arrancan con una feria comercial

Kosovo corteja a España: "Nosotros no tenemos nada que ver con Cataluña"

Las autoridades kosovares han lanzado una campaña para normalizar las relaciones con España y buscar el reconocimiento. La primera delegación empresarial ha llegado esta semana

Foto: La delegación de empresarios españoles, con una bandera en Pristina.
La delegación de empresarios españoles, con una bandera en Pristina.

Kosovo tiene un problema serio con España y su Gobierno ha lanzado una campaña para afianzar lazos económicos y seducir a la única potencia de la Unión Europea que se sigue negando a reconocer formalmente su independencia. Además de Madrid, solo mantienen ya esta postura Bucarest, Atenas y Nicosia. Para las autoridades kosovares, es importante normalizar, o al menos mejorar, las relaciones con España de cara a los meses venideros, ya que por primera vez hay expectativas reales de que la situación se desbloquee con Serbia y se alcance un acuerdo de mínimos que ponga ambos países en la senda hacia la Unión Europea.

Se trata de una ofensiva diplomática discreta, en la medida de las posibilidades de una nación con menos de dos millones de habitantes, inviable sin ayuda internacional y lastrada por todo tipo de problemas económicos y sociales. La primera medida pasa por llevar delegaciones de empresarios españoles a Pristina para animarles a invertir. Esta semana han recibido ya a varios procedentes de Madrid y Castilla-La Mancha. En total, 15 pequeñas y medianas empresas de sectores variados: un fabricante de calzado para niños de Toledo (Yowas), una tecnológica (Tecnove), una empresa cárnica (Meat Export), otra de iluminación, una bodega… La Alianza Empresarial de Kosovo, una suerte de patronal, ha organizado encuentros con el presidente de la patronal kosovar y con el ministro de Comercio, Endrit Shala, entre otros.

A los empresarios se les ha transmitido que Kosovo ofrece enormes posibilidades de inversión: es un país en construcción en el que está todo por hacer. Se necesitan infraestructuras y suministros de prácticamente casi cualquier bien y servicio. Para hacernos una idea, en la última década han entrado 3.300 millones de euros en inversiones extranjeras a pesar de la incertidumbre. Del total, Alemania acumula un 18% y es el país de la UE que más está apostando por ello. Mientras, España se sitúa en el extremo opuesto: según datos de las propias autoridades kosovares, no consta ni una sola inversión procedente de territorio español.

A los empresarios españoles se les está trasladando un mensaje político: Kosovo no apoyará a los independentistas catalanes

A los empresarios que viajan a Pristina se les está enviando también un mensaje político, el mismo que se transmite por cauces diplomáticos: el Gobierno kosovar rechaza cualquier comparación con Cataluña y marca distancias con el independentismo catalán. “Nos han dicho que a ellos les interesa acercarse a España, que apoyan al Gobierno de Madrid, que no tienen nada que decir sobre Cataluña y que son conscientes de que no hay paralelismos posibles porque en España no ha habido torturas, ni represión ni nada parecido a lo que sufrieron ellos. Esperan la cooperación de España y esperan como agua de mayo un cambio de postura del Gobierno español”, explican miembros de la delegación.

Durante los encuentros, el presidente de la Alianza Empresarial de Kosovo, Agim Shahini, comentó que "a pesar del estancamiento político entre nuestros dos países, necesitamos mejorar las relaciones con la cooperación económica, convenciendo incluso al Madrid oficial de que estos dos países carecen de cooperación bilateral en todas las áreas, y el Estado español también debería hacerlo como con otros estados de la Unión Europea”.

Desde Kosovo perciben además un cambio de actitud en el Gobierno español, sobre todo después de que el ministro de Exteriores, Josep Borrell, dijese públicamente que España no se va a oponer a una integración del territorio en la Unión Europea como nación de pleno derecho si hay un acuerdo previo con Belgrado y Bruselas. "No vamos a ser más papistas que el Papa", comentó recientemente el ministro.

Según fuentes diplomáticas consultadas, España solo accedería a reconocer a Kosovo si lo hace Belgrado en el marco de las negociaciones abiertas en la Unión Europea. “Puede ser un factor la posición de Madrid con el nuevo Gobierno, pero lo que ha cambiado es que por primera vez hay un proceso de acuerdo, un proceso muy complicado y que está por ver adónde nos lleva, pero que es cierto que está en marcha”, indican.

