relevo del jefe de los casos anticorrupción

Las claves del cese de Corbí: aplacar a la Guardia Civil, tomar la UCO y guiño al PNV

La decisión del ministro del Interior de destituir al máximo responsable de las investigaciones contra la corrupción de la Guardia Civil desata un terremoto en el cuerpo

Foto: El coronel de la Guardia Civil Manuel Sánchez Corbí. (EFE)
El coronel de la Guardia Civil Manuel Sánchez Corbí. (EFE)

La destitución del máximo responsable de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil, el coronel Manuel Sánchez Corbí, generó este jueves un terremoto en el seno del cuerpo. Habrá que esperar un poco más para conocer las consecuencias. En el Instituto Armado llevaba semanas circulando la idea que el Gobierno de Pedro Sánchez estaba tratando de cortocircuitar la tradicional independencia de sus mandos. El relevo fulminante de Corbí, encargado de las investigaciones de los grandes casos de corrupción, se interpreta como otro paso en esa estrategia.

La decisión sorprendió por la amistad que unía al coronel con el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska. Ambos trabajaron mano a mano en la lucha contra ETA cuando el primero estaba destinado en los servicios de la lucha antiterrorista y el segundo era magistrado de la Audiencia Nacional. La relación entre ellos era de respeto mutuo. Pero, según las fuentes consultadas, el relevo se cocinó en una instancia inferior del ministerio. Fue la secretaria de Estado de Seguridad, Ana Botella Gómez, exdiputada del PSOE por Valencia y con ascendencia en Ferraz, quien ordenó buscarle otro destino.

Las claves del cese de Corbí: aplacar a la Guardia Civil, tomar la UCO y guiño al PNV

Oficialmente, el cese se acordó a propuesta del director general de la Guardia Civil, Félix Azón, por una “pérdida de confianza”. El punto de inflexión habría tenido lugar la semana pasada. Como desveló 'Vozpópuli', Corbí ordenó a todas las unidades de la UCO que suspendieran sus investigaciones al quedarse sin presupuesto de la partida de fondos reservados, imprescindible para la actividad de los agentes. Interior interpretó como una agresión la filtración del correo e incluso abrió una información reservada para tratar de averiguar quién lo había hecho llegar a los medios.

El desencadenante, una filtración

La Secretaría de Estado de Seguridad, que justificó el retraso de los fondos reservados por la necesidad de revisar previamente en qué se había gastado el dinero durante la etapa del PP, no esperó a encontrar al culpable de la filtración para cortar por lo sano y enviar un mensaje de firmeza a quienes tengan la tentación, en el futuro, de desafiar a los responsables políticos del ministerio. “Corbí decidió suspender las investigaciones por su cuenta, sin que ningún mando ni ningún juez se lo ordenara. Y esa decisión puso en serio riesgo las investigaciones de la UCO”, aseguran fuentes de Interior.

Fuentes de la UCO, sin embargo, afirman que “correos como ese se envían con bastante frecuencia, porque la actividad del cuerpo depende continuamente de las decisiones presupuestarias”. “Tampoco es una decisión que tenga que ordenar un superior y, por supuesto, no se puso ninguna operación en riesgo. Solo es una excusa para justificar el cese”, aseguran desde dentro de la unidad.

Corbí decidió suspender las investigaciones por su cuenta, sin que ningún mando ni ningún juez se lo ordenara

En realidad, Corbí ya estaba en el punto de mira de Interior. Conocido por su firme defensa del cuerpo, también es uno de los mandos con más peso de la Asociación Pro Guardia Civil (APROGC), que aboga por mantener el carácter militar de la institución y reclama la extensión de sus competencias en pugna directa con la Policía Nacional. APROGC fue precisamente una de las asociaciones más beligerantes con la decisión de Interior de relevar al coronel Juan Hernández Mosquera del Gabinete de Coordinación y Estudios del ministerio, un puesto decisivo en el organigrama y ocupado desde hace tres décadas por la Guardia Civil, para colocar en su lugar a un comisario de la Policía Nacional vinculado al PSOE, José Antonio Rodríguez González, alias 'Lenin'. APROGC acusó a Interior de elegirlo por ser “un comisario político”, no por motivos técnicos u operativos.

