Aznar se defiende en el Congreso: "No tengo que pedir perdón a nadie"
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COMISIÓN SOBRE FINANCIACIÓN DEL PP

Aznar se defiende en el Congreso: "No tengo que pedir perdón a nadie"

El expresidente recupera su perfil más político y sigue siendo un perfil del PP, con quien se reconcilia en la comisión de investigación sobre financiación aun evitando una defensa firme de Rajoy

Foto: l expresidente del Gobierno José María Aznar, acompañado por el presidente del Partido Popular, Pablo Casado, poco antes de su comparecencia. (EFE)
l expresidente del Gobierno José María Aznar, acompañado por el presidente del Partido Popular, Pablo Casado, poco antes de su comparecencia. (EFE)

El expresidente del Gobierno, José María Aznar, ha optado por encender el ventilador durante el arranque de su comparecencia en la comisión de investigación del Congreso sobre la presunta financiación irregular del PP y negar cualquier responsabilidad en la gestión irregular de las cuentas del partido porque, a diferencia de su sucesor Mariano Rajoy, "jamás fui imputado ni llamado a declarar como testigo". Es por ello que ha insistido en que no le corresponde "pedir perdón" y que, al contrario que el PSOE, la primera formación en interrogar al expresidente, su partido todavía no ha sido condenado por corrupción "en sentencia firme".

Aznar se ha negado a responder a las preguntas relativas a los papeles de Bárcenas, dijo no conocer la existencia de una caja B en Génova, no haber contratado ni conocido a Francisco Correa y ha reducido la sentencia sobre Gürtel a casos aislados de "dos municipios de la provincia de Madrid". Por el contrario, ha intentado embarrar el tenso interrogatorio iniciado por el portavoz del PSOE Rafel Simancas sacando a relucir el caso de los EREs en Andalucía e, incluso, las investigaciones abiertas en Valencia por concesiones del Plan E impulsado por el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero.

Foto: El diputado de ERC Gabriel Rufián, en el Congreso, donde ha comparecido José María Aznar. (EFE)

El Aznar más político volvió este martes al Congreso para defender al PP del que se había alejado hasta la llegada de Pablo Casado a su presidencia y cargar contra la moción de censura que aupó a Pedro Sánchez a la Moncloa y contra el independentismo. Tanto Casado como el secretario general Teodoro García arroparon a Aznar a su llegada, abrazo frente a las cámaras incluidas. El expresidente reivindicó su etapa como máximo responsable de los populares y dejó caer en más de una ocasión de forma indirecta la sombra de la duda sobre Rajoy, al repetir que él ni fue imputado ni llamado a declarar como testigo mientras era presidente del Gobierno. También ha echado mano del argumentario prototipo del partido recordando que la sentencia del caso Gürtel está recurrida, por lo que no existe todavía una sentencia firme, y que en cualquier caso -y "voto particular en contra incluido"- condenaría al PP a título lucrativo. "Por tanto, no sería responsable ni cómplice" su partido, según defendió Aznar.

Buscando la chanza en más de una ocasión, Aznar también ha entrado en el cuerpo a cuerpo y desviado la conversación con la sonrisa cómplice de los diputados populares presentes en la sala al afirmar que el PSOE "no vende bombas, sino láseres de alta precisión" y que estos "deben saber negociar muy bien o son muy afortados" debido a las deudas condonadas por los bancos, "nada menos que 50 millones de euros; eso sí es ir dopados a las elecciones", espetó. Aznar ha vuelto a recuperar su perfil más político y sigue siendo enteramente un perfil del PP, el PP de Casado.

El expresidente del Gobierno ha optado por encender el ventilador de la corrupción y reiterar que "no tengo que pedir perdón por nada"

La tensión de la comparecencia ha subido un nivel más durante el turno del portavoz de ERC, Gabriel Rufián, quien cruzó acusaciones de "golpista" con Aznar. Este último contraatacó asegurando que ERC "ya dió un golpe en 1934 contra el Gobierno de la república y ahora están dando otro golpe y quiere romper el orden constitucional". Lo acusó también, desviando el foco sobre el asunto en el que se centra la comisión de investigación, de tratar de romper la convivencia con los españoles. Con la camiseta del cámara fallecido en la guerra de Irak José Couso, Rufián lo tildó de "padrino de un cártel" y trató de sacar a relucir a Rodrigo Rato, nombre que Aznar había evitado hasta el momento, mientras centró su defensa en Eduardo Zaplana.

