el presidente del PP, Omnipresente

Tejerina, García Egea, Montserrat: Casado se atasca en la comunicación... por exceso

Por mucha materia para hacer oposición que aporten Sánchez, los ministros y sus acuerdos con Iglesias y los independentistas, en el Grupo Popular ven a su jefe repetitivo en la crítica

Foto:  El líder del PP, Pablo Casado, atendiendo a los medios. (EFE)
El líder del PP, Pablo Casado, atendiendo a los medios. (EFE)

Primeras dudas sobre el equipo de Pablo Casado y su política de comunicación en las filas del PP a menos de tres meses de tomar el control del partido. Y no sólo por los patinazos de la portavoz parlamentaria, Dolors Montserrat, y el de Isabel García Tejerina con el posterior intento de arreglo de Teodoro García de sus palabras sobre el sistema educativo en Andalucía; sino por la incesante presencia de Casado para responder y opinar inmediatamente sobre todo. Por mucha materia que aporte el Gobierno de Pedro Sánchez para hacer oposición, en el Grupo Popular dicen que ven repetitivo a su jefe cuando llega a la tribuna del Congreso.

"Se tiene que dar cuenta de que ya no es el portavoz, es el presidente" y "tiene que dosificar mejor su presencia y delegar las declaraciones" son los comentarios acuñados entre los diputados más veteranos del PP después de las últimas sesiones de control al Ejecutivo en el Congreso. Insisten en que Casado confirma que es un "muy buen parlamentario y orador, pero llega con todo dicho".

Si la principal autocrítica que se hacían en el PP en la etapa de Mariano Rajoy era por la política de comunicación que su jefe despreciaba o la falta de reflejos a la hora de responder a cualquier problema interno o crítica externa, ahora se temen que Casado caiga en el defecto contrario: la saturación de declaraciones o las respuestas poco medidas.

Después de centrarse en la respuesta al desafío independentista en Cataluña y la denuncia de la línea de apaciguamiento o cesión de Pedro Sánchez, la dirección del PP se encontró tras el verano con el caso de la tesis del doctorado del jefe del Ejecutivo acusada de plagio y los escándalos o pifias de cuatro ministras. Carmen Montón cayó por su máster, Dolores Delgado sigue en el alero por sus 'amistades peligrosas' con Garzón y Villarejo, Margarita Robles resultó desautorizada por poner en peligro los contratos con Arabia Saudí y a Isabel Celaá le persiguen sus bienes inmuebles ocultos que no dejan de aflorar. Se añadieron también los casos de dos ministros: Pedro Duque por su sociedad instrumental y Josep Borrell por su sanción ante el manejo de información privilegiada en bolsa.

El Grupo Popular no daba abasto de preguntar, interpelar, pedir reprobaciones y plantear comisiones de investigación cuando Sánchez abrió una nueva causa, el anuncio de su acuerdo sobre Presupuestos Generales del Estado con Pablo Iglesias, que favorecía un nuevo frente de oposición, un debate sobre política económica que le venía bien a Casado. Hasta tenía la vertiente del independentismo en Cataluña al requerir el proyecto del visto bueno de Oriol Junqueras, Carles Puigdemont y Quim Torra como jefes de los diputados separatistas (17 en total) sin los que el Ejecutivo no puede sacar el texto adelante.

Alberto Nadal. (Enrique Villarino)
Alberto Nadal. (Enrique Villarino)

La dirección del PP se ha apelotonado en la respuesta al borrador de Presupuestos: se estrenó en el cargo el nuevo responsable económico del partido, Alberto Nadal, en una conferencia de prensa sobre la materia que quedó inmediatamente desdibujada con un 'canutazo' que Casado improvisó al mismo tiempo. Después, el sucesor de Rajoy se puso al frente de la campaña de su partido contra los planes de Sánchez e Iglesias en todos las visitas y foros en que estuvo durante los días siguientes. Cuando llegó a preguntar a Sánchez en el Congreso el pasado miércoles, en torrente de argumentos y cuestiones añadidas que el socialista dijo no entender, se había quedado sin titulares nuevos, según comentaron los veteranos del Grupo Popular acostumbrados a esperar días o semanas a la reacción de su antiguo jefe.

Tejerina, García Egea, Montserrat: Casado se atasca en la comunicación... por exceso

Para redondear el escaso rédito de la sesión de control, luego llegó el atasco de Dolors Montserrat en su pregunta a la vicepresidenta del Gobierno, Carmen Calvo, y el lío organizado por Isabel García Tejerina con sus declaraciones de la mañana siguiente contra el sistema educativo andaluz utilizadas inmediatamente por el PSOE como muestra del desprecio de "la derecha" hacia los profesores y niños andaluces.

Culminó lo que en Génova reconocen como sus 48 horas más negras en comunicación el intento de "aclarar" esas palabras de la exministra. Una vez más, Casado fue el primero en defenderla, pero sin entrar en el detalle. Y cuando el asunto parecía despachado se enredó aún más con las palabras del secretario general, Teodoro García, al acusar a los socialistas andaluces de gastar más en prostitutas que en educación. Sin matices.

El presidente del PP fue promocionado en 2015 por Rajoy a portavoz del partido, puesto en el que dio la cara por la organización cuando sus jefes no querían ni salir y desde el que triunfó desde el principio. Casado nombró en julio pasado a la diputada por A Coruña Marta González para que le sucediera en esa misma secretaría. La parlamentaria gallega todavía no se ha estrenado ante los medios.

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