multado por uso de información privilegiada

La sanción a Borrell por Abengoa lastra su aspiración a un cargo clave en Bruselas

La multa limita sus aspiraciones a una vicepresidencia de la Comisión Europea con la que Sánchez quería tentarlo. El PP pasa de salvarle de la reprobación a pedir que dimita

Foto: El ministro de Exteriores, Josep Borrell. (EFE)
El ministro de Exteriores, Josep Borrell. (EFE)

Josep Borrell, expresidente del Parlamento Europeo, icono del constitucionalismo en Cataluña, exaspirante a presidente del Gobierno tras ganar las primarias del PSOE, ingeniero y economista, referencia del socialismo durante décadas y uno de los políticos con más peso en la historia reciente de España, tiene desde el martes una enorme mancha en su expediente en forma de sanción en el Boletín Oficial del Estado. La multa de 30.000 euros por operar con información privilegiada en Abengoa no es una novedad, pero llega cuando Borrell estaba en las quinielas para aspirar a un puesto relevante en Bruselas y, según fuentes comunitarias, esto lastra sus aspiraciones.

La sanción a Borrell por Abengoa lastra su aspiración a un cargo clave en Bruselas

Las elecciones europeas de mayo de 2019 tienen en las quinielas por parte del PSOE a Josep Borrell. Su cartel electoral, su enemistad con los socios del PSOE y su fama de ir por libre le hacen un aspirante casi de cajón. Es conocido y, además, Sánchez lo mandaría lejos. "A él no le apetece ir de eurodiputado, entre otras cosas porque ya fue presidente del Parlamento Europeo", comentan fuentes socialistas que lo conocen bien. Pero el premio gordo no es ese. El argumento para convencerlo sería ofrecerle un puesto relevante en la Comisión Europea, pelear incluso por una vicepresidencia que ya le va tocando a España.

Puede pasar un 'hearing' en el Parlamento Europeo, porque al final la decisión es política, pero lo pasaría muy mal

"La sanción de Abengoa no impide que lo sea, pero lastra mucho sus opciones. Puede pasar un 'hearing' en el Parlamento Europeo, porque al final la decisión es política y depende de si hay acuerdo entre los grandes partidos, pero lo pasaría muy mal", explican fuentes comunitarias con experiencia y buen conocimiento de la Eurocámara. Si hay un acuerdo político, podría superar esas audiencias, pero las fuentes consultadas descartan que sea un candidato sólido para aspirar a alguna de las carteras de peso, y menos a las de tipo económico después de estar sancionado por el uso de información privilegiada.

En 2014, Miguel Arias Cañete tuvo problemas en su audiencia ante el Parlamento Europeo por tener acciones de una petrolera y ser comisario de Energía y Clima. Al final, tuvo que vender esas acciones, aunque no desveló a quién. Cañete fue durante años ministro de Medio Ambiente en España sin que el Congreso viera incompatibilidad en esas acciones. Después tuvo que pasar por la comisión de investigación de los papeles de Panamá —se le ha exigido más que a ministros que en España han vivido escándalos mayores—. Recientemente, Podemos ha seguido preguntando por las acciones de su esposa en una cuenta en Suiza. Eso prueba el distinto rasero, más duro en Bruselas.

El Gobierno ha ofrecido su respaldo a Borrell. Después de dejar caer a Màxim Huerta y a Carmen Montón, el Ejecutivo del PSOE no va a dar más su brazo a torcer y ha puesto pie en pared con los escándalos de los ministros. A Borrell le pudo beneficiar que su caso se mezcló con otros con menos enjundia, como el de Pedro Duque. Pero, en privado, fuentes socialistas muestran su malestar con el ministro de Exteriores. No es tanto la cuantía de la sanción ni de las acciones vendidas, sino que le reprochan el hecho en sí. Los códigos éticos de la mayoría de empresas cotizadas impiden que Borrell actúe como consejero de estas después de la sanción. Pero la política, al menos en España, tiene otros códigos.

Según la CNMV, en noviembre de 2015 y siendo consejero de Abengoa, Borrell usó "información relevante que todavía no había sido publicada" para vender 9.030 euros de acciones de su exesposa valoradas en 10.000 euros. Lo hizo días antes de que Abengoa presentara concurso de acreedores. En ese mes las acciones cayeron un 65%. La quiebra de la ingeniería sevillana terminó siendo de las mayores de la historia de España. Borrell informó a Sánchez antes de ser nombrado ministro de que tenía este expediente abierto.

