COMPARECENCIA TRAS EL CONSEJO DE MINISTROS

Sánchez fija sus reglas a Torra: reunión solo con él en BCN y no a negociar un referéndum

El Gobierno descarta abrirse a un formato de 'minicumbre', en el que participen no solo los dos presidentes, sino también ministros y 'consellers'. Sí está dispuesto a hablar de todos los temas

Foto: Los ministros Isabel Celaá (c), José Luis Ábalos y Nadia Calviño, este 14 de diciembre en La Moncloa. (EFE)
Los ministros Isabel Celaá (c), José Luis Ábalos y Nadia Calviño, este 14 de diciembre en La Moncloa. (EFE)

No. La respuesta final es no. El Gobierno rechaza una reunión ampliada en Barcelona de la que participen Pedro Sánchez y algunos de sus ministros y Quim Torra con sus 'consellers'. La oferta del Ejecutivo es que se repita el próximo 21 de diciembre el formato que se utilizó en Sevilla, el pasado octubre: entrevista de los dos presidentes y punto, en la que se puedan hablar de todos los temas —sin negociar un referéndum de autodeterminación—, y luego, aparte, cita del Consejo de Ministros. "El formato es el que es [...] y corresponde al anfitrión comportarse según los usos y costumbres", remarcó este viernes la portavoz, Isabel Celaá.

La posibilidad o no de un despacho de Sánchez y Torra está dando muchas vueltas en los últimos días. El próximo viernes el Gabinete se reunirá en pleno en la capital catalana, en medio de un impresionante dispositivo de seguridad, y el jefe del Ejecutivo quiere verse con el líder del Govern. Devolverle el encuentro que ambos tuvieron en julio en La Moncloa. Cumplir la promesa que entonces hizo. Pero lo que le llegan desde Barcelona son tirones y frenazos. Hasta ahora, Torra se negaba a verse solo con Sánchez el 21-D para una reunión puramente protocolaria, y también señalaba que prefería una especie de 'cumbre' de los dos gobiernos. Ayer jueves, la 'consellera' de Presidencia, Elsa Artadi, y tras una semana de alta tensión entre Madrid y Barcelona, se abrió a la opción de una entrevista Sánchez-Torra siempre que tuviera contenido político. Y se quejaba de que no había llegado al Govern ninguna propuesta formal.

Horas más tarde, la vicepresidenta, Carmen Calvo, envió una carta a su homólogo, Pere Aragonès (ERC). En la misiva, formalizaba el deseo del presidente de verse con Torra el 21-D y pedía "máxima colaboración" a la Generalitat. "Sería conveniente" que los dos presidentes pudieran encontrarse, razonaban, para "retomar la senda del diálogo constructivo que debe cimentar la relación" entre los dos gobiernos. Calvo añadía que este tipo de encuentros son habituales "en situaciones semejantes" y "así se lo comentó" Sánchez al 'president' en la cita que ambos mantuvieron en julio en La Moncloa.

El Gobierno siempre ha mantenido que no quiere una reunión entre los dos gobiernos: este formato es el que se repite en las cumbres entre dos países


El Govern siempre ha deseado que más que un despacho entre los dos presidentes se produzca una reunión ampliada entre los dos ejecutivos. Este es el formato que se utiliza entre los gobiernos de dos Estados distintos. Sin ir más lejos, cuando Sánchez visitó La Habana, a finales de noviembre, se vio primero con el presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, y luego pasaron a la sala ministros de ambos países. Además, España mantiene cumbres bilaterales con naciones de nuestro entorno o Estados latinoamericanos en las que trabajan asimismo responsables de carteras ministeriales de los dos países. La Moncloa siempre ha puesto objeciones a esa propuesta de la Generalitat, porque sería conferir, por la puerta de atrás, un rango superior a Cataluña, un estatus de Estado.

No a un tres más tres

En la mañana de este viernes se abrió un tercer camino, una especie de 'minicumbre', de la que informaba 'La Vanguardia'. Es decir, un encuentro de Sánchez, Calvo y la titular de Política Territorial, Meritxell Batet, con Torra, Aragonès y Artadi. Tres más tres. El Ejecutivo cerró también esa puerta. Solo ofrece una cita del presidente con el líder del Govern. Punto. Aparte, se reunirá el Consejo de Ministros, y se hará en la Llotja de Mar, en el centro de la ciudad. Dos espacios diferentes.

Celaá: "Corresponde al anfitrión comportarse según los usos y costumbres. Sánchez ve una oportunidad de reunirse con Torra, pero esto no es una cumbre"

Celaá fue muy contundente en sus diversas respuestas a los periodistas este viernes. "El formato es el que es, una reunión del Consejo de Ministros en un lugar del territorio nacional. Es eso —aseguró—. Corresponde al anfitrión [Torra] comportarse según los usos y costumbres. El presidente ha dicho que hay una oportunidad de reunirse con Torra, pero esto no es una cumbre. Esto es un Consejo de Ministros que se celebra en un lugar del territorio, y a eso vamos".

La portavoz sí concedió que el diseño de esa presunta entrevista Sánchez-Torra no está cerrado, porque están "todas las agendas abiertas y todo por confirmar". "Pero ciertamente el formato que avala el Gobierno es la reunión entre los dos presidentes, y ninguna otra". Lo repitió una segunda vez: aunque no hay nada amarrado, el "concepto natural" es el de una cita entre los dos líderes, "y no otro".

