Podemos tendrá la llave tras la renovación del Consejo de Seguridad Nuclear
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cuatro de los cinco consejeros terminan mandato

Podemos tendrá la llave tras la renovación del Consejo de Seguridad Nuclear

El regulador nuclear afronta la complicada renovación de cuatro consejeros. El Ejecutivo plantea que el PP pierda uno de los puestos y la mayoría para dar entrada a Podemos

Foto: La central nuclear de Vandell, en Tarragona. (EFE)
La central nuclear de Vandell, en Tarragona. (EFE)

El Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) afronta entre diciembre y febrero la renovación de cuatro de los cinco consejeros. El panorama político ha cambiado tanto desde la mayoría absoluta del PP con la que fueron nombrados en 2012 que debe alterar el reparto de cuotas del consejo. Si ahora hay tres consejeros propuestos por el PP y dos por el PSOE, fuentes conocedoras de la negociación explican que lo lógico es que ahora sean dos para PSOE (uno de ellos el presidente), dos para el PP y uno para Podemos. La negociación acaba de empezar a andar y será complicada porque necesita una mayoría cualificada del Congreso.

El puesto de consejero del CSN suele ser discreto y apreciado por políticos veteranos. El presidente tiene rango de ministro, un sueldo de 100.000 euros, coche oficial, asistentes y el puesto garantizado durante seis años. Los cuatro consejeros son asimilados a secretarios de Estado y tienen un mandato similar. En su día a día no dependen del presidente porque es un órgano colegiado. Una vez nombrados, no dependen del ministro de turno sino del Congreso —aunque ha habido años en los que ni llegó a presentar la memoria anual a la Cámara—.

El nuevo CSN, nombrado para seis años, afronta un mandato clave, porque las centrales cumplen los 40 años para los que fueron diseñadas

Tiene un estatuto especial por el que los nombramientos son a propuesta del Ministerio de Industria —hoy de Transición Ecológica—, pero el Congreso los tiene que aprobar con tres quintos de los votos tras una comparecencia. Tradicionalmente, llega todo apalabrado y las vistas son con alfombra roja. Hace seis años, por ejemplo, el PSOE no puso ningún reparo a que fuera nombrado para un regulador independiente el hasta entonces secretario de Estado de Energía, Fernando Martí, y a cambio los populares avalaron el nombramiento de Cristina Narbona, hoy presidenta del PSOE.

La ley establece que estos puestos "serán designados entre personas de conocida solvencia en las materias encomendadas al Consejo como las especialidades de seguridad nuclear, tecnología, protección radiológica y del medio ambiente, medicina, legislación o cualquier otra conexa con las anteriores, así como en energía en general o seguridad industrial, valorándose especialmente su independencia y objetividad de criterio". Y aunque es verdad que ha habido muchos ingenieros y expertos, también han entrado por esa puerta exdiputados y exministros con un perfil más político.

Foto: Central nuclear de Cofrentes, en Valencia. (EFE)

Tradicionalmente, el reparto era de dos consejeros para PP y PSOE y uno para CiU. Era el partido hegemónico en Cataluña, donde además hay tres reactores nucleares y uno clausurado. Pero en 2015, con el salto al independentismo de los nacionalistas catalanes, el Gobierno del PP sustituyó al consejero propuesto por CiU, el ingeniero Antoni Gurguí, por Javier Dies Llovera, catedrático de ingeniería nuclear que había ido en una lista a las municipales en Sant Joan Despí (Barcelona).

Así que Llovera es el único que seguirá en el cargo porque le queda mandato y los otros cuatro consejeros cesan en los próximos meses. El resto cumple los seis años del cargo entre diciembre y febrero (hubo un error en diciembre de 2012 y dos consejeros fueron nombrados en febrero de 2013), y Jorge Fabra, que sustituyó a Narbona cuando fue elegida presidenta del PSOE, cumple 70 años en febrero y no puede seguir.

placeholder Toma de posesión de Jorge Fabra, último consejero nombrado del CSN, ante el resto del pleno. (CSN)
Toma de posesión de Jorge Fabra, último consejero nombrado del CSN, ante el resto del pleno. (CSN)

Con el nombramiento de Llovera, los consejeros propuestos por el PP pasaron a ser mayoría. Históricamente, el CSN ha buscado la unanimidad o que no se presentara una fractura de votos por origen de partidos, por no dar la imagen de que la seguridad nuclear estaba politizada. En 2002, por ejemplo, cuando PP, PSOE y CiU pactaron cerrar la nuclear de Zorita (Guadalajara), se abstuvo la presidenta, María Teresa Estevan Bolea, propuesta por el PP. En los últimos años, los votos discrepantes los puso Narbona mientras que la otra consejera propuesta por el PSOE, Rosario Velasco, solía votar con la mayoría de consejeros propuestos por el PP.

La renovación llega con un Congreso multipartidista mucho más complejo que antes. El Ejecutivo tiene que llevar una propuesta a la comisión de Energía del Congreso. Lo previsible, según fuentes parlamentarias, es que sean dos puestos para el PSOE, dos para el PP y uno para Unidos Podemos. Así, en caso de fractura y si el organismo se politiza, la llave la tendría Podemos. Si hay acuerdo, los tres partidos suman los tres quintos de la Cámara y dejarían fuera a Ciudadanos y a los nacionalistas.

En 2015, el PP rompió el tradicional equilibro que mantenía con un consejero de CiU y pasó a tener mayoría en el pleno

Antes de la moción de censura, el PP planeaba renovar seis meses a todos en el cargo. Fuentes de Unidos Podemos explican que no les preocupa tanto el nombramiento como que haya gente de reconocida solvencia e independencia en el puesto. Fuentes de todos los partidos en el Congreso afirman que aún no hay nombres sobre la mesa ni quieren hablar del reparto de consejeros. Si el Congreso rechaza los nombramientos, tiene un mes para buscar candidatos alternativos, pero en el escenario actual eso es incluso más complejo que conseguir los votos que respalden los nombres que proponga el Ejecutivo.

El CSN afronta en los próximos años un momento clave, porque entre 2023 y 2028 todas las nucleares en marcha cumplen los 40 años de vida para los que fueron diseñadas inicialmente y el PSOE llegó al Ejecutivo con un programa antinuclear. Ya superaron ese plazo Zorita y Garoña, que fueron clausuradas, pero las que vienen ahora tienen una producción mucho mayor. Almaraz, que cumple los 40 años de explotación comercial en 2023, es la primera, y el PP ya ha empezado la campaña para que siga. Las eléctricas están divididas sobre la viabilidad de las nucleares. Los informes del CSN son vinculantes si son negativos para las centrales.

Foto: José Saiz, alcalde de Villar de Cañas, ante la señal de un ATC inexistente. (R. M.)

El cierre nuclear a los 40 años era lo que preveía el último plan general de residuos radiactivos, de 2006, que nunca fue actualizado. Un mal cálculo de las cantidades que cobra Enresa a las nucleares hizo que, de cumplirse, el fondo para desmantelar las nucleares tendría un agujero de 3.000 millones. El Ministerio de Transición Ecológica ha suspendido la tramitación el almacén nuclear previsto en Villar de Cañas (Cuenca) hasta replantear toda la política nuclear y ver qué cantidad de residuos tendrá que albergar este almacén.

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