Análisis de las últimas tres elecciones

El regalo de Tezanos a Susana Díaz: su receta da nueve puntos de más al PSOE andaluz

El presidente del CIS confirma que no hará cocina en el preelectoral de Andalucía. Los precedentes auguran un gran desvío de la encuesta oficial a favor del PSOE andaluz

Foto: Imagen: EC.
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El método Tezanos de encuestas anticipará casi con toda seguridad una cómoda victoria de Susana Díaz en las elecciones andaluzas. Al menos sobre el papel del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), que ha anunciado que mantendrá su fórmula de no cocinar la intención directa de voto que sale en la encuesta. Aplicando el método de José Félix Tezanos a los últimos tres barómetros preelectorales en Andalucía, el CIS se habría desviado en nueve puntos de media a favor del PSOE sobre lo que realmente ocurrió en las urnas. Habría fallado mucho más de lo que lo hizo con cocina.

El CIS sigue decidido a mantener su polémico método de reducir al mínimo la cocina. El primer barómetro electoral con este sistema, del pasado septiembre, hizo que mientras el PSOE bajaba cinco puntos en intención directa de voto, subía seis décimas en la estimación de voto. Sin previo aviso, el CIS había abandonado la cocina, de forma que ya no matizaba la sobrerrepresentación que el PSOE tiene tradicionalmente en esta encuesta domiciliaria. Los responsables del CIS señalaron que al quitar la cocina pasaba a ser algo más científico; en realidad es una simple regla de tres que acaba dando a Bildu por encima del PNV y otros resultados en principio anómalos. El CIS considera que el modelo que se ha usado tradicionalmente no era fiable ni científico.

Aplicando el nuevo sistema a los barómetros de 2008, 2012 y 2015 se ve que habría alejado al CIS de lo que ocurrió en las urnas a favor del PSOE

A finales de septiembre, Antonio Alaminos, número dos de José Félix Tezanos, explicó a este diario que estaban buscando un modelo fiable para trasladar correctamente la intención directa de voto —lo que la gente dice en la encuesta— a la estimación —lo que el CIS calcula que va a pasar—. Pero que harían algo serio y transparente, no la típica cocina de las encuestas, que comparó con el fruto de "un enano con un altavoz" detrás de una cortina. El sector interpretó que ese nuevo modelo, esa cocina, estaría listo para el barómetro preelectoral de Andalucía. Así, el organismo público se evitaría un desvío muy sangrante fácilmente comprobable con el resultado electoral unas semanas después.

Así lo pronosticó, por ejemplo, Narciso Michavila, presidente de GAD3 y crítico con Tezanos en otra entrevista. "La prueba de que los nuevos responsables políticos del CIS no se creen su método crudo de estimación es que cuando lleguen las andaluzas, no lo van a usar. Porque si no el desvío en la estimación será tan grande que habría dimisiones en masa". Michavila señaló que, analizando el histórico de Tezanos, suele dar ocho puntos de más al PSOE de lo que realmente ocurre.

Pero Tezanos, el polémico presidente del CIS desde que el PSOE llegó al Gobierno, ha afirmado que mantendrá el sistema de estimación cruda de voto. Lo hizo en una entrevista en 'El País', en la que justificó que el barómetro preelectoral de Andalucía "no pretende acertar" el resultado electoral: "Solo pretendemos reflejar fielmente lo que piensa el ciudadano español. En Andalucía, haremos una muestra de 5.000 personas y daremos los datos que salgan". Tezanos accedió a la presidencia del CIS procedente de la ejecutiva federal del PSOE y aunque en principio quiso compaginar los dos cargos acabó dejando su silla en Ferraz. Ha levantado en armas a los institutos privados de encuestas, pero él lo ha achacado en que al hacer el CIS mensual en vez de trimstral les deja sin negocio.

Una cosa buena de ese método Tezanos —en realidad, una simple regla de tres a partir del cuadro de estimación de voto más simpatía— es que es muy fácil de aplicar a antiguos barómetros del CIS. El Confidencial lo ha aplicado a los últimos tres barómetros previos a las autonómicas andaluzas, de 2008, 2012 y 2015. En los tres, el método Tezanos aleja al CIS del resultado final de las urnas respecto a lo que pronosticó con cocina. Y siempre lo hace favoreciendo al PSOE.

En 2008, el método Tezanos habría augurado un 61,4% al PSOE de estimación de voto; el CIS, con su cocina, le dio un 49,2% de estimación y el resultado en las urnas fue del 48,41% para los socialistas. Es decir, que Tezanos le habría dado 13 puntos más al PSOE de lo que logró, y con cocina le dieron solo 0,8 puntos más. En 2012, la desviación no habría sido tan grande. En esos comicios, el CIS auguró un 37,7% de voto para el PSOE y el resultado real fue del 39,56%. El método Tezanos ese año habría dado un 46,3% al PSOE, 6,7 puntos de más. En las últimas elecciones, ya con Susana Díaz de candidata, se habría producido una desviación similar. El CIS estimó un 34,7% de voto para el PSOE y el resultado fue del 35,4%. El método Tezanos le habría dado el 42,7% al PSOE, 7,3 puntos de más. La media de los tres casos supone un desvío de nueve puntos en la encuesta a favor del PSOE respecto a lo que ocurrió en las urnas.

El desvío es mayor si se calcula cuál habría sido la diferencia PSOE-PP prevista y la real en las urnas. Porque el nuevo sistema da más puntos al PSOE y se los quita al PP. En 2015, el PSOE sacó 8,67 puntos al PP; el CIS pronosticó una diferencia de nueve puntos y el método Tezanos habría dado 23,5 puntos, 14,8 puntos más de lo que realmente ocurrió. En 2012, el método Tezanos habría dado 11,5 puntos de ventaja al PSOE aunque las elecciones las ganó en votos el PP. En 2012, la diferencia que habría dado el sistema sin cocina es de 32,8 puntos, cuando en realidad hubo 10 puntos a favor del PSOE en las elecciones, más cerca de los 12,4 puntos de diferencia que pronosticó el CIS con cocina.

El desvío es mayor si se calcula cuál fue la diferencia PSOE-PP prevista y la real en las urnas

En la encuesta del CIS, tradicionalmente se ha visto que la gente esconde más el voto a los partidos de derecha, y más en Andalucía. Además, al ser una encuesta que se hace en domicilios, los expertos explican que llega a menos casas de alto poder adquisitivo o en las que todos trabajan y que pueden ser más proclives a votar a PP o Ciudadanos. Por eso, se cocinaba y se ponderaba en función de otras preguntas, como el recuerdo de voto.

Por ejemplo, la otra gran encuesta andaluza, el Egopa —que ya ha dejado de realizarse—, solía dar a Ciudadanos el primero en intención directa de voto, porque la muestra estaba sesgada hacia el partido de Albert Rivera. Tras la cocina, el PSOE subía al primer lugar en estimación de voto. Es lo que ocurrió en la última encuesta, del invierno pasado. En intención directa de voto, Ciudadanos obtenía un 23,7% y el PSOE, el 18,3%. Tras la cocina, los socialistas subían al 34,1% y Ciudadanos pasaba al 19,8%.

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