VISITA HISTÓRICA después de 32 AÑOS

Sánchez no prevé verse con la disidencia cubana, sí con figuras de la sociedad civil

La agenda del viaje del presidente a La Habana no está cerrada, pero no incluye por ahora citas con la oposición al régimen, sí con artistas, intelectuales, empresarios o periodistas críticos independientes

Foto: Pedro Sánchez, durante su reunión con el presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, el pasado 25 de septiembre en Nueva York. (EFE)
Pedro Sánchez, durante su reunión con el presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, el pasado 25 de septiembre en Nueva York. (EFE)

Acaban 32 años de anomalía; 32 años en los que ningún presidente del Gobierno español había puesto un pie en Cuba para una visita oficial. El último fue el socialista Felipe González en 1986. Solo esa cifra, esas más de tres décadas, explica por sí misma el carácter con el que se ha rotulado el viaje de Pedro Sánchez a la isla. Histórico. Y lo es. Porque el presidente quiere "normalizar", "estabilizar" y "profundizar" las relaciones con La Habana, ayudar a los empresarios españoles allí instalados, proyectar la cultura de nuestro país en el Estado caribeño, conocer de primera mano qué piensa y qué siente la sociedad cubana. Pero hay una muesca probable en esa visita que se antoja caballo de batalla para PP y Ciudadanos: el jefe del Ejecutivo, aunque no tiene cerrada por completo la agenda, no tiene previsto "por ahora" entrevistarse con la disidencia al régimen, aunque sí se citará con representantes distintos sectores sociales. "A lo mejor aquí el listón es más alto, pero no es nada distinto a lo que han hecho otros mandatarios que han pasado por la isla, y en todo caso el presidente hablará de todos los temas con las autoridades caribeñas", argumentan fuentes gubernamentales.

La asistencia a la XXX Cumbre Hispano-Lusa en Valladolid de este miércoles y la entrevista en La Moncloa a las diez de la mañana del 21 de noviembre con el presidente de la Comunidad de Madrid, Ángel Garrido, serán los dos últimos acto en España que mantenga Sánchez antes de volar hacia La Habana, donde aterrizará con su nutrida comitiva hacia las cuatro de la tarde —seis horas más en España—. Tras la ofrenda floral a José Martí en la plaza de la Revolución y los honores militares, el mandatario socialista subirá su primer peldaño en una intensa agenda de trabajo que, en total, le consumirá algo más de 24 horas repartidas en dos jornadas, jueves y viernes. El programa de la visita arranca pues con el despacho con el presidente de la República de Cuba, Miguel Díaz-Canel, y finalizará con dos encuentros, ambos en la Embajada de España en la isla.

Uno, con la colectividad española asentada en el país —se han cursado unas 800 invitaciones—, la tercera más importante de toda América Latina (tras Argentina y Venezuela), con 139.000 residentes. El segundo encuentro de Sánchez será con "representantes de la sociedad civil cubana": con 'cuentapropistas' (empresarios privados autónomos), artistas, intelectuales o periodistas. Entre aquellos con los que departirá el presidente se hallan nombres como los del actor Jorge Perugorría; el escritor y premio Princesa de Asturias de las Letras 2015, Leonardo Padura; el cantautor Carlos Varela; el empresario Enrique Núñez —dueño de La Guarida, uno de los más afamados paladares de la capital—; las diseñadoras de moda y artistas Leire Fernández e Idania del Río, fundadoras del colectivo Clandestina; el emprendedor Jorge Mandilego, o los periodistas Abraham Jiménez (de la revista digital 'El Estornudo'), Roberto Veiga y Lenier González (de 'Cuba Posible'). En total, será una veintena de representantes.

Entre los representantes de la sociedad con los que se reunirá, el actor Jorge Perugorría, el periodista Abraham Jiménez o el escritor Leonardo Padura


No habrá, pues, un "encuentro específico con la disidencia", con sectores como Damas de Blanco o Movimiento Cristiano Liberación. Al menos, por ahora no figura en la agenda, que según advertían una y otra vez en La Moncloa no está del todo cerrada, por lo que no se descartan sorpresas de última hora. A ello se suma el especial sigilo con el que se ha cuidado esta visita y el tiento de la diplomacia española con las autoridades cubanas.

