los populares se arriesgan a volver a 1990

Un sondeo con 4 escaños a Vox y la semana negra por el CGPJ amargan la campaña al PP

Además de competir con Ciudadanos para seguir en segundo lugar, el PP se enfrenta a la amenaza del partido de Abascal de restar varios diputados al PP y facilitar la hegemonía de la izquierda

Foto: El presidente de Vox, Santiago Abascal. (EFE)
El presidente de Vox, Santiago Abascal. (EFE)

El Partido Popular encara la recta final ante los comicios autonómicos andaluces tocado por el fiasco de su pacto con Pedro Sánchez para renovar el Consejo General del Poder Judicial y pendiente de unos sondeos en los que no levanta cabeza. El dato de los 4 escaños pronosticados para Vox por una de las encuestas que manejan estos días viene a confirmar los temores que había en la sede de Génova en el arranque de la campaña: además de competir con Ciudadanos para seguir en segundo lugar con una mínima ventaja, la formación de Santiago Abascal amenaza con restarles fuerza y se juega por décimas entrar o no en la Cámara regional en la mitad de las circunscripciones provinciales de la región.

En fuentes del PP dicen que sus encuestas no son tan malas como la del CIS, "pero tampoco se quedan tan lejos en el cuadro final", que es el mismo que esbozan las aparecidas en los medios de comunicación. Pese a los escandalizados que se mostraron los principales dirigentes del partido cuando salió el sondeo del centro oficial, ahora todos los estudios apuntan una subida notable de Ciudadanos (hasta doblar el número de escaños) y la irrupción de Vox. Susana Díaz puede tener garantizada la continuidad en el poder aunque pierda hasta 6 o 7 escaños de los 47 con que cuenta ahora.

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El PSOE tendría que pactar con Podemos, o recurrir de nuevo a los riveristas como en la legislatura pasada; pero la existencia de "las tres derechas" a las que se refieren los socialistas garantizaría la hegemonía electoral a la suma de la izquierda. Aunque divididos en dos, la clara preponderancia de los socialistas sobre los podemitas) da más escaños y ciega la alternancia en el poder por el otro lado del arco parlamentario.

Al menos ese es el retrato que ofrecen los estudios demoscópicos ante la aparición de una nueva fuerza política a la derecha que configura una fragmentación en ese espectro desconocida en España desde los tiempos en que competían la UCD, Alianza Popular y el CDS de Adolfo Suárez. Y fue la etapa de las mayorías absolutas del PSOE de Felipe González, en las generales y en las autonómicas andaluzas.

La suma de centroderecha, si se incluye a Cs, se queda en 50 escaños, los mismos que obtuvo Javier Arenas en 2012

En el PP reconocen, a mitad de la campaña, que no cala el mensaje de dar esperanzas a su electorado de que el cambio es posible, aunque sea con el apoyo de Ciudadanos, dado que los de Albert Rivera se comprometen esta vez a no mantener a Díaz. En la media de los sondeos, esa suma de centro derecha si se incluye a Cs se queda siempre en los 50 escaños, los mismos que obtuvo Javier Arenas en 2012, con el 40 por ciento de los votos. El candidato del Partido Popular siguió en la oposición porque el PSOE, con 47, e Izquierda Unida con 12 sumaron la mayoría absoluta necesaria para que los socialistas se mantuvieran en el poder.

Susana Díaz puede obtener el peor resultado del PSOE en toda su historia de comicios autonómicos en su principal feudo y bajar a los 40 escaños (siete menos que ahora) como indican todos los sondeos, pero seguir igualmente al frente de la Junta. Podemos está entre los 20 y 22 en esas mismas medias.

Los estudios demoscópicos cuadran esos pronósticos con la irrupción de Vox. Las últimas encuestas que manejan en la sede de Génova indican que la formación que dirige Santiago Abascal está alrededor o por encima del 3 por ciento en intención de voto, el mínimo exigido por la ley electoral, en Sevilla, Cádiz, Málaga y Almería. Son 4 escaños que pueden costar hasta 6-8 a una hipotética suma de PP y Ciudadanos de por sí mermada hasta los 45-46 diputados ante el reparto de electores casi por la mitad entre ambas formaciones. Los populares sacan menos de dos puntos de ventaja a los riveristas en los sondeos.

Sobre la marcha, Pablo Casado y el cabeza de lista Juanma Moreno han variado su mensaje de campaña para incidir más en la necesidad del voto útil, o concentrado, del centro derecha que en sembrar la esperanza en una suma PP-CS que sigue sin ser de cambio. También en insistir en la necesidad de que los inmigrantes se integren en la sociedad. En un fenómeno evidente registrado ya en Francia en el nacimiento de la formación de Jean-Marie Lepen, Vox ha empezado a crecer en intención de voto en las provincias y localidades donde los residentes magrebíes plantean más problemas de orden público o convivencia. Por ejemplo y especialmente, en Almería.

La misma encuesta que predice hasta 4 escaños para Vox deja al PP en 25, la media de todos los sondeos y 8 menos que los obtenidos por el propio Moreno en los comicios de 2012. Sería el peor resultado de la historia del partido. En 1990, con la formación recién refundada por José María Aznar, se quedaron en 26 y el presidente de los populares andaluces, Gabino Puche, cedió su puesto a Javier Arenas tres años después para que se presentara a los siguientes comicios.

Santiago Abascal y Javier Ortega en un acto de Vox en Málaga. (EFE)
Santiago Abascal y Javier Ortega en un acto de Vox en Málaga. (EFE)

Esos pronósticos tan complicados ante unas elecciones que son la primera reválida para Pablo Casado al frente del PP se han cruzado con la primera semana negra de la nueva dirección, la de la gestación y fiasco del acuerdo con Pedro Sánchez para la renovación del Consejo General del Poder Judicial.

El pacto supuso un desgaste difícil de medir en las urnas andaluzas, igual que el episodio del mensaje interno de los senadores tramitado por Ignacio Cosidó sobre el reparto de cuotas de influencia en el CGPJ y que terminó con la renuncia del juez Manuel Marchena. Pero en el PP reconocen que ha sido un severo revés de imagen ante la evidencia de que sus nuevos jefes no supieron gestionar ni explicar bien la primera negociación con el PSOE además de demostrar ingenuidad y falta de experiencia en el peor momento: la cita ante las urnas.

Casado se multiplica ahora para recorrer Andalucía con el fin de sacar alguna ventaja sobre Ciudadanos, frenar a Vox y levantar la moral de los suyos, a la baja por esas encuestas que no se acaban de creer, pero sobre las que ya no se atreven a decir que siempre minusvaloran la intención de voto hacia el PP.

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