Comienzan las negociaciones presupuestarias

Lo que separa al Gobierno de Podemos: plantea un gasto público inferior al de 2016

El concejal de IU Carlos Sánchez Mato resume el estado: "Yo no les pido que abjuren del artículo 135 pero ellos no nos pueden pedir que aceptemos menos gasto que con el PP"

Foto: El coordinador federal de IU, Alberto Garzón (c-iz), conversa con Sira Rego, Nuria Lozano y Carlos Sánchez Mato. (EFE)
El coordinador federal de IU, Alberto Garzón (c-iz), conversa con Sira Rego, Nuria Lozano y Carlos Sánchez Mato. (EFE)

"No pedimos que abjuren del artículo 135 de la Constitución ni de Zapatero ni de Juncker. Pero ellos no nos pueden pedir que aceptemos un menor gasto público sobre el PIB que el de algunos presupuestos del PP". Carlos Sánchez Mato, concejal del Ayuntamiento de Madrid, economista dirigente de IU y uno de los negociadores de Unidos Podemos con el Ministerio de Hacienda, señala los escollos básicos de la negociación entre el Gobierno de Pedro Sánchez y sus aliados en la investidura para pactar la senda de estabilidad como paso previo a los Presupuestos de 2019.

El diálgo entre las dos formaciones comenzó el martes en una reunión celebrada a última hora de la noche y, aunque se lograron los primeros avances, todavía hay muchos puntos que alejan a Unidos Podemos del planteamiento del Gobierno. Los números que maneja Mato, bestia negra municipal de Cristóbal Montoro cuando fue concejal de Hacienda de Madrid, es que con las cifras que el PSOE ha pactado en Bruselas, el gasto público sobre el porcentaje del PIB sería menor en 2019 que entre 2012 y 2016, unos presupuestos del PP que su partido no apoyó.

El Ejecutivo de Sánchez se encuentra atrapado entre la Comisión Europea y el Congreso de los Diputados, entre su alma europeísta, de socio serio de Bruselas -nada que ver con 'Salvinis' y 'Mays'-, y la 'izquierdosa' de medidas sociales y fin de la austeridad. Cuadrar esas dos identidades es clave y es lo que se dilucida estos días entre el Ministerio de Hacienda y el grupo de Unidos Podemos. Sánchez necesita sus votos para sacar la senda de estabilidad y los Presupuestos -es impensable hacerlo con Ciudadanos- y el rompecabezas, de momento, no encaja.

Sánchez Mato, que fue relevado como concejal de Hacienda de Madrid por oponerse a Montoro, enseña las cifras macro de lo que supone el acuerdo al que el Ejecutivo de Sánchez llegó con la Comisión Europea. "El gasto en relación al PIB es del 10,22%. Pero es que en 2016 era del 11,03% y en 2015, del 11,95% (gasto del Estado, no del conjunto de AAPP). No pedimos de momento volver a los tiempos de Zapatero, cuando se llegó al 16,88%, pero no podemos apoyar esos números jamás".

El problema para Pedro Sánchez es que en julio pactó con la Comisión Europea una nueva senda de déficit que le daba un margen de unos 5.500 millones, pero eso no es suficiente para Podemos. El PSOE pensó que, como en la moción de censura, aceptarían sin negociar pero en la votación se opusieron. "La alegría de ver a Rajoy en Santa Pola dura lo que dura y no se puede estar dos años con eso", ironiza Mato: "Es como si nos sirven el mismo plato, cocinado igual y con los mismos ingredientes pero nos dicen que el cocinero ahora viste mejor. Le dijimos que no a Montoro, no por ser Montoro, sino por los números".

No pedimos de momento volver a los tiempos de Zapatero en cuanto al gasto público, pero no podemos apoyar estos números jamás


La Comisión Europea ya dio cinco décimas de margen extra al Gobierno pero Bruselas tampoco puede hacer con España las excepciones que no ha hecho con el resto de países, ya que no deja de ser el Estado con mayor déficit público. Las reglas europeas marcan que cuando un país reduce su déficit por debajo del 3% del PIB, entonces tiene que comenzar un ajuste estructural para llevar la deuda hasta el 60%.

[La mitad de las autonomías no podrán gastar el déficit extra que ofrece el Gobierno]

Este es el punto en el que se encuentra España, por eso la Comisión exige ahora un esfuerzo estructural en las cuentas públicas. Este esfuerzo estructural supone un ajuste del déficit público del 0,65% del PIB en dos años. Estas son las cifras y el Gobierno sabe que es el margen más elevado que va a permitir la Comisión para elaborar las cuentas de 2019. Las negociaciones entre los dos partidos comenzaron realmente el martes con avances importantes en materia de pensiones y de la senda de estabilidad.

El relato

En caso de que la negociación no prospere, la clave será lo que los politólogos llaman ahora el relato. Quién carga con la culpa ante la opinión pública, especialmente ante los votantes de izquierdas, que suponen un juego de suma cero entre PSOE y Podemos: lo que gana uno lo pierde el otro.

Los números siempre pueden tener una doble lectura. El Ejecutivo alega en las negociaciones que aunque el gasto público no suba en porcentaje lo que ha ocurrido es que con la reducción del paro bajan también las prestaciones por desempleo, y además al subir el PIB eso implica más dinero para gastar. Los números que manejan los negociados señalan que con el actual techo de gasto, en 2019 habría 125.064 millones, 5.230 millones más (un aumento del 4,3%). Pero sigue por debajo de los 133.394 millones de gasto del 2014, con el PP en el Gobierno.

El guiso está de momento lejos de estar terminado y los cocineros no se ponen de acuerdo. Aunque la negociación la lleva la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, tiene virtualmente a su lado a la de Economía, Nadia Calviño, alta funcionaria de la Comisión Europea -en excedencia-. ¿Logrará Hacienda encontrar un punto medio que satisfaga a Sánchez Mato y a los (cada vez menos) halcones de la Comisión Europea? Buena parte de la política a corto plazo -y quién sabe si la legislatura- depende de ello.

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