MISIVA DE AGRADECIMIENTO

Iglesias: "Somos republicanos, pero un rey y una reina preguntaron por nuestros hijos"

Los líderes de Podemos se sinceran sobre su dura experiencia personal en una misiva que se publica coincidiendo con la reincorporación de Iglesias a la vida pública tras repartirse el 50% de la baja

Foto: Pablo Iglesias e Irene Montero, juntos en el Congreso. (Reuters)
Pablo Iglesias e Irene Montero, juntos en el Congreso. (Reuters)

Pablo Iglesias e Irene Montero han escrito una emotiva carta de agradecimiento, distribuida a través de las redes sociales, dirigida a los profesionales sanitarios, familia, amigos, militantes de Podemos, rivales políticos e incluso a los Reyes de España, que los acompañaron, ayudaron o se interesaron por la evolución de sus hijos mellizos tras nacer prematuros. Leo y Manuel Iglesias Montero siguen ingresados en el hospital desde el pasado 3 de julio, pero sus padres desean ya que "nunca recuerden los tubos o los electrodos que les acompañaron en la unidad de cuidados intensivos, que olviden los sonidos de los monitores que medían su ritmo cardiaco y su respiración. Nos gusta pensar que un día mirarán con extrañeza las fotos que les hicimos cuando eran tan pequeños. Pero hay cosas que les contaremos y de las que no queremos olvidarnos nunca".

Los líderes de Podemos se sinceran sobre su dura experiencia personal, que se publica coincidiendo con la reincorporación de Iglesias a la vida pública tras repartirse el 50% de la baja, asegurando que no olvidarán que "algunas de las palabras más hermosas, algunos de los abrazos más sinceros, algunos de los consejos más provechosos, vinieron de nuestros adversarios políticos". Reconocen también que "somos republicanos, pero recordaremos que un rey y una reina llamaron para preguntar por nuestros hijos y que todos nuestros rivales políticos preguntaron con frecuencia cómo estaban".

Siguiendo con las paradojas exitencialistas, los padres primerizos añaden que "somos ateos, pero explicaremos a nuestros hijos que nuestros amigos creyentes rezaron por ellos. Nos consta que la Virgen del Tránsito, Santa Rosa de Viterbo y Santa Maria Liberatrice fueron interpeladas (y nunca se sabe…). Hay pocos gestos de amor y amistad más hermosos. Enseñaremos a nuestros hijos que sean siempre respetuosos con el que piensa distinto porque la humanidad, la decencia y la amistad no son el patrimonio exclusivo de ninguna causa".

Las alabanzas a la sanidad pública se reiteran desde el arranque de la carta. "La sanidad pública hizo a nuestros hijos hermanos de leche de muchos niños y niñas como ellos.Todo ha sido posible gracias a un equipo de profesionales de la sanidad pública, además del cariño y apoyo de nuestra gente. Muchos prematuros como ellos, en otros lugares del mundo, no tienen la misma suerte".

"Nuestros hijos tienen hoy dos meses", continúan narrando Iglesias y Montero, "porque nacieron en un país que cuenta con algo mucho más importante que cualquier himno o bandera: un sistema sanitario universal. Les contaremos que nada merece más lealtad que eso. Su vida y su salud no solo son el resultado de los avances médicos y científicos, sino también de una sociedad que todavía asegura los mejores cuidados para cualquier persona independientemente de su posición social. Muy pocos niños recibirían lo que necesitan y merecen si la salud estuviera sometida a las leyes de la oferta y la demanda. Explicaremos a nuestros hijos por qué vamos a ser siempre leales a lo que les permitió vivir: lo común".

Entre los nombres propios de agradecimientos al personal sanitario, destaca el del doctor Manuel Sánchez de Luna, a quien señalan como el "ángel de la guarda" de sus pequeños. "Muchos saben que Manuel es una eminencia mundial en el cuidado de los pulmones prematuros, pero solo las madres y padres de sus niños sabemos que, ante todo, es un hombre cariñoso y bueno. A ese hombre y a su equipo les queremos dar las gracias".

Otros de los nombres que recuerdan son los de la doctora Elena Zamora, "que tras sus gafas redondas escondía una mirada a un tiempo irónica, sobria y dulce. A la doctora Ana Rodríguez, que nos regaló una y mil veces su voz y su alegría, además de los más precisos cuidados. A la doctora Concha Hernández, que nos acompañó desde la primera noche, discreta y cuidadosa, siempre con palabras y decisiones que abrazan. Al doctor Santiago Lizárraga, con su cariñosa firmeza, siempre atento. A la doctora Virginia Uzal, templada y discreta, que aún aparece por sorpresa para regalar un 'cómo estáis'. Nosotros, como todas las madres y padres de niños prematuros de este hospital, hemos pasado por las manos de muchos otros médicos (la mayoría mujeres) del Hospital Gregorio Marañón, sin los cuales nada habría sido posible".

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