APROGC pide explicaciones

APROGC emitió este jueves un comunicado para denunciar el cese de Corbí. “Nos gustaría que el ministro del Interior aclare de manera urgente, en base a su reiterada promesa de transparencia, cómo y por qué no se libraron los fondos en el momento oportuno para que no se viera afectada la actividad de la UCO y, especialmente, qué hay detrás de este cese. ¿O acaso tiene algo que ver el propio prestigio y las investigaciones llevadas a cabo hasta ahora por la unidad?”, se pregunta la asociación. El malestar es tan profundo que Interior pretendía anunciar el relevo de Corbí junto al nombre de su sustituto, pero no ha podido hacerlo porque ningún mando contactado por el ministerio ha aceptado ocupar el puesto en estas condiciones.

Paradójicamente, Corbí lideró desde su llegada a la UCO en 2013 algunas de las investigaciones contra la corrupción del Partido Popular, como la operación Taula, la trama Púnica y el caso Lezo, entre otras. La última operación provocó el ingreso en prisión del exministro de Trabajo Eduardo Zaplana por un presunto blanqueo de capitales y el cobro de comisiones ilegales.

El Gobierno de Mariano Rajoy acumuló motivos para tratar de desencadenar su cese e incluso llegó a barajar seriamente esa posibilidad durante el inicio de esta legislatura, cuando un informe de Lezo salpicó al exsecretario de Estado de Seguridad José Antonio Nieto y una línea del caso Púnica apuntó a Cristina Cifuentes. Pero el Ejecutivo del PP asumió que la opinión pública jamás habría entendido el relevo del máximo responsable de sus propios casos de corrupción. Por si termina encontrándose en esa tesitura, el PSOE ha decidido fulminarlo en cuanto ha hallado el más mínimo motivo. El mensaje no admite muchas interpretaciones: nada en la UCO debe moverse sin que lo sepa el ministerio.

Los socios de la moción

El momento elegido, tan cercano a la moción de censura, obliga a incluir otra derivada en la ecuación, según fuentes de las Fuerzas de Seguridad. Corbí denunció el pasado febrero en una entrevista concedida a La 'Vanguardia' que el PNV había ido en muchas ocasiones de la mano de ETA y situó a la formación en el “bando de los malos” de la lucha antiterrorista. Los nacionalistas reaccionaron exigiendo al Ejecutivo de Rajoy la destitución del coronel y recordando que este fue condenado por torturar al etarra Kepa Urra en 1992, convicto por el asesinato de un policía nacional de la comisaría de Basauri.

El momento tan cercano a la moción de censura, obliga a incluir otra derivada en la ecuación, según fuentes de las Fuerzas de Seguridad

En efecto, la Audiencia de Vizcaya le impuso cuatro años de cárcel y seis de inhabilitación. El Supremo redujo posteriormente la pena a solo un año de cárcel, aunque mantuvo la inhabilitación. Finalmente, el Gobierno de José María Aznar le concedió un indulto parcial y pudo reincorporarse al servicio en 1999. Esa oscura faceta de su pasado también le ha llevado a ser blanco reiterado de Bildu. Se da la circunstancia de que tanto PNV como Bildu prestaron sus votos al grupo socialistas hace solo dos meses para tumbar al Ejecutivo de Rajoy y permitir que Pedro Sánchez pasara a ocupar su despacho en La Moncloa. El relevo de Corbí no habrá sentado mal entre esos dos aliados del PSOE.

El coronel se despidió este jueves con un breve mensaje de agradecimiento. “Buenos días. Me acaban de comunicar el cese como jefe de UCO. No es una noticia agradable para mí, pero tampoco una tragedia. Sí me duele dejar una unidad excepcional con unos colaboradores excepcionales, y un ambiente de trabajo y compañerismo inmejorables. Ha sido un honor compartir destino. La vida sigue, para todos. Nos seguiremos viendo. Un abrazo. Col. Manolo Corbí”.

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