AUNQUE A LOS VECINOS LES GUSTA EL RESULTADO

Una estanquera asturiana convierte tres tallas del siglo XV en el nuevo 'eccehomo'

Una vecina del pequeño pueblo de Rañadoiro, en el concejo asturiano de Tineo, ha pintado "a lo eccehomo" tres tallas de madera que se encuentran en la ermita del lugar

Foto: Pintan en Asturias tres tallas del siglo XV a lo Ecce Homo (EFE/DSF)
Pintan en Asturias tres tallas del siglo XV "a lo Ecce Homo" (EFE/DSF)

Primero fue el Ecce Homo con el que Cecilia Gimeno colocó a Borja en el mapa; después, el San Jorge de Estella, que una empresa de manualidades ‘restauró' a su manera. Ahora ha llegado el turno a tres tallas del siglo XV en Rañadoiro, Asturias, que han cambiado radicalmente de aspecto tras pasar por las manos de una de sus vecinas.

María Luisa Menéndez, una estanquera de la localidad asturiana de La Espina, es la ‘mano inocente’ que ha restaurado por su cuenta y riesgo las tallas que, según los expertos, tienen más de 500 años de antigüedad. “Yo no soy una pintora profesional, pero siempre me gustó, y las imágenes tenían mucha falta de pintarse”, relata Marisa, que está convencida de que su ‘restauración’, si es que puede llamarse así, ha gustado entre sus vecinos.

Las pinté como pude, con los colores que me parecieron, y a los vecinos les gustó. Pregunta en el pueblo y verás”, asegura la autora al diario asturiano El Comercio. Lo cierto es que observando detenidamente al nuevo Niño Jesús, parece más un juguete sacado de una caja de Playmobil, mientras a la patrona le han añadido línea de ojos y unos labios de color fucsia.

Los vecinos defienden a la artista

María Luisa se defiende y pasa el muerto al párroco, Arturo García, todo un personaje en la comarca. Se presentó a las elecciones de 2011 por el Partido Democrático y Constitucional (PDyC) lo que le conllevó una sanción de la Iglesia, que le tuvo suspendido durante tres años. Estos días se encuentra en el Santuario de Covadonga, en el otro extremo de Asturias, para la celebración de la novena de la Santina, por lo que no conocemos su opinión.


Quien sí defiende la actuación de la estanquera son sus vecinos. Fabián, uno de los pocos habitantes de la zona, reconoce a El Comercio que «a Marisa le llevó mucho tiempo. Iba haciéndolo a ratos libres. Igual estuvo más de un año restaurándolas porque tuvo que darles varias manos. Las trajo para la fiesta, porque Santa Ana sale en procesión el primer domingo de septiembre, pero tuvo que volver a llevarlas a casa para terminar”. Un trabajo satisfactorio para él: “Los colores son un poco chillones, pero antes estaban feas, sin forma, del color de la madera, y ahora están guapas”.

Las tres tallas que han sido objeto de la peculiar transformación han sido una de la Virgen con el Niño y Santa Ana, una segunda de San Pedro, y la tercera, de la Virgen con el Niño Jesús. Los expertos califican lo sucedido de “aberración” y piden responsabilidades tanto para quien lo pintó, como para quien dio el permiso.

España

El redactor recomienda

Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
0 comentarios
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios