El expresidente del pp sigue muy informado

Rajoy abre 'confesionario': 15 días para la cita, sobremesas eternas y alguna reconciliación

El expresidente del Gobierno y del PP ha abierto una nueva etapa en su vida, pero no deja de recibir a sus fieles y recuperar antiguas relaciones como la de Alberto Ruiz-Gallardón

Foto: Mariano Rajoy, acompañado de varios diputados del PP, en un bar próximo al Congreso. (EFE).
Mariano Rajoy, acompañado de varios diputados del PP, en un bar próximo al Congreso. (EFE).

Caminata a primera hora de la mañana por la Casa de Campo, después unas horas de despacho en el registro de la propiedad del Paseo de la Castellana y almuerzo largo o larguísimo con amigos algunas tardes. Esa es la nueva vida de Mariano Rajoy, desde que el pasado 22 de octubre tomó posesión de su nueva plaza en Madrid (ocupa el puesto 37 en el escalafón de registradores) procedente de Santa Pola (Alicante). Después de 35 años de dedicación plena a la política, el expresidente del Gobierno y del PP, que presumía de conocer su partido mejor que nadie, ha abierto una nueva etapa en su vida, pero no deja de recibir a sus fieles y recuperar antiguas relaciones como la de Alberto Ruiz-Gallardón. Ya da cita con 15 días de antelación, según los asiduos.

Rajoy se prodiga en las invitaciones a comer. Empezó en septiembre en la localidad alicantina con una primera reunión de despedida veraniega con sus íntimos: la exvicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría, el exministro Íñigo Méndez de Vigo, la exsecretaria de Estado Carmen Martínez Castro y su asesor áulico (y del PP) Pedro Arriola recién despedido por la nueva dirección.

El expresidente de los populares alternó luego ese hábito a otros almuerzos en Madrid, normalmente los jueves, con el resto de su equipo saliente más próximo: su exjefe de gabinete José Luis Ayllón, su exportavoz parlamentario Rafael Hernando y su excoordinador de organización en el partido, Fernando Martínez-Maíllo, entre otros.

El último jueves de septiembre el exjefe del Ejecutivo fue sorprendido en un restaurante de la calle Doctor Castelo, famosa por la calidad culinaria de sus tabernas de moda, junto con Hernando, Maíllo y la presidenta del Congreso y amiga personal, Ana Pastor. A la hora del café se incorporó el nuevo secretario general del PP, Teodoro García. El 'numero dos' de Pablo Casado estuvo menos de media hora y abandonó la reunión, al igual que Pastor, mientras que Rajoy echaba el resto de la tarde en el mismo local.

Una vez aposentado en Madrid en octubre, Rajoy amplió sus almuerzos a otros invitados, ahora más cortos y restringidos a un solo acompañante. El único público y más notorio, porque incluyó paseo y despedida al pie de la sede de Génova 13 con cámara de televisión por medio, fue con Pablo Casado el pasado día 12. Se desarrolló después de que María Dolores de Cospedal dejara la política a raíz de la publicación de los audios del comisario Villarejo, pero estaba concertado de antes, según aseguran en el PP.

Mariano Rajoy y Jorge Fernández Díaz durante un pleno en el Congreso, en 2016. (EFE)
Mariano Rajoy y Jorge Fernández Díaz durante un pleno en el Congreso, en 2016. (EFE)

Antes y después de esa cita al expresidente se le han juntado muchos compromisos, entre otros uno con su exministro del Interior Jorge Férnandez Díaz, con quien fue sorprendido esta semana en un restaurante de la calle Preciados por 'El Independiente'. Coincidió el almuerzo, mano a mano y de los de 6 horas, con las noticias sobre el chófer de Luis Bárcenas en los periódicos y sus relaciones con el Ministerio del Interior sobre la época. Pese a esa circunstancia, en fuentes del antiguo equipo de Rajoy insistieron en que el exjefe tenía cerrada esa reunión desde hacía casi dos semanas.

La muerte del padre del expresidente en el arranque del puente del 1 de noviembre sorprendió a algunos de los amigos de Rajoy lejos, e incluso fuera de España, y no pudieron asistir al entierro en Pontevedra. La exministra Fátima Báñez tuvo que cruzar España desde Huelva para llegar por los pelos, María Dolores de Cospedal se incorporó a última hora, pero ambas pudieron dar el pésame a su exjefe en persona como el resto de los dirigentes del PP desplazados desde Madrid como Sáenz de Santamaría o Casado, quien lo hizo después de interrumpir su programa de precampaña en Andalucía.

Entre los íntimos, a Ana Pastor le pilló en Argentina y a Fernández Díaz con un problema familiar de por medio. Ambos procuraron después ver a Rajoy en cuanto pudieron hacerlo, ya en Madrid como ocurrió con el propio exministro del Interior.

Aparte de los antiguos miembros de su equipo y de la presidenta del Congreso como más asiduos a los almuerzos de mediados de semana del exjefe del Gobierno, en fuentes 'marianistas' no quieren dar más nombres de comensales, y menos de lo que se trata en esas tardes de sobremesa. Solo apuntan el nombre de un antiguo dirigente del partido que lo fue casi todo en política y en el PP no acabó precisamente bien con Rajoy: el de Alberto Ruiz-Gallardón.

El exministro de Justicia también se ha acercado estos días al expresidente del Gobierno que lo dejó caer de su gabinete en septiembre de 2014 a raíz del bloqueo de la reforma de la ley del aborto en la que se empeñó hasta perder la cartera.

Los asiduos a las reuniones con Rajoy se muestran tan orgullosos de mantener relaciones con su jefe como discretos para contar su contenido o comentar las opiniones de su 'ex', ni siquiera si le interesa lo que le puedan decir sobre los avatares del partido. Pero es evidente que, pese a las caminatas aceleradas por la Casa de Campo y el trabajo del registro de la propiedad, el antecesor de Casado puede seguir siendo un gran conocedor de la vida interna de la organización que dirigió durante 14 años. Lo quiera o no.

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