LAS CUENTAS SON LA BASE DE LA LEGISLATURA

El Congreso, un Vietnam para Sánchez: "No habrá Presupuestos antes de primavera"

Fuentes parlamentarias dan por hecho que las cuentas públicas, de aprobarse, no llegarían antes de mayo. La negociación con Podemos permite a Sánchez plantear iniciativas sociales

Foto: Foto: EC.
Foto: EC.

El Congreso amenaza con convertirse en un Vietnam para Pedro Sánchez. Y en esa selva parlamentaria nada puede desangrarle más que la aprobación de las cuentas públicas en su doble vía: la de la reforma de la Ley de Estabilidad Presupuestaria y la de los Presupuestos Generales del Estado. Fuentes parlamentarias de PP, PSOE y Ciudadanos señalan como probable que hasta mayo o junio no haya cuentas públicas, si las hay, aunque sí podrá convalidar con facilidad decretos ley como el de la exhumación de Franco. Mientras tanto, Sánchez consigue dos cosas: llevar la iniciativa política planteando medidas sociales y de izquierdas (subida de impuestos a los más ricos, revalorización de pensiones, permisos de paternidad, por ejemplo) y, a la vez, arma un relato de que no le han dejado gobernar si finalmente adelanta elecciones.

Antes de irse de vacaciones, Moncloa transmitió un mensaje a sus diputados y asesores parlamentarios: todo el mundo tenía que estar en perfecto estado de revista el 4 de septiembre, con sus enmiendas estudiadas y listas. El Congreso vuelve la próxima semana a la actividad y debe convalidar los primeros decretos de Sánchez, como el de Franco, para el que no se esperan problemas. Pero el día a día no será sencillo para el presidente.

La mesa del Congreso, controlada por PP y Ciudadanos, puede cerrar en cualquier momento el plazo de tramitación de una ley y dejar a los socialistas colgando de la brocha. Ese es el escenario en el que se maneja el grupo que sostiene al Gobierno: 84 diputados, una oposición sin tregua a la derecha - un pacto con Cs es una quimera desde que se abrió el abismo de Helm entre Sánchez y Albert Rivera- y una amalgama de grupos que incluyen al PDeCAT (Torra y Puigdemont) imprescindibles para sacar adelante sus proyectos... y hacerlo en pleno otoño caliente catalán.

Carmen Calvo ya admitió: "En relación a los plazos, es evidente que iremos con los plazos muy ajustados, llegaremos muy ajustadamente o no"

Si sacar adelante leyes va a ser complicado, mucho más lo va a ser aprobar las cuentas públicas, esenciales para aplicar las políticas de Sánchez que le diferencien del PP. Sánchez se ha mostrado optimista en su gira por Latinoamérica gracias a la sintonía con Unidos Podemos. "Lo importante es acordar con Podemos los elementos sustanciales", y después sumar al resto de grupos. Hacienda y Unidos Podemos han establecido grupos de trabajo para acordar unas cuentas que marcan la legislatura.

Hacienda se compromete a estudiar una subida del IRPF a quienes tributen más de 150.000 euros, dar permisos de paternidad de hasta 16 semanas a funcionarios, volver a vincular las pensiones al IPC, derogar los decretos leyes que el PP aprobó en 2012 con recortes en Sanidad y Educación, aprobar la tasa Tobin -aunque por ahora no hay rastro del impuesto a la banca-...

El Congreso, un Vietnam para Sánchez: "No habrá Presupuestos antes de primavera"

Son medidas que de momento marcan la agenda política. Aunque el Ejecutivo también corre el riesgo de dejarse pelos en la gatera de la negociación, ha logrado un goteo de titulares que movilizan al electorado de izquierda. Da la impresión de que hay avances. Cuando el PP pactó con Cs sus presupuestos, la negociación fue hermética. Pero Unidos Podemos tiene en su ADN ir retransmitiéndolo. Transparencia. Pese a la cantidad de titulares, en el mundillo político hay quien lo considera un trampantojo, una forma de aparentar acción política. "No llegan a tiempo. Van a tener que prorrogar sí o sí los Presupuestos de Montoro", pronostica un destacado diputado popular. Otro de Ciudadanos coincide: "No creo que puedan sacar los Presupuestos". "Si hay Presupuestos no estarán antes de primavera", es la idea que transmiten.

Porque la dificultad es doble. Para sacar unos Presupuestos que satisfagan a Unidos Podemos, el PSOE ha presentado una proposición de Ley para reformar la Ley de Estabilidad Presupuestaria. Esa norma en la práctica limita el gasto público y maniata al Gobierno. Aprobada en 2012, emana de la reforma 'exprés' de la Constitución aprobada con Zapatero para contentar a Bruselas y desde entonces se aprueba antes que los Presupuestos. Esa norma da un inusual derecho de veto al Senado, donde el PP tiene mayoría tradicionalmente. Y los socialistas quieren eliminar ese veto, que en la práctica deja al Senado -es decir, al PP- la llave de la caja. Aunque Podemos anunció que se haría por decreto Ley -una tramitación sencilla aunque políticamente espinosa tras las críticas a Sánchez por abusar de esta fórmula-, Hacienda rápidamente descartó esa opción y optó por la tramitación más compleja y garantista.

