el PP, Teodoro García Egea, y sus colaboradores "exclusivamente", según un comunicado que emitió Vox, para tratar asuntos "relacionados con la Mesa". Nada sobre investidura ni sobre cuestiones programáticas, especificó la nota, que acto seguido recordaba un tuit escrito por el propio Abascal, que pretendía dejar clara la postura del partido y que tensaba la cuerda, al menos en la esfera pública.

"Lo vamos a repetir porque algunos no se quieren enterar: Vox no va a votar un gobierno que no se siente a escuchar y atender a los representantes y las propuestas de 400.000 andaluces", zanjó el presidente de la formación con el fin de poner de manifiesto su posición respecto a las 90 medidas aprobadas por Ciudadanos y PP para ir de la mano hacia un nuevo gobierno de confluencia. Gran parte de estos preceptos -como los de reforzar las competencias autonómicas en materia de educación y sanidad o la misma ley de violencia de género- no casan con las políticas que propone Vox y el tuit de Abascal pretendía insistir en que un acuerdo sobre la Mesa no conlleva cesión en sus líneas.

De hecho, a juicio de la formación verde, no es ahora cuando toca hablar de esos asuntos centrales, que claramente supondrán puntos de desencuentro entre Ciudadanos, PP y Vox. Los de Abascal no querían complicar el acuerdo sobre la Mesa del Parlamento, que daría un diputado a su formación, extremo que por estricto número de escaños no les tocaría. Fuentes del partido aseguran que pretenden ir paso a paso, sin adelantar ninguna fase, y que en el caso de que hoy se suscriba definitivamente el acuerdo ya pasarán a hablar de programas, de sillas o de disputas por políticas concretas que separan a los tres grupos parlamentarios.

Foto: El secretario general del PP, Teodoro García Egea. (EFE)

El propio Ortega Smith, tras reunirse ayer con García Egea, le explicó a sus 12 diputados que en ese momento Vox tenía asegurado un asiento en la Mesa, que no había nada más allá de ese concierto de lo que estuvieran hablando y que su objetivo sigue siendo "condicionar la política" con sus ideas madre. El propio exjuez Francisco Serrano, máximo dirigente de Vox en la comunidad autónoma, se reunió ayer con el líder de Ciudadanos en Andalucía, Juan Marín, en el despacho de este último de la cámara regional. Tras ello, fue a hablar con Ortega Smith y dos de los diputados que aún quedaban en la sala en la que antes había trasladado el secretario general de Vox a sus 12 representantes su encuentro con García Egea. Serrano insistió en que su objetivo es que Ciudadanos admita que Vox es imprescindible, algo que no parece aceptar aún, y que haga gestos de cara al futuro.

placeholder Teodoro García Egea y Javier Ortega Smith. (PP)
Teodoro García Egea y Javier Ortega Smith. (PP)

La composición de la Mesa parece por lo tanto cerrada, en línea con lo que la propia formación verde adelantó en un comunicado emitido tras el acuerdo programático de PP y Ciudadanos cuyo primer punto era que el partido "no sería obstáculo para el cambio". "Tampoco seremos cómplices de la continuidad del socialismo en Andalucía con otras siglas", añadió la nota, que subrayó que sus dos potenciales socios de gobierno estaban despreciando la voz de 400.000 andaluces y que las exigencias de Vox pasan por devolver competencias de educación, sanidad, justicia y seguridad al Gobierno central, suprimir entidades duplicadas y el 99% del impuesto de sucesiones, reducir el gasto público de Canal Sur y un 5% del tramo autonómico del IRPF y eliminar de los colegios cualquier contenido extracurricular con implicaciones ideológicas o morales que no haya sido autorizado por los padres de los alumnos.

El partido político que acaba de irrumpir en el Parlamento andaluz ha centrado todos sus esfuerzos en cerrar un acuerdo para la Mesa de la cámara regional. No quiere ni oír hablar aún de pactos programáticos ni sillas en el Gobierno autonómico, a pesar de que PP y Ciudadanos sí que han marcado ya un conjunto de puntos en los que ambas formaciones aseguran confluir. Estos dos últimos grupos, sin embargo, no suman mayoría absoluta. Sus 26 y 21 asientos en la asamblea andaluza se quedan cortos y requieren necesariamente de los votos de Vox, que cuenta con 12 escaños, para alcanzar el límite de 55 diputados.

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