El presidente de la comisión, Pedro Quevedo de Nueva Canarias, ha tenido que llamar a la calma en varias ocasiones y amenazando con interrumpir la comparecencia después de que Rufián pusiese sobre la mesa los nombres de algunos invitados en la boda de su hija, que "más que una boda parecía un cártel" y en la que "solo quedan por imputar los camareros". "Si tengo que invitar a alguien tampoco invito a golpistas", respondió Aznar, tras afirmar que ninguno de ellos "fue condenado por hechos realativos a su Gobierno".

Foto: El expresidente del Gobierno José María Aznar, durante su comparecencia en el Congreso. (EFE)

Volvió a esquivar Aznar las preguntas sobre las siglas 'JM' presentes en los papeles de Bárcenas, afirmando que "no tengo noticia, no sé nada de esos papeles ni tengo nada que ver con esas siglas". Al mismo tiempo amenazó a quien vierta acusaciones contra su persona fuera del Congreso: "que se lo piense bien" porque no tendrá inmunidad parlamentaria si estas acusaciones son falsas. La tensión siguió subiendo, incluyendo acusaciones mutuas entre Aznar y Rufián de "golpistas", mientras el expresidente centraba su discurso en el conflicto catalán asegurando que los dirigentes independentistas en prisión lo estaban por ejercer la "violencia". "Carcelero" fue otro de los adjetivos que ambos se dedicaron en la tensa comparecencia, hasta que Aznar se negó a responder a acusaciones "tabernarias".

Más allá de la presunta financiación ilegal del PP, sobre la que versa la comisión de investigación, el interrogatorio llegó a sacar a relucir asuntos tan dispares como la guerra de Irak o el proceso independentista, en los que Aznar entró gustosamente. Eso sí, negó que la boda de su hija se financiase mediante "mordidas", tildando esta afirmación de "disparate". Rufián remató deseando ver a Aznar sentado en un tribunal de derechos humanos, y este le replicó que "no se entra en las mejores páginas del parlamento a través del histrionismo. No siga por ese camino porque no le va a ir bien".

Aznar ha desviado el foco de la comisión para lanzar sus reflexiones políticas y cargar contra la exhumación de Franco o el independentismo

La comparecencia siguió embarrándose con el turno del portavoz de Bildu, Oskar Matute, a quien el expresidente le sacó el "comodín" de ETA. "Es absurdo que me pregunte a mí por sobres cuando nosotros no sabemos si ustedes se beneficiaron de extorsiones y secuestros o cobraban el impuesto revolucionario a empresarios del País Vasco", arremetió Aznar. Las cuestiones objeto de la comisión han vuelto a quedar al margen durante las respuestas de Aznar al portavoz del PNV, Mikel Legarda. Reflexiones de política general críticas con que "estamos intentando abrir tumbas de hace 40 años" mientras "tenemos problemas sin resolver" como "una secesión en marcha, problemas económicos a los que igual tenemos que hacer frente" o el "déficit en el régimen de las pensiones".

Por todo ello, el portavoz de Ciudadanos, Toni Cantó, inició su intervención afeando a Aznar su tono y su supuesta falta de conciencia por el motivo de su presencia en la comisión y el objeto de esta, además de reclamarle que sea "menos chulesco". No por su insistencia, Aznar entonó un "mea culpa", como pretendía Cantó, y volvió a darle la vuelta a la tortilla poniendo en duda su comparecencia en el Congreso porque ningún juez lo llamó a declarar ni como investigado ni como testigo. Defendió nuevamente su legado político y dijo estar "orgulloso" de sus ministros.

"Estamos intentando abrir tumbas de hace 40 años mientras tenemos otros problemas sin resolver"

Otro de los puntos álgidos de la comparecencia de Aznar esta mañana llegó durante el turno de preguntas del líder de Podemos, Pablo Iglesias, quien comenzó recordándole su obligación a no mentir. Motivo por el cual el expresidente le replicó diciendo que Iglesias atendiese también a sus obligaciones, acusándolo de mentir en sus preguntas y acto seguido sacando a colación Venezuela y que "todo el mundo conoce que recibió financiación del régimen de Maduro y de los ayatolás". "No tengo ni idea" o "no lo recuerdo" fueron comodines en las respuestas de Aznar, quien descargó en los tesoreros del partido cualquier responsabilidad en la gestión de las cuentas del PP.

Al preguntarle sobre los regalos en la boda de su hija, Aznar arremetió asegurando que Iglesias es "un peligro para la democracia y las libertades de España, y lo demuestra todos los días, y sé que usted familiarmente ha pasado por asuntos muy difíciles, y le deseo todo lo mejor". Contestación que se mereció una llamada a la "contención" por parte del presidente de la comisión. La conclusión de Iglesias tras su interrogatorio fue que el expresidente "ha mentido" durante la comparecencia, que se alargó durante más de cuatro horas, y "ha dado una imagen patética".

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