CONFIANZA TOTAL DEL JEFE DEL EJECUTIVO

Más tensión PSOE-Podemos: Sánchez respalda a Borrell e Iglesias pide su caída

El presidente apoya de manera "absoluta" al jefe de la diplomacia mientras que su socio advierte de que no puede ser ministro quien es multado por hacer uso de información privilegiada

Foto: Pedro Sánchez y Pablo Iglesias, el pasado 11 de octubre, cuando firmaron su pacto presupuestario. (EFE)
Pedro Sánchez y Pablo Iglesias, el pasado 11 de octubre, cuando firmaron su pacto presupuestario. (EFE)

Respaldo “absoluto” de Pedro Sánchez a Josep Borrell. Es el mensaje nítido que traslada el equipo del presidente del Gobierno. Apoyo total al ministro de Asuntos Exteriores después de que la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) le haya multado con 30.000 euros por vender acciones de Abengoa cuando era consejero de la compañía. Apoyo total pese a que Pablo Iglesias, su socio parlamentario, reclame la dimisión del jefe de la diplomacia española. Sánchez no le dejará caer. O al menos no está en la previsión del Gobierno en este momento. Tampoco él va a dar un paso atrás.

No sorprende que el presidente y varios miembros de su Ejecutivo arropen de forma inequívoca a Borrell. En primer lugar, respecto al caso particular de la sanción impuesta por la CNMV, porque era la conclusión previsible del expediente abierto contra Borrell, recordaban este martes fuentes de La Moncloa. Pero también es cierto que el ministro es uno de los pilares del Ejecutivo de Sánchez, al que tiene en gran estima pese a que es un dirigente no siempre domable y que a veces se sale del guion oficial. El presidente ha pensado en él incluso como cabeza de lista para las europeas, opción que en el partido se ve con buenos ojos pero que sin embargo no cuenta con la aprobación del propio interesado. El ministro no tiene intención por ahora de competir en la candidatura socialista a la Eurocámara del 26-M.

En el Gobierno explican que el ministro ya dio las explicaciones en su momento, mientras que Borrell alega que la multa es la consecuencia de no recurrir


El líder de Podemos reaccionaba rápido después de que el Boletín Oficial del Estado publicara este martes la multa de 30.000 euros que la CNMV impone a Borrell por haber cometido una infracción muy grave de la Ley del Mercado de Valores al vender por cuenta de un tercero (su exmujer) 10.000 acciones de Abengoa por un importe de 9.030 euros el 24 de noviembre de 2015, cuando aún formaba parte de la cúpula de la compañía y por tanto disponía de una información privilegiada de la empresa y que no había sido hecha pública.

Para La Moncloa, la imposición de la multa no es más que la consecución de un trámite con el que ya contaba. El titular de Exteriores ya renunció a recurrir la sanción de la CNMV ante el Ministerio de Economía, que dirige su compañera de Gabinete Nadia Calviño, por lo que ahorraba así a su propio Ejecutivo a pronunciarse sobre un asunto evidentemente incómodo. Al asumir la multa, asumía que sí hizo uso de información privilegiada.

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"Sigue su curso"

Esa misma argumentación es la que exponían fuentes cercanas al propio ministro este martes. Borrell considera que la sanción es la "consecuencia lógica" de no haber presentado un recurso de alzada ante Economía. Él mismo ya anunció que no lo haría el 17 de octubre porque entendía que podía generar un "conflicto de intereses". Entregó así un escrito a la CNMV advirtiendo de que no impugnaría la decisión del regulador porque no consideraba procedente que un miembro del Ejecutivo recurriera ante otro una sanción, señalaban las fuentes citadas por EFE. Así que, al no recurrir, la sanción "es firme, se publica y sigue su curso administrativo".

El choque más grave viene a cuenta de los PGE: Podemos pide elecciones y Sánchez ya ha avisado de que quedan "bastantes meses" para las urnas

Iglesias pidió la caída de Borrell y La Moncloa contestó casi al momento que el Gobierno respalda "abolutamente" al ministro, que este ya dio las explicaciones oportunas en su momento y que por tanto sigue contando con la confianza del presidente para seguir haciendo su labor. No es la primera vez, no obstante, que la formación morada pone en su punto de mira al jefe de la diplomacia española, y eso que no había demasiado exigente con él tras conocerse el asunto de Abengoa. Pero este martes Iglesias quiso meter más presión, que duele más al Ejecutivo que la ejercida por "las derechas" de PP y Ciudadanos. "La valoración de la tarea de Gobierno del ministro Borrell es impecable y por supuesto que tiene plenas capacidades para continuar desarrollando su trabajo", apuntaló este martes la ministra de Política Territorial, Meritxell Batet.

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"El señor Borrell ya dio explicaciones de algo que ya sabíamos que iba a ocurrir, no hay ninguna novedad. Él esperaba la sanción y dijo que no iba a recurrir", aseguró por su parte José Luis Ábalos, titular de Fomento y peso pesado del Ejecutivo y del PSOE. Misma tesis expresó la vicepresidenta, Carmen Calvo, desde Jaén: "Lo que ya dijimos hace varias semanas y que ya él también advirtió, incluso de manera por adelantado. Dijo que habría una multa y que lo que haría sería pagarla, discrepando de ella, por ciento. O sea, que no hay ninguna novedad porque ya sabíamos que esto era lo que en algún momento se produciría".

