LA INICIATIVA YA ESTÁ PRESENTE EN 23 PAÍSES

Madrid colocará adoquines en la puerta de las casas de los deportados a campos nazis

Arrancará con una decena hasta recordar a todos sus vecinos que pasaron por campos de concentración, cuatro mujeres y 445 hombres

Foto: Gunter Demnig, durante la colocación de uno de sus adoquines en Barcelona (EFE/David Arquimbau Sintes)
Gunter Demnig, durante la colocación de uno de sus adoquines en Barcelona (EFE/David Arquimbau Sintes)

Madrid entrará a formar parte de la iniciativa 'Stolpersteine' (piedra de tropiezo, en alemán) la próxima primavera. El Ayuntamiento de la capital instalará bloques de cemento a las puertas de los domicilios en los que vivieron los 449 madrileños que fueron deportados a campos nazis.

'Stolpersteine' es una creación del artista alemán Günter Demnig y puede calificarse como el monumento más extendido del mundo desde que el primer adoquín se instalara en 1997 en el distrito berlinés de Kreuzberg. Desde entonces, el artista alemán ha fabricado e instalado más de 65.000 de estos pequeños memoriales en 23 países, incluso fuera del Viejo Continente, hasta llegar a Argentina. Se pueden encontrar en ciudades como Bruselas, Hannover, Burdeos, Roma, Viena, Nuremberg o Praga.

El trabajo de Gunter Demnig ha servido para que más de 1.800 ciudades y pueblos europeos rescaten del olvido los nombres de sus vecinos que, entre 1933 y 1945, fueron víctimas del horror nazi. En España, las primeras piedras 'Stolpersteine' se colocaron en septiembre de 2015 en el municipio barcelonés de Navas. Desde entonces se han colocado 112 piedras a otros tantos deportados en 18 localidades. Las siguientes lo harán en Madrid esta primavera.

El artista comienza la instalación

Gunter Demnig, como una expresión más de respeto hacia las víctimas, siempre instala personalmente las primeras ‘Stolpersteine’ de cada localidad. El artista se encarga desde la excavación del hueco a la recogida de escombros y reposición del pavimento, aunque esa operación puede resultar especialmente sencilla en Madrid dado que muchas de sus aceras se encuentran enlosadas con baldosas de material cerámico similar.

Uno de los adoquines instalados por Gunter Demnig en Barcelona (EFE/David Arquimbau Sintes)
Uno de los adoquines instalados por Gunter Demnig en Barcelona (EFE/David Arquimbau Sintes)

En el inicio del proceso en Madrid se prevé la colocación de una decena de estas piedras, pero se completará hasta la totalidad de los vecinos de Madrid que murieron en los campos de concentración nazis: cuatro mujeres y 445 hombres. El Ayuntamiento refuerza así su acción de memoria histórica hacia este colectivo, reconocido institucionalmente en el acuerdo adoptado por unanimidad en el Pleno del mes de abril de 2017. Entonces se decidió levantar una escultura memorial que les recordara y sobre la que se trabaja actualmente.

Para el Ayuntamiento de Madrid, se saldará una deuda pendiente con la historia y con un elevado número de madrileños ya que, a día de hoy, “son muy escasos y discretos los hitos que recuerdan en el espacio público a quienes padecieron la represión, dentro y fuera de las fronteras, a quienes soportaron el exilio y a quienes se opusieron al fascismo”.

Adoquines personalizados

Los adoquines de esta iniciativa de memoria son bloques de cemento de 96mm x 96mm x 100mm, en los que se inserta en una de sus caras cuadradas una placa de bronce con el nombre de la persona a recordar, la fecha de su nacimiento, de la deportación, la fecha de su reclusión y la de su asesinato.

El texto cincelado suele arrancar con las palabras 'Aquí vivió' ya que lo habitual es instalar estas piedras en el suelo delante de la puerta de la que fue vivienda de la víctima, nunca en la pared. Ante uno de estos adoquines lo importante no es conocer el idioma ya que todos suelen acabar con palabras trágicamente conocidas como Treblinka, Theresienstadt, Sobibor, Sachsenhausen, Ravensbrück, Mauthausen, Neuengamme, Lodz, Gurs, Drancy, Dachau, Chelmno, Buchenwald, Bergen-Belsen o Auschwitz.

El artista alemán se encarga personalmente de colocar los primeros adoquines en cada ciudad (EFE/Alessandro di Marco)
El artista alemán se encarga personalmente de colocar los primeros adoquines en cada ciudad (EFE/Alessandro di Marco)

Dada la enormidad del Holocausto judío, muchas de las piedras instaladas ya sean dedicadas a la memoria de deportados que profesaban esta religión pero el trabajo de Demning también reconoce a otros represaliados, como Testigos de Jehová, prisioneros de guerra, personas sin techo, detenidos por mestizaje, niños discapacitados o miembros de las Brigadas Internacionales.

Los adoquines recuerdan cómo acabaron sus días: humillados, expulsados de sus cargos, inhabilitados para trabajar, castrados, víctimas de experimentos clínicos, destinados a un batallón de castigo, internados en centros de exterminio, en la 'residencia' Mainkofen, empujados al suicidio, decapitados, muertos de hambre, torturados por la Gestapo... Otros tuvieron que exiliarse para salvar sus vidas y también se recuerda a los pocos que lograron sobrevivir al infierno.

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