No a las medallas, "sí a ser más eficaz"

En el equipo de Sánchez recuerdan que otros mandatarios y dirigentes políticos de todo el mundo que han visitado la isla recientemente no mantuvieron reuniones con grupos opositores. Sí lo hizo Barack Obama en 2016, por ejemplo. Pero no Federica Mogherini, la alta representante de Política Exterior de la UE. Y tampoco se entrevistaron con la oposición al régimen, recordaban en La Moncloa, los ministros del PP José Manuel García-Margallo y Alfonso Dastis. El primero incluso avisó de que no viajaría a la isla si no le dejaban reunirse con la disidencia, pero al final acabó yendo en noviembre de 2014 sin cumplir su promesa: no se citó con representantes de ese sector. El segundo, el último titular de Exteriores de Mariano Rajoy, voló a La Habana en septiembre de 2017 y tampoco mantuvo contactos con los contrarios a la dictadura comunista. Los papas Benedicto XVI en 2012 y Francisco en 2015 o François Hollande, presidente francés en 2015, tampoco incorporaron a sus agendas despachos con los disidentes. "Y cuando se sale a otros países, se visita al Gobierno del país, y más en un primer viaje, no se ve a la oposición como tal, sino en todo caso al líder del partido hermano. En este caso, no lo olvidemos, se trata de ver al Ejecutivo cubano, guste más o guste menos, pero es eso", desgranaban fuentes gubernamentales a este diario.

Obama sí se vio con la oposición en 2016, pero no hicieron lo mismo Mogherini, los papas Benedicto XVI o Francisco o los ministros Margallo y Dastis

El Ejecutivo es consciente de que la pregunta sobre si Sánchez se verá o no con la disidencia "es recurrente" y "legítima", y reconoce que el "listón" en España está más alto que en otros países por la especial relación con la isla y porque estos viajes siempre han sido fuente de polémica doméstica, pero defiende que el presidente no hará "nada distinto" a lo que otros dirigentes y mandatarios hicieron antes que él, y señala a la hemeroteca. Y añaden que hablará "de todo" con Díaz-Canel, sin excluir temas como los presos políticos. "No se trata de ponerse medallas, sino de ser más eficaz", aducen.

Sánchez no prevé verse con la disidencia cubana, sí con figuras de la sociedad civil

Fuentes gubernamentales insisten, eso sí, en que la agenda de Sánchez la ha diseñado su equipo y que por tanto no ha recibido "ninguna imposición, en absoluto", por parte del Ejecutivo caribeño. De cualquier modo, desde La Moncloa reiteran que no está todo cerrado por completo ni todo se puede anticipar antes de coger el vuelo a La Habana. "Lo único que se puede decir a día de hoy es que no se verá con la disidencia, pero también hay que recalcar que aquellos con los que ya está claro que el presidente se verá no son miembros de las Juventudes Comunistas, sino ciudadanos representativos que han tenido algún problema con el régimen", argumentan. Ponen como ejemplo las zancadillas que se han puesto a Abraham Jiménez, el editor de 'El Estornudo', uno de los principales medios independientes surgidos en Cuba en los últimos años y que a comienzos de este año sufrió el bloqueo al acceso de su web desde el interior de la isla, "una recompensa" por un "íntegro ejercicio de resistencia", como confesó entonces la propia revista.

Con Borrell y Maroto

En el Ejecutivo insisten, en cualquier caso, en la enorme importancia de este viaje, pensado para reforzar las relaciones con La Habana, en consonancia con la importancia que Sánchez ha conferido a toda su política exterior con Latinoamérica, y cuya primera muestra fue la gira que protagonizó a finales de agosto, cuando recorrió Chile, Bolivia, Colombia y Costa Rica.

El viaje tiene una fuerte impronta económica. Habrá desayuno con empresarios y un foro hispano-cubano en el que participarán unas 200 compañías

"Se notaba la ausencia de España en Cuba a nivel de presidente", justifican desde La Moncloa, donde recuerdan que hasta la isla han viajado ya los presidentes de varios países europeos —Barack Obama (EEUU), François Hollande (Francia), Marcelo Rebelo de Sousa (Portugal), Heinz Fischer (Austria) o Michael Higgins (Irlanda)—, los tres últimos papas (Juan Pablo II, Benedicto XVI y Francisco), la Alta Representante de la UE, Federica Mogherini, y los dos ministros de Exteriores de Mariano Rajoy. Además, la Unión Europea sustituyó la posición común impulsada por José María Aznar en 1996: la mano dura se reemplazó por el primer acuerdo bilateral UE-Cuba, que entró en vigor provisionalmente en noviembre de 2017 y que puso fin al aislamiento de La Habana por parte del Viejo Continente. Este viaje de Sánchez viene, pues, a "culminar algo pendiente" y a dar un empujón político a "la relación que ya tiene España con Cuba en muchos niveles".