La mesa del Congreso no ha decidido cómo tramitará esa proposición, si por urgencia o no, pero tiene que aporbarla el Congreso si Sánchez consigue los apoyos, luego el Senado previsiblemente la tumbaría para volver de nuevo al Congreso. A eso hay que sumar la negociación presupuestaria. Aunque en las rondas entre Hacienda y Unidos Podemos a veces da la impresión de que una vez que consigan el acuerdo todo es cuesta abajo, la aritmética parlamentaria señala que sumarían 151 diputados, 25 por debajo de la mayoría absoluta. Sánchez tendría entonces que pasar por la caja del PNV, ERC, PDeCAT... El rechazo del partido de Torra a subir impuestos a las rentas más altas ha ilustrado la dificultad de encajar ese puzle y hay quien en Barcelona plantea un complejo cambio de cromos con los votos del PSC a los presupuestos autonómicos. En pleno otoño caliente en Cataluña y con el juicio en el Supremo, el PSOE necesita un apoyo de ERC y PDeCAT.

Pedro Sánchez y Pablo Igesias ahora exhiben sintonía. (Reuters)
Pedro Sánchez y Pablo Igesias ahora exhiben sintonía. (Reuters)


Aunque oficialmente el Gobierno y Unidos Podemos mantienen que si hay voluntad los presupuestos no tendrían por qué retrasarse, la vicepresidenta del Gobierno, Carmen Calvo, ya advirtió de que puede haber demoras. "En relación a los plazos, es evidente que iremos con los plazos muy ajustados, llegaremos muy ajustadamente o no; en cualquier caso, lo importante es que este Gobierno quiere que una vez comunicada la senda de gasto a Bruselas y pudiendo disponer de cinco décimas más que nos permitan mejorar nuestro Estado de Bienestar, recuperar derechos, mejorar servicios, restablecer igualdades que se han roto...", afirmó tras el primer Consejo de Ministros después del verano. En Unidos Podemos hay quien resta importancia a los plazos: "La clave no es la fecha, es tener políticas públicas respaldadas por dinero".

Si los Presupuestos no llegan hasta la primavera eso podría retrasar la entrada en vigor de algunas medidas, como la subida del IRPF. No sería una novedad porque los de 2018, los últimos de Rajoy, se aprobaron ya con Sánchez en La Moncloa tras la moción de censura. Que aprobar las cuentas públicas sea complicado no implica que nadie dé por muerto a Sánchez. Si alguien ha demostrado capacidad de batir los cálculos de las casas de apuestas es el presidente. "No podemos cometer el error de subestimar a Pedro Sánchez. Ya lo hicimos con Zapatero y fue nuestra mayor equivocación. Su partido lo quiso matar y lo superó. Llegar a Moncloa era para él una obsesión y lo ha conseguido. Ahora convocará elecciones cuando tenga seguro ganarlas y un año tiene ya asegurado", opina un diputado popular.

"No podemos cometer el error de subestimar a Pedro Sánchez. Ya lo hicimos con Zapatero y fue nuestra mayor equivocación"

Si finalmente no hay Presupuestos -o no están a tiempo- Pedro Sánchez siempre podrá vender que lo intentó, pero que no tuvo apoyos, según un diputado. Culpar a la pinza y a la oposición y tener el relato necesario para adelantar elecciones. Mientras, Bruselas y la ministra de Economía, Nadia Calviño, funcionaria en excedencia de la Comisión, convivirían cómodamente con los presupuestos de Montoro.

Si el Congreso puede ser Vietnam, el Senado empieza a parecerse a Camboya, donde también se trasladó en forma de guerra sucia el conflicto en la península asiática y atrapó a tropas de EEUU. El PP se siente cómodo en esa cámara. Tiene una cómoda mayoría absoluta y Ciudadanos solo tiene cuatro senadores en el grupo mixto, así que no puede hacerle sombra. Los populares han puesto de portavoz a Ignacio Cosidó, un halcón, en lugar de José Manuel Barreiro, un moderado y pactista más acorde con el silencio habitual del Senado.

"Ahora la cosa se va a animar con el PP y tendremos algo que hacer. La verdad es que se agradece", ironiza un senador. El PP ha reprobado en el Senado a la ministra de justicia, Dolores Delgado, por negarle inicialmente la defensa a Llarena. No tiene efecto práctico pero devuelve las reprobaciones que sufrieron sus ministros en el Congreso cuando gobernada Rajoy. Golpe simbólico por golpe simbólico. Y esto acaba de empezar.

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