40 ANIVERSARIO DE LA CONSTITUCIÓN

El registrador Rajoy, estrella de los corrillos en su reaparición en el Congreso

Era una de las imágenes más esperadas. El retorno del expresidente tras la moción de censura resultó ser un éxito entre propios y ajenos: habló con todos y las fotos no pararon

Foto: El rey Juan Carlos, la reina Sofía, Pedro Sánchez y los expresidentes del Gobierno. (EFE)
El rey Juan Carlos, la reina Sofía, Pedro Sánchez y los expresidentes del Gobierno. (EFE)

La llegada de Mariano Rajoy al Congreso de los Diputados seis meses después de la moción de censura era de las más esperadas. Ninguno de los presentes podía evitar la curiosidad de verle reaparecer. Lo hizo quince minutos antes de que el reloj marcara las doce de la mañana entre aplausos del millar de personas que aguardaban en la Carrera de San Jerónimo y que decidieron pitar a los otros expresidentes. Antes que él llegaban José Luis Rodríguez Zapatero y José María Aznar sin despertar ni un poco de simpatía entre la gente de la calle. Pedro Sánchez llegaba poco después y solo obtuvo gritos y pitos. Solo hubo aplausos y gestos de cariño para los Reyes y para Rajoy. Y no quedó ahí la cosa. El expresidente popular se convirtió en la verdadera estrella de los corrillos en el Congreso. Los periodistas se acercaban una y otra vez para preguntarle. Él se despachó dejando claro que no quería hablar de nada. “Solo de Derecho Mercantil”, que es lo que domina, dijo con su retranca, reconocible por todos en la Cámara.

Los expresidentes Felipe González, José María Aznar, José Luis Rodríguez Zapatero y Mariano Rajoy. (EFE)
Los expresidentes Felipe González, José María Aznar, José Luis Rodríguez Zapatero y Mariano Rajoy. (EFE)

Diputados y senadores del PP —casadistas y no casadistas— le pidieron fotos, le dieron besos, abrazos y le llamaron “presidente”. Rajoy había vuelto, aunque solo por unas horas. La imagen contrastaba con la de otro expresidente del PP en el Salón de los Pasos Perdidos. La de Aznar, que apenas cruzó palabra con nadie ni recibió guiños entre las filas populares y, por supuesto, entre las ajenas. Rajoy intercambió palabras con dirigentes de otros partidos y especialmente con Zapatero, a quien tenía sentado al lado durante el acto solemne en el que hablaron Ana Pastor y Felipe VI. El expresidente socialista llegó a asegurar a la prensa que este era “el mejor Rajoy” que había visto. No es el único que lo piensa.

El otro protagonismo se lo llevó sin duda la familia real. Ya a su llegada, don Felipe recibió aplausos y ‘vivas al Rey’ de los ciudadanos agolpados en la calle. Pero no era solo a él. La gente homenajeó, igual que el hemiciclo, al rey Juan Carlos, que reapareció esta semana en la agenda pública para conmemorar las cuadro décadas de democracia en España. Pastor y su hijo, don Felipe, le mencionaron en sendos discursos reconociéndole el protagonismo que tuvo en la Transición. Recibió larguísimas ovaciones de los partidos políticos —solo a excepción de Unidos Podemos que sí permaneció en pie— e intercambió palabras con dirigentes de todos los colores como la portavoz del PSOE, Adriana Lastra, durante el saludo, o la exministra Isabel García Tejerina ya cuando se marchaba.

El registrador Rajoy, estrella de los corrillos en su reaparición en el Congreso

Arrancó aplausos de sus nietas, la princesa Leonor y la infanta Sofía, sin estar escrito en el guion, viendo que sus señorías se lanzaban a aplaudir a su abuelo por su labor. Y luego fue el turno de su padre, en una rotunda defensa a los valores constitucionales que terminó de hablar en la tribuna presidencial, despertando una entregada despedida de los principales partidos políticos. Destacó el gesto de la reina Letizia, que quiso continuar apoyando y homenajeando al jefe del Estado en pie y aplaudiendo mientras don Felipe sugería que era hora de parar. Aún aguantaron.

Los reyes Juan Carlos y Sofía en el Congreso. (EFE)
Los reyes Juan Carlos y Sofía en el Congreso. (EFE)

A partir de ese momento, decenas de periodistas se lanzaron a los pasillos del hemiciclo a por los famosos corrillos del día de la Constitución. Esta vez, con los resultados de las andaluzas como plato fuerte. La llegada de Susana Díaz también fue muy comentada. El gesto pesimista seguía clavado en su mirada, y en la de su equipo. “Aquí estamos, haciendo la digestión”, reconocían. Las cámaras se centraron en la dirigente andaluza coincidiendo con el momento en el que estaba programada la intervención de Lastra, despertando recelos en algunos cuadros socialistas. Díaz tenía el protagonismo. Además de ella, estuvieron otros once presidentes autonómicos.

La aún presidenta en funciones tomó asiento en la tribuna de invitados junto al asturiano Javier Fernández y el gallego Alberto Núñez Feijóo. El Gobierno acudió en pleno excepto la ministra de Industria, Reyes Maroto, que fue baja por enfermedad. El titular de Interior, Fernando Grande-Marlaska, y la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, coparon las principales atenciones mediáticas con los Presupuestos y el posible adelanto electoral (o no) de fondo.

Ovación al Rey en el hemiciclo. (EFE)
Ovación al Rey en el hemiciclo. (EFE)

Pablo Casado y Albert Rivera fueron otros de los dirigentes que más interés despertaron. El objetivo era claro: conocer el futuro de la Junta de Andalucía. Los corrillos se sucedían de un lado para otro y la única conclusión fue la de que buscarán el pacto entre ambos. Acompañando a Rivera estuvo la plana mayor de los diputados. José Manuel Villegas, Juan Carlos Girauta, Miguel Gutiérrez, Nacho Prendes y Patricia Reyes, entre otros. Y de las filas populares no hubo prácticamente ausencias aunque, en todo momento acompañaron a Casado la portavoz Dolors Montserrat, Teodoro García Egea y Adolfo Suárez Illana.

Unidos Podemos, que evitó asistir al saludo oficial a los Reyes y participar en aplausos y ovaciones, tampoco añadió mayor nota de color. No se quedaron tampoco a la recepción ni a los corrillos y se limitaron a defender, como hasta ahora, la república como forma de estado aprovechando la posible reforma constitucional que está en el debate público.

A los escaños del Congreso volvieron los veteranos de la Transición, exministros, exportavoces y exdiputados y senadores de los grupos mayoritarios de los primeros años de la democracia. Solo uno, el eurodiputado del Grupo Popular Luis de Grandes sigue en la política activo. Allí estaban miembros de los gabinetes de Adolfo Suárez y de Leopoldo Calvo Sotelo como Rodolfo Martín Villa, Marcelino Oreja, Ignacio Camuñas o Manuel Núñez, junto con José Manuel Pin Arboledas, Óscar Alzaga y Juan Carlos Guerra Zunzunegui.

Tampoco faltaron veteranos socialistas como Pablo Castellano o Alonso Puerta, que dejaron hacen décadas el PSOE, así como el exvicepresidente Alfonso Guerra y el exportavoz parlamentario y su mano derecha durante años en el Congreso Eduardo Martín Toval. Otra figura del guerrismo de la época, exsecretario de Estado con Felipe González y con escaño por Badajoz durante 20 años, estaba en el hemiciclo, pero en la tribuna de autoridades: el defensor del Pueblo, Francisco Fernández Marugán.

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