el 'no nos falles' comienza a caducar

Podemos empieza a alejarse de Sánchez tras escuchar los tambores de adelanto electoral

Los principales socios de Sánchez cierran el periodo de sesiones con la vocación de retomar la iniciativa, la capacidad para marcar la agenda y el protagonismo, aun sin recurrir al cuerpo a cuerpo

Foto: El líder de Podemos, Pablo Iglesias, pasa ante el jefe del Ejecutivo, Pedro Sánchez, durante el primer pleno de Pedro Sánchez como presidente del Gobierno. (EFE)
El líder de Podemos, Pablo Iglesias, pasa ante el jefe del Ejecutivo, Pedro Sánchez, durante el primer pleno de Pedro Sánchez como presidente del Gobierno. (EFE)

Podemos comienza a dejar sin muleta al débil Gobierno de Pedro Sánchez para tratar de retomar la iniciativa política. La primera fase de la estrategia diseñada tras la exitosa moción de censura se consumó el pasado viernes, en el último pleno del Congreso antes de las vacaciones parlamentarias, debido a la ausente negociación respecto al techo de gasto. Esta votación se había marcado en rojo en el calendario de la sala de máquinas de Podemos. Era la primera y principal prueba de fuego. El tiempo del equilibrio entre el posibilismo y la presión al nuevo Ejecutivo para forzar un "cambio efectivo" se da por superado para decantarse por una oposición más dura remarcando perfil propio.

El descontento, tanto por las formas como por el fondo, que ha generado en los aliados de Pedro Sánchez su propuesta de techo de gasto no es el único elemento que ha propiciado este cambio de estrategia. El plan trazado hacía especial hincapié en el control de los tiempos, a la hora de mostrar más o menos esperanza, y el "no nos falles" —que ya había escuchado el expresidente José Luis Rodríguez Zapatero desde el balcón de Ferraz la noche que ganó las elecciones— se deslizaba como anticipo a un endurecimiento de la "vigilancia" sobre el Gobierno.

El viernes, Pedro Sánchez "falló" a Podemos al negarse a negociar una senda de déficit público que calificaron como continuista con el anterior Ejecutivo, pero semanas antes había comenzado a mostrar cierto agotamiento la política de gestos de Sánchez, haciéndose más evidente con la reciente polémica por el uso del avión presidencial para acudir a un concierto fuera de agenda. Era la señal de que la formación morada podía endurecer el gesto sin el temor de situarse por ello en el papel de guardián de las esencias del que pretendió rehuir hasta ahora y, sobre todo, sin surfear en contra de la opinión pública ni de sus potenciales votantes, que aplaudieron el perfil del nuevo Gobierno y junto a los propios diputados podemitas gritaron el "sí se puede" tras la llegada de Sánchez a la Moncloa.

Uno de los motivos por los que Pablo Iglesias decidió enfundarse el traje del posibilismo se debió a su lectura sobre la correlación de fuerzas

Los signos que apunta hacia un cambio en la correlación de fuerzas, sobre todo en el bloque conservador tras la llegada de Pablo Casado a la presencia del PP, es otro de los elementos que han favorecido que Podemos salte a la siguiente pantalla. Uno de los motivos por los que Pablo Iglesias decidió enfundarse el traje del posibilismo se debió a su lectura sobre la correlación de fuerzas, con un desplazamiento de las mayorías hacia la derecha, viéndose así obligado a priorizar una estrategia más a la defensiva que a la ofensiva. Su primer objetivo era frenar el auge de Ciudadanos y el nuevo Gobierno, con sus aliados en la moción de censura, se vislumbraba como un muro de contención frente a las encuestas que situaban a Albert Rivera en cabeza. La tendencia hasta ahora está siendo positiva para sus intereses.

Pablo Echenique, esperanzado con el Gobierno de Pedro Sánchez

La nueva situación se valoraba también como un periodo para coger carrerilla electoral y favorecer que el bloque progresista reuniese más apoyos que el de PP-Cs en la próxima cita electoral, pero la amenaza del adelanto electoral obliga también a soltar amarras aunque se deje la puerta abierta y se insista en la mano tendida, como este mismo viernes. El Gobierno tiene que elegir: "o hace propuestas buscando el apoyo del PP o se pone a trabajar para cumplir las expectativas de la España del 15-M, del 8-M o de las mareas de pensionistas", explicaban fuentes de la dirección del grupo parlamentario a este diario.

El plazo de cortesía ante el nuevo Gobierno se ha acabado y la satisfacción por la derrota del Gobierno de Rajoy también

"Competición virtuosa" en el campo progresista, pero entendida como un "empuje" a Pedro Sánchez para que no desvíe su camino del "horizonte del cambio". Un 'no nos falles' con una duración determinada por los ciclos electorales y, si hay que comenzar a disputar los relatos, como explicaba en privado en los pasillos del Congreso un diputado cercano a Pablo Iglesias, se hace porque "nosotros siempre iremos con la verdad por delante, con hechos y no solo con palabras".

Iglesias y Echenique durante la reunión del Consejo Ciudadano Estatal. (EFE)
Iglesias y Echenique durante la reunión del Consejo Ciudadano Estatal. (EFE)

Podemos cierra el periodo de sesiones por tanto con la vocación de retomar la iniciativa, la capacidad para marcar la agenda y el protagonismo. Sin recurrir directamente al cuerpo a cuerpo —la abstención no es un voto en contra y tan solo se trata de la primera votación, repetían distintas fuentes del partido— Podemos sí extrema su "vigilancia". No para denunciar cuestiones como las del uso del Falcon para acudir a ver en directo a The Killers, de la que rehuyeron y evitaron criticar, sino para cuestiones trascendentales como el techo de gasto que, argumentan, "puede llevar a cabo un Gobierno para mejorar la vida de la gente".

La suavidad discursiva se está modulando, pero ya desde comienzos de esta semana resonaron los primeros bramidos. Las reticencias del PSOE para apoyar una comisión de investigación sobre los audios de Corinna que implican al Rey emérito en un supuesto caso de corrupción económica, la negativa del Ejecutivo a publicar la lista de amnistiados fiscales, las devoluciones en caliente de inmigrantes o, finalmente, la falta de voluntad para negociar un techo de gasto que rompa con las dinámicas de la austeridad del anterior Gobierno del PP fueron las principales causas. El plazo de cortesía ante el nuevo Gobierno se ha acabado y la satisfacción por la derrota del Gobierno de Rajoy también. Podemos empieza a alejarse de Sánchez tras escuchar los tambores de adelanto electoral.

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