Carlos García Juliá

La Fiscalía pedirá extraditar al pistolero de Atocha tras su detención en Brasil

La matanza de Atocha fue un atentado de extrema derecha cometido en 1977 por un grupo que rechazaba "el cambio institucional que se estaba produciendo en España", sostiene el fallo

Foto: Imagen de archivo de Carlos García Juliá, autor material de la matanza de Atocha.
Imagen de archivo de Carlos García Juliá, autor material de la matanza de Atocha.

La Fiscalía aboga por la extradición desde Brasil de Carlos García Juliá, autor material de la matanza en 1977 de los abogados de Atocha y detenido el pasado miércoles en Sao Paulo tras 24 años de huida. Según confirman a El Confidencial fuentes jurídicas, el Ministerio Público considera que el pistolero debe ser entregado a España porque el delito no ha prescrito todavía, para lo que se apoyan en que no han pasado 30 años desde su fuga. Una vez se formalice esta petición, la Sección Primera de la Sala de lo Penal tendrá que emitir un auto en el que acepte o no la solicitud y, en el caso de que esta salga adelante, García Juliá podría pasar alrededor de diez años más entre rejas.

El autor de la matanza fue condenado en 1980 a 193 años de prisión por el crimen, pero en 1991 se le concedió la libertad condicional y en 1994 solicitó autorización judicial para salir de España por una oferta laboral en Paraguay. Después de abandonar el país con dicho permiso, el pistolero ignoró entonces los requerimientos judiciales de presentarse cada mes en la embajada de Asunción, pasando así a ocupar un puesto en la lista de fugitivos nacionales hasta este miércoles.

El Ministerio Público ya solicitó la extradición de García Juliá en 2001, cuando tuvo constancia de que había sido detenido en Bolivia por tráfico de drogas. La Fiscalía pidió la entrega del pistolero "para cumplimiento del resto de la pena privativa de la libertad impuesta que, según la liquidación de condena practicada en la causa, alcanza a 3.855 días", sostiene el correspondiente auto. De todos modos, las autoridades no lograron que García Juliá fuera entregado y después de que este abandonara Bolivia se perdió de nuevo su rastro.

Así, en agosto de 1996 el juez de vigilancia revocó su libertad condicional porque, según dice la orden de arresto, "no cumplió las condiciones impuestas para la condición de libertad condicional, dejó de presentarse en la Embajada, salió de Paraguay y cometió nuevos delitos de tráfico de estupefacientes en Bolivia, por lo que fue detenido en mayo de 1996". Las fuentes consultadas apuntan en este sentido a que la Fiscalía se apoya en esta fecha, agosto de 1996, a la hora de sostener que no han pasado 30 años desde que el preso quebrantó el cumplimiento de su pena, lo que descartaría la prescripción de los hechos.

Según explican desde la Policía Nacional, García Juliá buscó cobijo en Chile, Argentina, Venezuela y Brasil tras abandonar Bolivia, por donde se movía con documentación a nombre de terceras personas. Conforme pasaron los años, el fugitivo se sintió cada vez más seguro y llegó incluso a tomar vuelos para desplazarse por estos territorios, pero la investigación dio un vuelco en 2017, cuando se emitió una orden internacional de detención que permitió intensificar las labores de búsqueda.

Una de las pistas que comenzó a coger fuerza a partir de ese momento fue la de que el pistolero se estuviese escondiendo en Sao Paulo con la identidad de un ciudadano venezolano, línea de investigación que permitió que la Policía Federal de Brasil detectara a García Juliá en dicha ciudad hace alrededor de un mes. Tras su detención este miércoles, agentes de la Policía Nacional se encuentran ahora en Sudamérica trabajando junto a sus homólogos brasileños a la espera de que sea entregado a España.

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