881 páginas del sumario RECOGEN los ataques

Los 634 actos de violencia que no ve la Abogacía: tres informes acreditan la rebelión

El brazo del Gobierno en el juicio contra los líderes del 'procés' obvia informes de la Guardia Civil, Policía Nacional y Mossos que acreditan daños, intimidaciones y ataques

Foto: Aspecto de uno de los vehículos de la Guardia Civil afectados en el asedio a la Consejería de Economía. (EFE)
Aspecto de uno de los vehículos de la Guardia Civil afectados en el asedio a la Consejería de Economía. (EFE)

La Abogacía General del Estado ha tenido que hacer una gigantesca elipsis para poder encajar los intereses políticos del Gobierno en su escrito de acusación contra los líderes del 'procés'. Su relato de los hechos pasa por alto tres informes policiales incorporados a la causa en los que se describen hasta 634 actos violentos detectados en Cataluña con motivo del desafío independentista. La Fiscalía se ha apoyado en esos atestados para concluir que la fase final del proceso soberanista fue un “levantamiento generalizado salpicado de actos de fuerza, agresión y violencia” y, por tanto, atribuye a los procesados un delito de rebelión. Pero la abogada general del Estado, Consuelo Castro, ha obviado las 881 páginas que ocupan esos informes para decantarse por el más leve delito de sedición.

El informe más voluminoso es el que fue elaborado por la Guardia Civil. Documenta 315 actos de “violencia y agresión”, incluyendo el lanzamiento de artefactos contra cuarteles del Instituto Armado, escraches y agresiones a sus agentes, daños en sus vehículos y otros episodios de intimidación así como de “grave resistencia”. El documento también contabiliza los cortes de carreteras y vías férreas protagonizados principalmente por los entonces llamados comités de defensa del referéndum (CDR) en las semanas posteriores a la consulta.

Destacan la colocación de un artefacto incendiario en el cuartel de la Guardia Civil en la calle Travesera de Gracia, el asedio a la comisión judicial que registraba la Consejería de Hacienda durante los registros de la operación Anubis, el destrozo de los coches utilizados en ese dispositivo, el lanzamiento de otro artefacto contra el cuartel de Igualada (Barcelona), un escrache de 2.000 personas al cuartel de Vic (que impidió salir a los guardias y a sus familias) y las numerosas agresiones que sufrieron los efectivos del Instituto Armado durante la jornada del 1-O.

En la Escola Castell de Barcelona, por ejemplo, lanzaron sillas a los agentes cuando ya se replegaban. En Sant Esteve de Sesrovires, también Barcelona, varios individuos golpearon en la cabeza a un guardia que había caído al suelo y luego propinaron otra patada en el mismo lugar a un compañero que había ido a socorrerlo. Y en Sant Carles de la Rápita (Tarragona), tres coches que quedaron aislados fueron “atacados mediante golpes, patadas y lanzamiento de piedras de grandes dimensiones, que golpearon a los vehículos policiales y a los agentes”.

La Abogacía del Estado tampoco se ha hecho eco de los actos violentos denunciados por la Policía Nacional en otro informe remitido al instructor de la causa, el juez Pablo Llarena. Las diligencias de este cuerpo recogen 60 episodios de “acciones contra dependencias policiales en general, lugares de alojamiento de policías o directamente contra dotaciones o miembros de la Policía Nacional a título individual”. En total, 57 efectivos del cuerpo padecieron lesiones de diferente consideración en 18 puntos distintos de votación durante las actuaciones policiales contra el 1-O. Además, los agentes sufrieron escraches en los hoteles en los que se hospedaban, un convoy de las Unidades de Intervención Policial (UIP) que circulaba por el centro de Girona fue acosado por independentistas, un agente recibió una pedrada en la cabeza que le provocó una brecha durante una concentración en Lleida y la Comisaría Provincial de Girona sufrió un ataque “con botellas de vidrio y pintura, junto con artefactos pirotécnicos”.

Hasta los Mossos d'Esquadra elaboraron un informe, incluido igualmente en la causa, sobre los actos de violencia que se produjeron a la sombra del 'procés'. Recogen 259 ataques contra partidos y militantes constitucionalistas y episodios de intimidación contra la Policía Nacional y la Guardia Civil, entre otros casos. La policía autonómica se refiere a estos hechos como actos de “agresión, daños y amedrentamiento”. En esa categoría entran seis atentados de baja intensidad contra las sedes del PSC en los municipios barceloneses de Terrassa, Sant Boi de Llobregat, Viladecans y Esparreguera, y en los de Salt (Girona) y Solsona (Lleida); y tres ataques contra locales de Ciudadanos en Esplugues de Llobregat y Sitges, en la provincia de Barcelona, y en el número 191 de la calle Balmes de la propia Ciudad Condal. El informe menciona asimismo 193 actos violentos durante la huelga general del 3-O (116 incidentes) y el segundo paro del 8-N (otros 77), en su mayoría, corte de carreteras y vías férreas y bloqueo de estaciones.

La Abogacía del Estado pasa de puntillas por estos episodios para poder concluir que los hechos serían constitutivos de un delito de sedición y no de rebelión. Por ejemplo, no hace ninguna referencia en las 58 páginas de su escrito al ataque que sufieron los vehículos de la Guardia Civil durante el registro de la Consejería de Hacienda en la operación Anubis. Tan solo recuerda que Jordi Sànchez y Jordi Cuixart se subieron a uno de los coches a las 23:41 para proclamar que “todos estaban alzados (…) y convocar a todos los asistentes a una movilización permanente”. Además, apenas dedica tres líneas a los ataques contra las Fuerzas de Seguridad del Estado que se registraron el 1-O. “A lo largo de la jornada se produjeron actos de resistencia y desobediencia a los mandatos legítimos de la Fuerza Pública, y numerosas situaciones de tensión, disturbios y enfrentamientos”, recoge su escrito. Ni rastro de la palabra 'violencia', pese a los tres informes policiales con 634 episodios de ataques, lesiones, daños y sabotajes. Todo lo contrario que la Fiscalía, que en su escrito de acusación habla de 'violencia' en 23 ocasiones.

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