se marcha de su residencia habitual de vacacaciones

El acoso independentista fuerza al juez Llarena a salir de Cataluña

Se traslada a Francia a pasar sus vacaciones ante los indicios de nuevas acciones de los Comités de Defensa de la República en su lugar de descanso

Foto: CDR queman fotos de Llarena
CDR queman fotos de Llarena

El juez del Tribunal Supremo Pablo Llarena se ha visto obligado a abandonar Cataluña. Ha renunciado a pasar sus vacaciones en el Pirineo, donde veranea desde hace años en una pequeña localidad. El acoso de los Comités de Defensa de la República y las dificultades para garantizar su seguridad ante los insultos, escraches y seguimientos que se iniciaron desde su misma llegada a la comunidad autónoma a finales de julio han provocado que abandone su piso habitual de descanso en este periodo estival para elegir un destino fuera de España, informan a El Confidencial fuentes jurídicas.

Los temores del magistrado, instructor de la causa que sigue el alto tribunal contra el Govern de Carles Puigdemont por rebelión y sedición, se vieron confirmados ya desde los primeros días en la zona, cuando sufrió el ataque de un grupo de personas durante una cena con amigos en la localidad de Palafrugell. Independentistas radicales le abordaron de madrugada en el restaurante donde compartía un encuentro con una veintena de íntimos, miembros, como él, de un club motero. Hace meses tanto él como su familia ya se vieron obligados a llevar escoltas tras varios episodios intimidatorios.

Tras ser alertados a través de Twitter de su presencia en el local, independentistas radicales trataron de cortar el paso al coche en el que abandonaba el encuentro al grito de "las calles serán siempre nuestras". Rodearon el automóvil para impedir su marcha y golpearon la carrocería. Aunque trascendió en un primer momento que en la cena se encontraba Jorge Fernández Díaz en la cena de amigos que sufrió el ataque no estaba el exministro sino su hermano Alberto, portavoz del PP en el Ayuntamiento de Barcelona.

El acoso no acabó ahí. La inseguridad de la pequeña localidad tradicional de las vacaciones de Llarena y su esposa, magistrada y actual directora de la Escuela Jurídica, situada en la capital catalana, y los indicios de que se preparaba una nueva encerrona por parte de miembros de los CDR han obligado a la familia del instructor de la causa del ‘procés’ a cambiar sus planes.

Un grupo del colectivo Alerta Solidaria, protestan contra la detención de un miembro de los CDR por haber increpado al juez Pablo Llarena a la salida de un restaurante. (EFE)
Un grupo del colectivo Alerta Solidaria, protestan contra la detención de un miembro de los CDR por haber increpado al juez Pablo Llarena a la salida de un restaurante. (EFE)

El pueblo donde se sitúa la residencia solo cuenta con 200 habitantes y carece de vigilancia policial. Todo el mundo conoce allí dónde se sitúa esta vivienda de descanso y las posibles vías de salida desde la zona no ofrecían garantías suficientes. Las Fuerzas de Seguridad del Estado contaban, además, con datos recabados en comunicaciones a través de redes sociales como Twitter que apuntaban a nuevas acciones de los Comités, que preparaban una encerrona al magistrado en el valle de la Cerdanya. Tras ponderar los riesgos, el juez se inclinó finalmente por marcharse y se trasladó a Francia, donde permanecerá durante este mes de agosto.

Pintadas e insultos

El episodio del restaurante Can Cou-Cou de Mont-ras se cerró con la detención de uno de los participantes en la acción. No ha sido el único episodio que preocupa. Hace unos meses, miembros de Arran, la organización juvenil vinculada a la CUP, realizaron pintadas amenazantes ante una casa que creían que pertenecía al magistrado del Supremo.

Frente a la casa aparecieron lemas en catalán con la leyenda '¡Llarena fascista! Ni en Das, ni ningún sitio', 'Los Països Catalans serán vuestro infierno' y 'Libertad Presos Políticos'. Arran insistió en un comunicado en que tenía intención de señalarle y responder a su “represión” todas las veces que hiciera falta. También se investigó a los autores de un tuit en el que se localizaba la vivienda de la esposa del juez y se advertía a ambos de que no se les permitiría ir libremente por la calle dentro de Cataluña. La Escuela Judicial fue también objeto de mensajes similares.

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