Encuentro con los empresarios españoles en Pristina.
Encuentro con los empresarios españoles en Pristina.


¿Deshielo? ¿De verdad?

Tras años de parálisis, se han venido produciendo importantes avances en las negociaciones entre Kosovo y Serbia, motivados por el deseo común de caminar hacia la integración en Europa. Entre otras cosas, se baraja un acuerdo entre Pristina y Belgrado para resolver el conflicto de una vez por todas que incluiría un posible intercambio territorial, por el que las áreas de mayoría serbia al norte del río Ibar y la parte septentrional de Mitrovica se integrarían en Serbia, a cambio del valle de Presevo y otras zonas de población albanesa.

Aunque la iniciativa parece contar con el beneplácito de la Administración Trump, varios expertos han alertado contra cualquier solución que incluya una modificación de fronteras, lo que sentaría un precedente que podría inflamar fácilmente otras zonas de los Balcanes como la vecina Bosnia.

Borrell, pese a ser partidario de un acuerdo, se manifestó en su día en contra de un intercambio de territorios: "Europa no se ha creado para construir entidades monolíticamente homogéneas en lo cultural y en lo étnico, sino para ayudar a vivir juntos a los diferentes. Eso de que vamos a redefinir fronteras no ha despertado ninguna simpatía", declaró a finales de agosto.

Pero pese al optimismo reinante en algunas cancillerías europeas a lo largo de este verano, las dificultades siguen siendo enormes. La atmósfera positiva inicial con la que se afrontó la última ronda de negociaciones mantenida en Bruselas este septiembre se vio enturbiada por los presidentes Hashim Thaci y Alexander Vucic, que se negaron a sentarse a la misma mesa y se limitaron a mantener conversaciones por separado con la jefa de la diplomacia europea, Federica Mogherini. Un enroque escenificado seguramente de cara a sus respectivos electorados, pero que dificulta igualmente el deshielo.

Una exposición sobre Kosovo en Belgrado. (EFE)
Una exposición sobre Kosovo en Belgrado. (EFE)

Otro revés de gran alcance en la búsqueda de una solución paulatina ha sido la decisión, aprobada por el Parlamento kosovar el pasado 18 de octubre, de dotar de armamento pesado a las Fuerzas de Seguridad de Kosovo, sentando las bases para un futuro ejército regular kosovar de 5.000 efectivos. Belgrado ha protestado con firmeza ante esta decisión. Desde el punto de vista de Pristina, está justificada por el cambio de contexto: la necesidad de contar con unas fuerzas armadas que defiendan el territorio ante la posible retirada de la misión de la ONU en Kosovo (Unmik), alentada por los Estados Unidos, que no quieren seguir haciendo frente a su parte de la factura. Washington pidió hace meses a los responsables de Naciones Unidas que “ejerzan su autoridad e inicien una revisión estratégica de la Unmik para desarrollar una estrategia de salida”, lo que ha contribuido a acelerar todo el proceso.

La embajada estadounidense en Pristina, de hecho, ha instado al Gobierno kosovar a crear “un ejército profesional y multiétnico” en estrecha coordinación con la OTAN. Esto supone un cambio de rumbo radical por parte de EEUU, que hace apenas un año y medio se opuso frontalmente, en coordinación con la propia Alianza Atlántica, a una iniciativa parlamentaria similar.

Serbia está siendo cortejada por varios países europeos para una rápida entrada en la UE

Pero tras reunirse con el enviado especial estadounidense Matthew Palmer en Belgrado, Vucic insistió en que la medida tendrá “consecuencias trágicas”, especialmente si estas tropas son desplegadas en las zonas de mayoría serbia, lo que, según ha dado a entender el presidente, podría llevar al ejército serbio a intervenir en el norte de Kosovo, desatando casi con toda seguridad un nuevo conflicto armado. “La marcha de la Unmik y la formación del Ejército de Kosovo pondrían a Serbia en una posición terriblemente difícil en la que ya no tendríamos la opción, ni el derecho a elegir otra cosa que no sea proteger nuestro país y a nuestro pueblo”, afirmó.

La resistencia serbia a que se le imponga una política de hechos consumados en estos aspectos complica el cierre de un acuerdo. No obstante, Vucic está siendo cortejado por varios países europeos con la perspectiva de una rápida entrada de Serbia en la UE, lo que podría suavizar las posiciones de su Gobierno.

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