Ni Sánchez va a ceder una pieza de su Gabinete después de las caídas de Màxim Huerta y Carmen Montón ni Borrell, según su entorno más próximo, tiene previsto dimitir. "Pedro conocía esta historia antes de nombrarle. Y asumió que sería motivo de ataque cuando se conociera. Él hizo lo que tenía que hacer. Si no fuera ministro, habría recurrido con argumentos bastante sólidos. Pero es lo que toca. Va a ser doloroso, habrá mucho ruido pero pasará", valoran desde su círculo más próximo.

Fuentes próximas al ministro aseguran que no va a dimitir y que informó a Sánchez de este asunto antes de que le reclutara para su Ejecutivo

Borrell es una pieza más dentro del rosario de choques entre PSOE y Podemos. El más potente colea desde los últimos días, cuando el propio presidente reconoció en Guatemala que no presentaría los Presupuestos de 2019 —que había pactado en octubre con la formación morada— si no tenía los apoyos suficientes para sacarlos adelante. Iglesias demanda insistentemente elecciones anticipadas, y Sánchez dice no. De hecho, el pasado viernes, desde La Habana, al término de su viaje oficial a Cuba, espetó al líder de Podemos que podía convocar si quería sus primarias internas para elegir candidato a La Moncloa, pero que no tuviera prisas. "Respeto los procesos y calendarios internos de cada partido. No me voy a inmiscuir, pero le diría al señor Iglesias que se puede tomar su tiempo porque va a haber unos cuantos meses por delante, bastantes meses por delante antes de que se produzca ese hecho [las generales]".

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Bestia negra del separatismo

También han sido fuente de fricciones las escuchas del comisario retirado (y en prisión desde hace un año) José Manuel Villarejo. Podemos ha pedido la dimisión de la ministra de Justicia, Dolores Delgado, pero su cabeza no ha sido concedida por el presidente, pese a que sobre ella pesan tres reprobaciones —una en el Senado y dos en el Congreso—, y una de ellas, la del 9 de octubre en la Cámara Baja, salió adelante gracias a la abstención del grupo comandado por Iglesias. La última, el pasado 22 de noviembre también en el Congreso, prosperó por la abstención de ERC y Bildu, y ahí Podemos sí votó en contra de la iniciativa del PP.

El pasado 6 de noviembre el PDeCAT promovió una moción para reprobar a Borrell, también por el caso Abengoa, pero el PP lo salvó de la quema

Pero Borrell es realmente la bestia negra del independentismo, que le ve como un miembro del Gobierno "pirómano" respecto a Cataluña. El titular de Exteriores se salta a veces la prudencia a la que obliga La Moncloa con los separatistas y brama contra ellos. Como ha hecho siempre, por otra parte. El mes pasado incendió a los soberanistas al afirmar, en una comisión parlamentaria, que al final, pese a mucha "bravata" votarían los Presupuestos de 2019.

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En el Senado, el PDeCAT promovió su reprobación, entre otras razones por el caso Abengoa, asunto sobre el que el ministro ha pasado "de rositas", dijo la senadora neoconvergente Marta Pascal, y eso le inhabilita, a su juicio, para seguir en el Gabinete. La moción no salió adelante ese día, 6 de noviembre, porque el PP, que dispone de mayoría absoluta en al Cámara Alta, lo salvó. Apoyaron el texto, además del PDeCAT, ERC, PNV y EH Bildu; se abstuvieron Podemos y Compromís y lo rechazaron los conservadores, PSOE y Ciudadanos. En su momento, el portavoz popular, Ignacio Cosidó, sostuvo que su partido tenía motivos para censurar a Borrell, pero no precisamente los del PDeCAT, y decidió primar la unidad de las formaciones constitucionalistas frente al "desafío" del separatismo catalán. Borrell está "deslegitimado para seguir en el Gobierno y tiene que acudir inmediatamente al Congreso de los Diputados para dar explicaciones", aseguró este martes sin embargo el líder del PP, Pablo Casado, desde Adra, en Almería. Ciudadanos también demanda explicaciones y que explique cómo puede afectar a su cargo.

La semana pasada, Borrell protagonizó uno de los momentos más tensos en la Cámara Baja. El diputado de ERC Gabriel Rufián se encaró con él, mantuvieron un duro rifirrafe y al final la presidenta del Congreso, Ana Pastor, acabó expulsando al parlamentario del hemiciclo. Borrell denunció que el diputado republicano Jordi Salvador le había escupido, cosa que este negó. Después, Sánchez publicó un 'post' en Facebook en el que defendía a su ministro (quizá sin demasiada pasión) y le expresaba su "solidaridad", porque había tenido que "soportar palabras y gestos inaceptables".

Para Sánchez, Borrell es uno de los valores de su Gabinete, el que le permite lanzar un mensaje complementario con el de Batet, mucho más prudente en sus declaraciones con los independentistas. El hoy ministro fue uno de los pesos pesados del PSOE que le apoyó en la travesía de las primarias, el hombre que denunció con voz firme los excesos de los secesionistas el otoño pasado y que los ha combatido siempre. El presidente cree que tiene un tirón electoral indiscutible. Por eso lo querría como candidato para las europeas, aunque también pensó en él como aspirante a la alcaldía de Madrid. Pero para Borrell, su paso por Exteriores es su última estación política. O eso quiere. La mancha de Abengoa y la multa de la CNMV emborrona ese final.

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