COMPARECENCIA EXTRAORDINARIA EN EL CONGRESO

Sánchez redobla los avisos a Torra: enviará la Policía y habrá "firmeza" si se rompe la ley

El presidente adelanta que el Consejo de Ministros del 21-D en Barcelona aprobará el salario mínimo de 900 euros y acusa a los soberanistas de haber tejido, como el Brexit, un relato de "mentiras"

Foto: Pedro Sánchez, este 12 de diciembre durante su intervención inicial en el pleno del Congreso. (Reuters)
Pedro Sánchez, este 12 de diciembre durante su intervención inicial en el pleno del Congreso. (Reuters)

Pedro Sánchez va virando la nave. Lentamente, eso sí. Lanza mensajes de firmeza claros hacia los independentistas, advirtiéndoles de que cualquier nueva vulneración de la legalidad tendrá rápidamente una respuesta "firme, pero serena" del Estado de derecho y de que si no garantizan el orden público, enviará efectivos policiales a Cataluña. Pero por el momento se queda ahí, en avisos serios. En tono duro, en la comparación del discurso independentista con las "ensoñaciones", las "mentiras" y las "trampas" con el del Brexit, en la apuesta por un proyecto integrador y de convivencia para toda España. Porque no hay aún sobre la mesa medidas coercitivas contra el Govern y porque el Ejecutivo no renuncia al diálogo sostenido en estos últimos seis meses y que, a su juicio, ha tenido sus frutos, un impacto real. Como también reprocha a PP y Cs, el Gabinete socialita intenta echar "agua" al fuego, y no "gasolina".

El presidente intenta guardar sus equilibrios apretando algo más las tuercas de su discurso contra los soberanistas, sin olvidar los llamamientos a PP y Ciudadanos a la "lealtad". Se erige en referente de la "moderación" frente a los separatistas y los "impulsos recentralizadores" de la oposición. Esas fueron las ideas motrices del discurso "de Estado" de Sánchez en su esperada comparecencia de este miércoles en el Congreso de los Diputados, centrada tanto en Cataluña como en la aprobación, por parte del Consejo Europeo —no aún por Londres— del acuerdo de retirada del Reino Unido de la Unión, dos asuntos que el jefe del Ejecutivo no dejó de conectar intencionadamente durante su hora clavada de discurso inicial ante la Cámara [aquí en PDF].

Lo hizo, además, desde el principio, aprovechando que su comparecencia en el pleno obedecía a esos dos asuntos. Cataluña y Brexit. Su propuesta, desde que llegó a La Moncloa, es la de "fortalecer" el proyecto europeo y de España "impugnado por el independentismo catalán", porque este "socava el proyecto europeo a fuerza de impugnar el proyecto de España", cuando precisamente la "fortaleza" es la unión y no la "segregación".

El Gobierno no aceptará que se produzca cualquier dejación de funciones a quien tiene encomendada la seguridad en Cataluña



Entonces Sánchez subió el tono. Enseguida. Los dirigentes independentistas, dijo, han desplegado una "retórica inflamatoria inaceptable", "mensajes gruesos combinados con una dejación de funciones que no resultan admisibles para el Gobierno". Aquí enlazó con el primero de sus avisos: el Ejecutivo "no aceptará que se produzca cualquier dejación de funciones a quien tiene encomendada la seguridad en Cataluña". Visto lo ocurrido el pasado fin de semana, con cortes de carreteras y levantamiento de las barreras de peaje y la "injustificable inacción" del Govern, el Gobierno, recordó, se dirigió por carta al Gabinete de Quim Torra para apremiarles a que cumplan con sus "obligaciones". "Y de persistir en su actitud", un "número suficiente de efectivos" policiales se desplazarán a Cataluña para "garantizar" la seguridad y la tranquilidad en las calles catalanas. Advertencia que ya había plasmado por escrito el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, en su dura misiva del lunes al 'conseller' del ramo, Miquel Buch.

Su pasado en Bosnia

Dos. Pese a las "amenazas" de los comités de defensa de la república (CDR), habrá Consejo de Ministros el próximo 21 de diciembre en Barcelona, porque así se comprometió con el 'president' y con el pueblo catalán y por cumplir su palabra, y no será de hecho la única salida del Gabinete, que quiere acercarse a "todos los territorios" de España porque tiene un "proyecto de progreso y prosperidad compartida para todos los ciudadanos, vivan donde vivan". En esa reunión de su Ejecutivo, adelantó, se aprobará la subida del salario mínimo a 900 euros al mes, alza que fue pactada con Unidos Podemos en octubre.

Invocar la vía eslovena "denota desconocimiento de la historia, una manipulación inaceptable" y recurso a la "mentira", asegura con severidad Sánchez

Tres. La vía eslovena, invocada por Torra desde Bruselas el pasado sábado. Sánchez recordó entonces su tiempo como miembro del Gabinete del Alto Representante de Naciones Unidas en Bosnia Herzegovina, Carlos Westendorp, a finales de los noventa. Entonces fue "testigo de las consecuencias" de la devastadora guerra civil en Yugoslavia. "No hace falta que me lo cuenten. Lo vi y lo viví [...]. Reivindicar la vía kosovar, la vía eslovena, denota un desconocimiento de la historia, una manipulación inaceptable y la desesperación de quien no tiene ningún argumento más que la mentira para sostener sus posiciones políticas", sostuvo entre aplausos de su bancada.

