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La accidentada travesía política del exJemad Julio Rodríguez de la mano de Pablo Iglesias

Su periplo en Podemos comenzó el 19 de octubre de 2015 durante un encuentro con el dirigente Rafa Mayoral en la cafetería Mür, situada en las inmediaciones de la sede del partido

Foto: El líder de Podemos, Pablo Iglesias (d), y Julio Rodríguez (i), a su llegada a una reunión del Consejo Ciudadano. (EFE)
El líder de Podemos, Pablo Iglesias (d), y Julio Rodríguez (i), a su llegada a una reunión del Consejo Ciudadano. (EFE)

José Julio Rodríguez Fernández (Ourense, 1948) fue uno de los fichajes estrella de Podemos para concurrir en las listas del partido a las elecciones generales de 2015. El que fuera jefe de Estado Mayor de la Defensa con José Luis Rodríguez Zapatero pasaba a engrosar las filas de la formación que estaba revolucionando el sistema de partidos y luchaba con el PSOE por hacerse con la hegemonía de la izquierda. El equipo de campaña, que lideraba entonces Íñigo Errejón, decidió destacar especialmente este fichaje, por encima de todos los demás, como el de la magistrada y en aquel momento portavoz adjunta de Jueces por la Democracia, Victoria Rosell.

Concurrió como número dos por Zaragoza y, contra los pronósticos demoscópicos, no salió elegido. Se volvió a intentar que consiguiese acta como diputado en la repetición electoral de junio de 2016. Esta vez, presentándolo en una circunscripción en la otra punta de España, en Almería. Como número uno para evitar riesgos. Una vez más, contra todo pronóstico, Unidos Podemos perdió el escaño que había sacado meses antes en esta provincia. Tras estos dos fracasos y un largo periodo de reflexión, se apostó por convertirlo en el candidato de Podemos al Ayuntamiento de Madrid, donde esta semana se convertía en protagonista de la guerra desatada con la alcaldesa, Manuela Carmena.

La accidentada travesía política del exJemad y el empeño en que fuese uno de los representantes de Podemos en las instituciones no podría entenderse sin profundizar en las carencias del partido que su perfil vendría a tapar. Una formación con una base electoral eminentemente juvenil, al igual que el núcleo dirigente, que generaba desconfianza en medios y rivales políticos, además de cierto miedo en una parte nada desdeñable del electorado que percibía al partido como antisistema. Una imagen de "perroflautas" y recién llegados que, como la jueza Manuela Carmena en su día, se ponían en entredicho con perfiles fiables como los de este general de cuatro estrellas cercano a los 70 años y que había ocupado posiciones de máxima responsabilidad en gobiernos socialistas, sus principales rivales políticos en la carrera por hegemonizar el campo progresista.

El fichaje del exJemad buscaba trasladar una imagen de orden y fiabilidad frente a la etiqueta de radicales y 'perroflautas' que le pusieron sus rivales

Pablo Iglesias rápidamente conectó con Julio Rodríguez en el plano personal y quiso rodearse de él durante casi toda la campaña electoral. Con Julio Rodríguez a su lado, su imagen de joven activista y 'rojo' profesor universitario se difuminaba para darle un barniz de persona de orden, más transversal y seria. Un mensaje potente para que Podemos "no dé miedo", según llegó a reconocer el propio Pablo Iglesias.

Todo ello, unido al compromiso de Rodríguez con el partido, hizo que a pesar de sus dos fracasos electorales se fuese introduciendo cada vez más en la vida orgánica de la formación. Primero, como miembro de la dirección, en el área de paz y seguridad, tras ser elegido en el equipo de Pablo Iglesias en la asamblea de Vistalegre II y, después, convirtiéndose en el secretario general de Podemos en la capital en diciembre del pasado año. Se situaba así en la apuesta de Podemos para la alcaldía en el caso de que Carmena no repitiese. Si lo hacía, Julio Rodríguez se posicionaba como su sucesor natural. Sin embargo, las disputas por el segundo puesto, el del sucesor si la alcaldesa no agota su mandato en caso de ser reelegida, han acabado por estallar visibilizando un conflicto que sitúa al exJemad en una compleja situación.

El exJemad, José julio Rodríguez (c), junto a Íñigo Errejón (i) y Rafa Mayoral (d) en una foto de archivo. (EFE)
El exJemad, José julio Rodríguez (c), junto a Íñigo Errejón (i) y Rafa Mayoral (d) en una foto de archivo. (EFE)

De la cafetería Mür al despacho de Iglesias

El periplo del exJemad en Podemos tuvo su punto de partida el 19 de octubre de 2015 en un encuentro con el dirigente Rafa Mayoral en la cafetería Mür, situada en las inmediaciones de la sede central del partido. Fue entonces cuando se le propuso incorporarse a las listas, junto a otros independientes procedentes de la magistratura y de distintos ámbitos de la vida pública. Un mes antes ya se le había tanteado para que colaborase en la confección del programa electoral, dentro del grupo de asesores en materia militar. Se reservó unos días para meditarlo y en un primer momento declinó la oferta para acabar aceptándola pocos días antes de la inscripción de las listas en la Junta Electoral.

"Lo que también tengo clarísimo es que el día que mi presencia deje de ser útil, diré adiós con alegría y me marcharé sin hacer ruido"

A Pablo Iglesias no lo conoció personalmente hasta unos días después de tomar la decisión. Se reunieron en su despacho junto a Rafa Mayoral, donde se planteó que fuese en las listas por la circunscripción de Zaragoza debido a su vinculación con esta ciudad, donde estudió y realizó tareas como jefe de las fuerzas aéreas. Al día siguiente acudió al registro del Ministerio de Defensa para presentar su petición de baja, para poder ser candidato. El 4 de octubre de aquel año se hacía pública su incorporación a la formación.

Desde entonces pasó a ser "el general de Podemos" y la apuesta personal de Pablo Iglesias para convertirlo en el próximo ministro de Defensa. Un objetivo que se truncó y ahora, a seis meses de las elecciones municipales, vuelve a enfrentarse a las vicisitudes de la vida interna de los partidos y las confecciones de listas electorales. Tras haber instigado la apertura de expedientes a los concejales de Podemos, que rechazaron participar en las primarias del partido para concurrir directamente en las listas de la alcaldesa, algunas voces en el Ayuntamiento aseguran que la situación solo se reconducirá si el exJemad da un paso a un lado. No es lo que se está negociando, aducen desde el partido. "Lo que también tengo clarísimo es que el día que mi presencia deje de ser útil, diré adiós con alegría y me marcharé sin hacer ruido", aseguraba Julio Rodríguez en su libro 'Mi patria es la gente' (Península).

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