El diseño de la agenda ha corrido a cargo del 'sherpa' del jefe del Ejecutivo, José Manuel Albares. La visita del presidente arrancará con el encuentro con Díaz-Canel en la tarde del jueves 22, encuentro que se ampliará a continuación, cuando se sumen a la reunión los equipos de ambos mandatarios. Al despacho en el Palacio Presidencial seguirá una cena oficial. La entrevista se produce apenas unos meses después de la elección de Díaz-Canel, de 58 años, como sustituto de Raúl Castro, todavía líder del Partido Comunista, y en pleno debate de la reforma constitucional, que abre la puerta al matrimonio homosexual.

El ya expresidente norteamericano Barack Obama, reunido con los disidentes Guillermo Fariñas (i), Nelson Matute (2i) y Miriam Leiva (2d), entre otros, en la embajada de EEUU en La Habana, el 22 de marzo de 2016, durante su visita a la isla. (Reuters)
El ya expresidente norteamericano Barack Obama, reunido con los disidentes Guillermo Fariñas (i), Nelson Matute (2i) y Miriam Leiva (2d), entre otros, en la embajada de EEUU en La Habana, el 22 de marzo de 2016, durante su visita a la isla. (Reuters)

La segunda jornada de trabajo tendrá un fuerte cariz económico. Sánchez se citará primero con unos cien empresarios españoles, y después tendrá lugar, en el mismo sitio, el hotel Iberostar Grand Packard, un foro empresarial hispano-cubano, al que ya están inscritas "unas 200 compañías" de los dos países y que podrían inaugurar los dos presidentes. Se abordarán distintos temas, desde el turismo al uso de las energías renovables. La 'cumbre' será clausurada por la titular española de Industria, Reyes Maroto, que volará con Sánchez a La Habana, al igual que el jefe de la diplomacia, Josep Borrell. Ambos ministros desplegarán su propia agenda en la isla.

El Ejecutivo ha perseguido una combinación de pequeñas y grandes firmas. Entre ellas, Telefónica, Iberia, Air Europa o Aena, además de CEOE

En La Moncloa explican que se ha buscado un "corte transversal en la clase empresarial española". Esto quiere decir que el Gobierno no ha pretendido que solo acudan al foro las grandes compañías del Ibex. Se ha perseguido, dicen —esta parte del viaje ha sido diseñada por el director del Departamento de Asuntos Económicos del Gabinete de la Presidencia del Gobierno, Manuel de la Rocha Vázquez—, un equilibrio entre corporaciones importantes y otras de menor dimensión. Entre las primeras, las más destacadas son Telefónica, Iberia, Air Europa, o la mercantil estatal Aena.

No al "fetichismo" de los nombres

La Moncloa ha seleccionado a 24 representantes de las firmas participantes en el foro para que suban al Airbus del presidente y le acompañen en el vuelo. El listado de los empresarios se dará a conocer, pero en el Gobierno se subraya que lo relevante son las empresas que se han movilizado, y que han sido ellas las que han decidido qué representación envían a La Habana. "En algunos casos van los presidentes, en otros los consejeros delegados, o los directores comerciales... No caigamos en el fetichismo de los nombres". Durante la visita puede que se avancen importantes contratos para firmas españolas. En este foro destacará la participación de los presidentes de la CEOE y de la Cámara de Comercio de España. Ambas entidades, junto con el Icex, se han encargado de la organización del evento.

Sánchez abrirá su visita con la entrevista con Díaz-Canel, y tras la parte empresarial arrancará el capítulo cultural, con un paseo por La Habana Vieja

Sobre las once de la mañana del viernes 23, comenzará la parte cultural del viaje de Sánchez, marcado por el 500 aniversario de la fundación de La Habana, que se cumplirá en 2019. Por eso, el presidente, acompañado por el historiador de la ciudad, Eusebio Leal, recorrerá las calles de La Habana Vieja, deteniéndose en las zonas rehabilitadas con la ayuda de España. Sánchez hará entrega de la llamada 'silla de Maceo', una pieza tallada en el tronco de una palmera que perteneció al general del Ejército cubano Antonio Maceo, uno de los líderes de la guerra independentista. El Ayuntamiento de Palma de Mallorca presta la talla al Palacio de los Capitanes Generales de la urbe caribeña para un periodo de dos años. Es el símbolo del "recuerdo de la historia común" que los dos países quieren potenciar.