Sánchez redobla los avisos a Torra: enviará la Policía y habrá "firmeza" si se rompe la ley

Y aquí iba la advertencia: todo aquello que esté "fuera de la Constitución, fuera del Estatuto de autonomía, contará con la respuesta" —"para que se me entienda claramente"— "firme pero serena, proporcional pero contundente, del Estado social y democrático de derecho". "No hace falta decir más, no gesticular ni hablar más alto. Queda recogido en el 'Diario de Sesiones", remachó. El presidente no fue a más. Quería dejar claro que no le temblará la mano a la hora de adoptar medidas de coerción, pero no entró al detalle. Consideraba que la mera verbalización del aviso era más que suficiente para que los independentistas captaran el mensaje del Gobierno y el viraje estratégico operado tras la debacle socialista y la irrupción de Vox en las elecciones andaluzas del 2 de diciembre, tras las que buena parte de los cargos del partido entiende que subyace la política de distensión con Cataluña. En el fondo, estaba apuntando, sin citarlas, medidas extremas, la última de las cuales, si fuera necesario, sería la aplicación del artículo 155 de la Carta Magna.

"Impulsos recentralizadores"

Sánchez defendió su postura, que pretende situar en el término medio frente a los dos extremos, las derechas y los separatistas. Él reivindica, señaló, la "España plural, orgullosa de su diversidad territorial", la Constitución de 1978 y en concreto el Título VIII —el que pauta la ordenación territorial—, y cree en el reforzamiento del autogobierno. El "centralismo" de PP y Ciudadanos es un "error histórico", porque la España autonómica ha traído "democracia y progreso". Así que el Ejecutivo "no va a dar un paso atrás", rindiéndose a los "impulsos recentralizadores" de "las derechas", pero tampoco aceptará "ninguna vulneración del orden constitucional y estatutario", resumió.

Sánchez pide "lealtad" al Estado a PP y Cs, la "misma" que él tuvo con Rajoy de presidente. Y anima a la búsqueda de un nuevo Estatuto

El presidente, como en tantas otras ocasiones, subrayó que lo que está en juego en Cataluña "es la convivencia", y no la secesión. Reiteró que el independentismo, de hecho, "va contra la historia", y situaría a la comunidad "fuera del proyecto europeo". "Y no cuenta con una mayoría social en Cataluña", recordó. El Gobierno defiende que la solución al conflicto requerirá de "tiempo, diálogo y lealtad". Porque no será una cuestión que se resuelva pronto. Porque exige —aquí también figuraba otro aviso a Torra— de un "nuevo acuerdo dentro del marco constitucional", un nuevo Estatuto que ha de concitar el consenso de dos terceras partes del Parlament, una mayoría que los independentistas no tienen. Sánchez, en su réplica, pidió a los portavoces de ERC y PDeCAT, Joan Tardà y Carles Campuzano, que dejen "a un lado" su exigencia de referéndum y hablen de una "fórmula que permita agregar al 75-80% de la población", y que pasa por reforzar el autogobierno. Eso es "Estatuto de autonomía y es la Constitución".

Tercer elemento. Lealtad. Porque la solución demanda una "lealtad de la oposición con el Gobierno de España". "No pido más, señores [Albert] Rivera y [Pablo] Casado —les dijo a ambos—, que la misma lealtad que tuve yo con el Gobierno de [Mariano] Rajoy". Lealtad también, añadió, necesaria "entre administraciones", entre el Ejecutivo y el Govern. En este punto reivindicó los "acuerdos con impacto real" que han sido fruto de las reuniones de las comisiones bilaterales Generalitat-Estado de los últimos seis meses.

Sánchez redobla los avisos a Torra: enviará la Policía y habrá "firmeza" si se rompe la ley

"Retóricas similares"

Todo el discurso de Sánchez estuvo impregnado de esa combinación de Brexit e independentismo catalán. Saltaba de una materia a otra con la evidente intención de conectarlas. Ambos, subrayó, tienen "retóricas similares", porque han tejido un "relato de agravios inventados", ambos suponen "forzar a la población" a que se pronuncie con una decisión binaria, de sí o no, ambos "culpabilizan a un tercero" mientras "se obvian responsabilidades" en los recortes en servicios públicos, ambos "demonizan al que discrepa", ambos "fuerzan" a los ciudadanos a militar en "campos enfrentados", ambos construyen "una ensoñación".

