el psoE echa la culpa a "la crispación" del PP

Sánchez deja solo a Borrell pese al enfado de la vieja guardia del PSOE con Rufián

Mientras los veteranos sin cargo bramaban en los pasillos contra el diputado republicano, Sánchez pidió mesura a "todos los grupos" para no molestar a sus aliados de ERC

Foto: Fotografía de archivo de Pedro Sánchez (d) y Josep Borrell. (Reuters)
Fotografía de archivo de Pedro Sánchez (d) y Josep Borrell. (Reuters)

El episodio de los insultos de Gabriel Rufián a Josep Borrell en el Congreso se saldó con una triple versión de los hechos en el PSOE. Mientras los veteranos sin cargo, incluido algún ex barón autonómico, bramaban en los pasillos contra el diputado republicano independentista, Pedro Sánchez primero dejaba solo a su ministro y luego prefería aparecer como árbitro y pedir mesura "a todos" para no molestar a sus aliados de ERC. Desde el grupo parlamentario, su portavoz, Adriana Lastra, iba más allá en el desmarque y mezclaba el último numerito del independentista con el ambiente de "la crispación" que atribuye al PP según el argumentario oficial de la temporada, copiado de los tiempos de José Luis Rodríguez Zapatero.

Sánchez deja solo a Borrell pese al enfado de la vieja guardia del PSOE con Rufián

Borrell no encontró más apoyo en la Cámara que el de su presidenta, Ana Pastor, al verse obligada a expulsar del hemiciclo al bronco parlamentario nacionalista y dar la razón al ministro en que el Congreso es el templo de la palabra y el argumento, no del insulto, como ella misma repite. Sus compañeros de escaño, como el titular de Fomento, José Luis Ábalos, y Lastra, no vieron ni amago de escupitajo ni tuvieron nada que replicar a los insultos recibidos por el ministro: de extremista de derechas por ir a actos de Sociedad Civil Catalana a "ministro más indigno de la democracia española" o "hooligan".

A la vieja guardia del PSOE, ya muy menguada entre exdirigentes autonómicos y algún parlamentario andaluz incondicional de Susana Díaz, sí se la vio entusiasmada con la respuesta de Borrell en la tribuna, por la frase sobre la mezcla de "serrín y estiércol" que suele producir Rufián cada vez que habla. Se destacaron en los aplausos. Y mientras sus jefes entraban en las disquisiciones sobre si hubo o no escupitajo independentista o bien mero bufido, ellos comentaban en los pasillos el grado de zafiedad, provocación o delirio en el que ha caído Rufián, descontrolado ya, según dicen, de su propio grupo.

La indignación de algunos diputados del PSOE ajenos a la actual jerarquía sanchista manifestada durante toda la mañana contrastó con el afán de sus jefes por restar importancia al episodio, el primero, el presidente del Gobierno. Entrada la tarde, Sánchez tuvo a bien expresar en las redes sociales su solidaridad con Borrell y proponer a "todos los grupos" que pidieran perdón a los ciudadanos por el espectáculo ofrecido seis horas antes en el Congreso. No citaba a Rufián ni a ERC, partido que con sus nueve diputados fue decisivo para que pudiera llegar a La Moncloa en junio con la moción de censura a Mariano Rajoy.

Borrell tampoco contó con la solidaridad de los diputados del Grupo Popular. Al contrario, cuando continuó la sesión de control le recordaron a quién le debe el cargo de miembro del gabinete de Pedro Sánchez (a ERC, entre otros) y hasta sus intentos de congraciarse con los independentistas catalanes, como cuando dijo que Cataluña es algo parecido a una nación. Rafael Hernando fue el más crudo en la descripción: "Sánchez es presidente y él jefe de la diplomacia española gracias a los votos de quienes le escupen".

Otro dirigente del PP, Javier Maroto, destacó lo mismo, pero también dio la razón al ministro de Exteriores en su descripción de la aportación de Rufián al Parlamento: serrín y estiércol. Para el vicesecretario de los populares, esa es la opinión de la mayoría de los españoles y lo que tiene que explicar Sánchez es cómo pacta con ese tipo de políticos.

El diputado independentista logró su objetivo de ser expulsado del pleno. Sabe que Borrell, por catalán constitucionalista sin complejos dentro del actual PSOE, es un miembro discordante en el Ejecutivo socialista y cargó contra él casi como si fuera del PP.

Al margen del espectáculo, dejó evidencia de lo dependiente que es Sánchez de ERC, hasta para seguir el primer trimestre de 2019 en La Moncloa sin tener proyecto de Presupuestos presentado en el Congreso, porque tendrá que convalidar sus decretos. Pese a lo que denigra "la democracia española", Rufián seguirá en su escaño cobrando los 6.300 euros mensuales brutos que recibe de las Cortes españolas como portavoz adjunto de su grupo y activo insultador, en pleno y en comisión.

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