El papel de Borrell en Cataluña le ha servido como escudo, pero empieza a desvanecerse

La candidatura a las europeas será de las últimas incógnitas que despejen los socialistas y el cabeza de cartel dependerá mucho de cuándo sean finalmente las generales. Tradicionalmente, el PP ha usado a los primeros de su lista para el puesto de comisario europeo (Arias Cañete y Loyola de Palacio, por ejemplo) mientras que el PSOE no lo ha hecho así. Al coincidir con autonómicas y municipales —y quizá con generales—, el PSOE estima que el cartel electoral a las europeas no es tan importante porque la campaña en realidad dependerá de Pedro Sánchez y de su Gobierno.

Fuentes comunitarias destacan que tras el 'caso Borrell' para el puesto de comisario ganan peso Luis Planas y Nadia Calviño, los otros ministros del PSOE procedentes de Bruselas, y otros veteranos socialistas en la recámara que, contra pronóstico, no entraron en el Gobierno de Sánchez. "Planas y Calviño conocen muy bien Bruselas y son respetados. Borrell menos, porque dejó el Parlamento hace mucho [en 2007] y además fue un presidente muy rígido, muy reglamentista", explican fuentes comunitarias.

Borrell afirmó al estallar el caso que él no se había beneficiado de la información privilegiada porque perdió sus acciones. Exteriores no quiso ayer comentar la noticia. Según los informes de gobierno corporativo, los últimos ejercicios Borrell recibió 300.000 euros anuales por pertenecer al consejo de Abengoa, al que se incorporó en 2009. En 2015, tenía 71.695 acciones con derecho de voto que, según sus declaraciones, perdió íntegramente. Esas se las comió, pero salvó de la quema las acciones de su exesposa. Su incorporación en 2012 a Abengoa ya le obligó a dejar la dirección del Instituto Universitario Europeo de Florencia porque no había comunicado su entrada en el consejo asesor de la empresa.

Podemos pasó de puntillas por el caso en octubre, pero ahora pide su dimisión. La publicación de la multa llega con las relaciones enfriándose

El ministro no ha recurrido la sanción de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV). que es firme tras publicarse en el BOE. De haberlo hecho, no solo habría puesto en un aprieto a su Gobierno sino que tendría muy pocas probabilidades de prosperar. En los últimos cinco años de los que hay datos completos, la CNMV ha ganado en vía administrativa el 90% de los recursos que ha recibido contra sus sanciones.

La publicación en el BOE ha tenido más efectos inesperados. El PP inicialmente pidió la dimisión de Borrell pero hace unas semanas lo salvó de ser reprobado en el Senado tras una moción del PDeCAT. Ciudadanos, que también le pidió la renuncia inicialmente pero luego no quiso votar con los independentistas, le reclamó explicaciones. El papel de Borrell en Cataluña —durante años hizo de portavoz oficioso del constitucionalismo cuando el Gobierno del PP consideró que la mejor política de comunicación era el silencio— le ha servido como escudo, pero empieza a desvanecerse.

Sánchez, Carmen Calvo y Borrell. (EFE)
Sánchez, Carmen Calvo y Borrell. (EFE)

Pablo Iglesias, socio de investidura del PSOE y que pasó de puntillas sobre el tema cuando se conoció en octubre, pidió que salga del Ejecutivo antes de lanzarse a por él. "Este Gobierno no se puede permitir un ministro sancionado por la CNMV por vender acciones con información privilegiada. Respeto a Borrell por su inteligencia y su altura política, y creo que dimitirá sin necesidad de que se lo exijamos. Hoy tiene la oportunidad de dar ejemplo", afirmó en Twitter.

La multa llega en el momento en que Podemos se está distanciando del PSOE. El Gobierno prácticamente ha renunciado a sacar sus Presupuestos adelante y Pablo Iglesias calcula que habrá elecciones en poco tiempo. Su papel de sostén del Gobierno, sin Presupuestos y aprobando los decretos leyes que le presente Sánchez, es un escenario que no convence a los morados.

A la sanción de Borrell se suma la cuestión de su mujer y presidenta del PSOE, Cristina Narbona, que también ha estado en las quinielas electorales y que hizo pasar una licenciatura italiana como un doctorado. La Universidad Carlos III ha abierto una investigación sobre la participación de Narbona en un tribunal de tesis en 2016, para lo que es imprescindible ser doctor.

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