El paseo, que podrían compartir las autoridades del país caribeño, concluye en la plaza de San Francisco de Asís, el punto donde España quiere mostrar su apuesta por la modernización de la accesibilidad a los discapacitados. La parte cultural del viaje concluye con la inauguración de la exposición de arquitectura española 'Archipaper'.

Varios turistas pasean en un viejo auto descapotable el pasado 19 de abril de 2018 por el malecón de La Habana. (EFE)
Varios turistas pasean en un viejo auto descapotable el pasado 19 de abril de 2018 por el malecón de La Habana. (EFE)

El tramo final se compone de la única rueda de prensa que concederá Sánchez en sus dos días de estancia en la isla y sus encuentros, en la Embajada de España, con la colectividad española —entre los 800 invitados, empresarios, dobles nacionales, religiosos, ciudadanos de a pie...— y con los miembros de la sociedad civil cubana. Después, regreso a Madrid, sobre las cinco de la tarde del viernes 23. El domingo el presidente tiene que acudir a la cumbre extraordinaria sobre el Brexit.

Dastis y Raúl Castro, en septiembre de 2017, en La Habana. (EFE)
Dastis y Raúl Castro, en septiembre de 2017, en La Habana. (EFE)

El fin perseguido, subrayan en La Moncloa, es que Sánchez conozca a un "amplio espectro de la sociedad cubana". De ahí que se toquen tantos palos. Se quieren "normalizar relaciones", sostener "un diálogo franco con Cuba sobre múltiples temas".

Para prepararse ante las seguras críticas de PP y Cs, el Gobierno socialista esgrime las agendas de las visitas de los ministros populares o de los mandatarios internacionales que han aterrizado en la isla. Pero no solo. Fuentes del Ejecutivo recordaban que en 2016 Madrid y La Habana firmaron un acuerdo para reestructurar la deuda cubana a medio y largo plazo. La deuda, a finales de octubre de 2015, ascendía a 2.444 millones de euros, y estaba íntegramente impagada. Se acordó condonar la mayor parte de ella, unos 1.600 millones.

Por ese pacto se instituyó un fondo de contravalor España-Cuba, de en torno a 415 millones de euros para incentivar las inversiones españolas en la isla. Fondo que según el Ejecutivo no ha funcionado de manera "ágil" y que se quiere potenciar. Además, Cuba tiene un pequeño impago al ICO y a Cesce que impide la concesión de nuevos créditos, cuestión que se quiere abordar asimismo en este viaje.

¿Habrá visita de los Reyes en 2019?

A lo largo del viaje de Pedro Sánchez a Cuba se esperan varias sorpresas. Desde gestos hacia la oposición al régimen hasta grandes inversiones de empresas españolas aprovechando una política económica más aperturista, pasando por una cita esperada: la visita de los Reyes a La Habana para 2019

El último ministro de Exteriores de Mariano Rajoy, Alfonso Dastis, cerró para principios de 2018 una previsible visita de España al máximo nivel, posiblemente en enero y de los reyes Felipe y Letizia. Pero nunca se llegó a concretar.

Ahora parece el momento propicio, dado que el 16 de noviembre de 2019 La Habana cumplirá 500 años. Ese aniversario, dicen desde el Gobierno, "pide a gritos una presencia española importante", y es "otro motivo de reflexión para la visita del presidente", otra razón más para "no retrasar" su visita a la isla. 

Si se detallara ese viaje, sería otro hito histórico, porque nunca un rey español ha puesto un pie en Cuba para un encuentro bilateral. Don Juan Carlos y doña Sofía sí volaron hasta La Habana en noviembre de 1999, pero fue para acompañar a José María Aznar en la IX Cumbre Iberoamericana. La última visita de un presidente español a la isla, en el marco de una cita España-Cuba, se produjo en noviembre de 1986, con Felipe González en La Moncloa. Hace exactamente 32 años. En septiembre de 1978, lo hizo el presidente Adolfo Suárez

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