Sánchez redobla los avisos a Torra: enviará la Policía y habrá "firmeza" si se rompe la ley

Igual que el Brexit se asentó sobre una "grotesca campaña de mentiras y desinformación", y tendrá unas "dolorosas consecuencias" para la población, también se ha visto el "mismo patrón de engaños y exaltación de emociones" en Cataluña, comparó. Sánchez entonces compiló las "mentiras" propaladas por los soberanistas: que habría apoyo internacional, que se actuaría 'con seny', que no habría costes, que podía importarse la experiencia escocesa.

Brexit e independentismo se basan en un "puñado de tópicos" y en la petición de un referéndum que no hace más que "dividir" más aún a la sociedad

Así que aquí y allí, glosó, solo ha habido una "exaltación de un puñado de tópicos revestidos de nostalgia de un pasado que ya no puede volver", la "retórica del nosotros frente al ellos". Y petición de un referéndum, cuando "nada mejor" que un plebiscito para "partir en dos" a la sociedad, avisó. A la vista está la "incertidumbre", fractura y "crisis constitucional en Reino Unido" como nunca la ha habido —justo en el día del anuncio de la moción de confianza a Theresa May—. Unas costuras que han saltado por el Ulster, por Escocia y que ha generado una herida entre generaciones.

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Sánchez se concentró en las réplicas en los ataques a PP y Ciudadanos. Y ahí no solo entró Cataluña, sino también Andalucía y la resaca del 2-D, con la hipótesis más que probable de que ambas formaciones se apoyen en Vox para desalojar al PSOE del poder.

"Ustedes vierten gasolina y nosotros agua, nosotros queremos preservar la convivencia", reprocha el presidente a PP y Cs en la réplica

Pero a ambos, PP y Cs, les reprochó que reclamen insistentemente la aplicación del 155 —"un 155 perpetuo"— cuando no ha llegado el momento, porque gracias a la política de distensión del Ejecutivo la situación está "mucho mejor" que cuando se tuvo que recurrir a la intervención de Cataluña. El 155, recordó, llegó tras dos referendos, un quebrantamiento de la legalidad, una desobediencia de las sentencias del Constitucional y una declaración de independencia. Por eso el PSOE estuvo al lado del Gobierno de Mariano Rajoy. De ahí que Sánchez siguiera reclamando "lealtad". "La gran diferencia entre ustedes y nosotros es que frente a su intento de manipulación de la violencia etarra, el PSOE impulsó grandes acuerdos de lucha contra el terrorismo, acabó con el terrorismo en el País Vasco. Este Gobierno no va autilizar el agravio territorial ni va a echar gasolina al fuego. Ustedes vierten gasolina y nosotros agua, nosotros queremos preservar la convivencia", espetó a PP y Cs.

"No cabe ningún tipo de renegociación" sobre el Brexit

Al margen de los paralelismos que quiso trazar insistentemente entre el Brexit y el soberanismo catalán, Pedro Sánchez también quiso lanzar varios mensajes a Londres y Bruselas. El presidente aseguró que no hay posibilidad de reabrir el acuerdo de retirada de la Unión por parte de Gran Bretaña, por mucho que Theresa May haya aplazado la votación del texto ante la derrota dolorosa que se le avecinaba en Westminster. No, "no cabe hacer ningún tipo de renegociación" ni con la UE, ni sobre Gibraltar. 

La decisión de la primera ministra de aplazar la votación "no va a cambiar la posición española y de la UE". El acuerdo alcanzado el mes pasado "es el único posible y no cabe negociar otro". Le corresponde por tanto a Londres determinar "qué decisión va a tomar", más aún a la vista de que el Tribunal de Justicia de la UE sentenció que el Reino Unido puede revocar el Brexit de manera unilateral

Sánchez demandó a PP y Cs que "reconozcan el acierto de España, aunque sea por una vez" en los acuerdos alcanzados sobre Gibraltar, que blindan la posición negociadora de Madrid, en la medida en que una vez producida la salida del Reino Unido, todo aquello que afecte al Peñón deberá contar con el plácet de España, y así lo han ratificado la Comisión y el Consejo Europeo, y lo reconoció, por ejemplo, el ministro alemán de Exteriores, al advertir que esas declaraciones de apoyo a Madrid son "vinculantes", "todos" los Estados miembros las respetarán y el asunto queda por tanto zanjado.

"Hemos definido el marco para las próximas décadas", de tal modo que las relaciones sobre Gibraltar "pasan por España". Y si finalmente Londres no ratificara el acuerdo de retirada, la posición fijada por la UE respecto al Peñón "seguirá en vigor". No decaerá, presumió. España, pues, ha conseguido "con creces" sus propósitos, y siempre teniendo en el punto de mira a la población del Campo de Gibraltar. 

El presidente subrayó que el Ejecutivo ha adoptado las medidas oportunas para que "el impacto sobre España" del Brexit sea el menor posible, se produzca la salida de manera ordenada o no, haya o no un nuevo referéndum. "El Gobierno ha trabajado en todos los escenarios posibles para proteger nuestros intereses" elaborando planes de contingencia, subrayó el jefe del Ejecutivo, quien animó a las empresas a elaborar también esos planes para afrontar cualquier escenario posible. 

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