Sánchez fija sus reglas a Torra: reunión solo con él en BCN y no a negociar un referéndum

Salvaguardar la "convivencia"

Fuentes del Govern también adelantaron este viernes que Torra no se reuniría con Sánchez si en esa cita no se abordan "todos los temas", incluida la reivindicación de los independentistas de un referéndum de autodeterminación. Y si no se habla de todas las materias "a fondo", entonces no caben entrevistas bilaterales. El Gobierno sí se abre a debatir sobre todo. Celaá recordó que cuando el 'president' se desplazó hasta La Moncloa en julio "nadie hizo" una delimitación de los temas a tocar. "No hay censura previa", señaló la portavoz, pero "ciertamente el presidente hablará lo que es el encauzamiento del conflicto para Cataluña, que no es otro que diálogo dentro de la Constitución. Autogobierno. No hay otra salida". Celaá se citó a sí misma, a lo que dijo en su debut como portavoz del Gabinete, el pasado junio: "Con la Constitución en una mano y el diálogo en la otra".

Celaá dice que no hay "censura previa" de los temas a tratar, pero insiste en que la única salida es el diálogo dentro de la Constitución y el autogobierno

El Ejecutivo siempre ha defendido que un referéndum de autodeterminación no cabe en la Carta Magna. El propio presidente se lo volvió a recordar el pasado miércoles en el Congreso a los soberanistas. No hay "nada mejor" para dividir a una sociedad que un plebiscito, como se ha visto en el Reino Unido. La propuesta del Gobierno es aquella que concite al 75% o al 80% de los catalanes, y que pase por reforzar el autogobierno, que es el elemento que más une, insiste, porque la comunidad sufre un problema de "convivencia". Sánchez también recuerda siempre que los separatistas no gozan de una mayoría social detrás, porque en todos los procesos electorales y en las consultas ilegales de los últimos años el bloque independentista se queda por debajo del 50% del censo. Los socialistas, por tanto, ofrecen una reforma del Estatut, que habría de ser votados por dos tercios del Parlament.

Celaá contestó que no iba a determinar "el alfa y omega" de la propuesta del Ejecutivo, porque se trata, primero, de que los catalanes, nacionalistas y constitucionalistas, dialoguen entre sí, y se "salvaguarde la convivencia de toda Cataluña". El único cauce, defendió, es el diálogo y la política y un nuevo Estatut que satisfaga mayoritariamente a la población.

Él hablará de otros temas

Desde Bruselas, el propio Sánchez fue preguntado por la posibilidad de esa reunión con Torra y del mensaje que quiere llevar a Cataluña. El líder del Ejecutivo insistió en que no tiene aún la respuesta de la Generalitat, y que en todo caso en política "no se pueden perder las formas". El 'president' "querrá hablar de autodeterminación", y "se puede hablar de cualquier cuestión", concedió, pero todo el tiempo que él destine a abordar ese tema, él lo empleará en "precariedad laboral, calidad de los servicios públicos y cómo reconstruir el Estado del bienestar", asuntos que cree que "importan a la sociedad catalana.

Sánchez subraya que es necesario "sosiego", "tiempo", "diálogo", "sentido de Estado de todos", "moderación", "altura de miras" y "generosidad"

El mandatario socialista quiso hacer hincapié, en su comparecencia posterior al Consejo Europeo, en la importancia del Consejo de Ministros en Barcelona, un compromiso que contrajo en agosto, durante su gira latinoamericana", y ahora "cumple". La celebración de esa reunión del Gabinete, dijo, es una "muestra de aprecio y respeto a Cataluña y a la sociedad catalana", como lo era hacia Andalucía el Consejo que se organizó en Sevilla el 26 de octubre y como ocurrirá cuando el Ejecutivo viaje a otras ciudades españolas.

Sánchez fija sus reglas a Torra: reunión solo con él en BCN y no a negociar un referéndum

"Acercar el Consejo de Ministros a la España autonómica no es más que un símbolo y un gesto de convivencia, de concordia [...]. Esto tiene mucho que ver con la concepción de la política y con reconocer que no toda la vida política pasa en Madrid". El Ejecutivo quiere explicar que tiene un "proyecto para Cataluña", que es "el mismo" que el que tiene para toda España, y por eso en Barcelona se aprobará la subida del salario mínimo a 900 euros, que afecta a todos los ciudadanos, vivan donde vivan.

Sánchez fija sus reglas a Torra: reunión solo con él en BCN y no a negociar un referéndum

Sánchez insistió en que la crisis catalana no se arreglará en poco tiempo, puesto que lleva larvada más de diez años. Pidió entonces, y en varias ocasiones, "sosiego", "tiempo", "diálogo", "sentido de Estado por parte de todas las fuerzas políticas" y "generosidad". "Este Gobierno no quiere vivir de la confrontación ni del agravio territorial", sino "resolver" uno de los principales problemas de la sociedad catalana. Y lo "único" que pide a la oposición es el "mismo sentido de Estado" que él tuvo cuando estaba en la oposición. No quiso contestar a la pregunta de si coincidía con el diagnóstico del ministro de Exteriores, Josep Borrell, quien el miércoles concluyó que "la política del ibuprofeno", la de la distensión, no había funcionado.

Acercar el Consejo de Ministros a la España autonómica no es más que un símbolo y un gesto de convivencia, de concordia

El presidente insistió en su mantra: que en estos seis meses se hayan reunido las comisiones bilaterales Generalitat-Estado, que se haya dado respuesta a problemas de los catalanes en materia, por ejemplo, de infraestructuras, o que se haya reducido la litigiosidad es una "buena noticia", y ese es "el camino". La receta es "mucho sosiego, sentido común, moderación, altura de miras". Y "tiempo", mucho tiempo.

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