20 metros cuadrados de despacho

A un paso de Génova y recién remodelado: así es el registro mercantil de Mariano Rajoy

El expresidente entra a trabajar en un organismo que acaba de lavar su cara. Nuevos mostradores para una institución sobrecargada que está en plena transformación digital

Foto: Documentación del Registro Mercantil. (E.V)
Documentación del Registro Mercantil. (E.V)

Cada final de mes se adivina una cola que llega hasta las esculturas del Museo al Aire Libre de la Castellana, bajo el madrileño puente de Juan Bravo. No hay un teatro cerca, ni una sala de fiestas, el Bernabéu queda lejos y las joyerías del barrio de Salamanca no dan para tanto. Y el pasado viernes no fue la excepción. Se trata de la fila de personas que vienen a depositar las cuentas de sus sociedades domiciliadas en la capital. Las cuentas de la mayoría de las empresas se cierran el 31 de diciembre. A partir de ahí la ley establece que en seis meses la junta de socios debe aprobarlas; desde ese momento hay un mes para depositarlas. Es decir, apurando los plazos, el último día para la presentación de cuentas es el 30 de julio. No hay contable o gestor que no haya pisado alguna vez las oficinas del Registro Mercantil de Madrid, escondidas en una calle interna que da la espalda a la aristocrática Serrano y linda con los restaurantes de moda que vuelcan sus terrazas a la columna vertebral de la ciudad.

Un entorno familiar para Mariano Rajoy, que después de pasar 39 días en su registro alicantino de Santa Pola, ha vuelto a casa, ya que este edificio —situado en el número 44 del paseo de la Castellana— está exactamente a 2,01 kilómetros de su antiguo despacho en Génova 13, la sede del Partido Popular, sobre la que planea la sombra de la venta. El expresidente de Gobierno se incorpora al número cinco de este registro, tal y como consta en la resolución provisional del concurso de traslados de la Dirección General de los Registros y del Notariado que publica el Ministerio de Justicia. El expolítico gallego pasa así a ser el registrador número 23 y forma parte del grueso de casi 250 trabajadores de este lugar.


Mobiliario funcional sin ostentaciones

La vida en Madrid dista de la de Santa Pola. Aquí todos los registradores tienen su propio despacho en la segunda planta del edificio con vistas al paseo de la Castellana y este goza de un buen tamaño: roza los 20 metros cuadrados. El mobiliario con el que se entrega es funcional y sin ostentaciones, pero se permite a los registradores que lo quiten y lo personalicen a su gusto. Los 23 despachos tienen la misma tipología, incluso el del denominado "registrador encargado", que se ocupa de la operativa interna y de labores de coordinación y logística interna.

Aunque desde el Colegio de Registradores apuntan a este medio que las nuevas hornadas de registradores son en su mayoría mujeres, Rajoy se encontrará que la mayoría de sus compañeros son hombres (el 80 %) y todos superan los 50 años.

[LEA MÁS: Mariano Rajoy deja Santa Pola y consigue plaza como registrador en Madrid ]

La hermana pobre, junto con el Registro Civil

A diferencia del Registro de la Propiedad, situado en un flamante edificio en el 540 de la calle Alcalá que reúne los más de 50 registros de la capital y 500 trabajadores desde 2010 con todo tipo de servicios como guardería de empleados, comedor y parking, el mercantil (junto con el civil) siempre ha sido la hermana pobre. Un mobiliario vetusto, mostradores añejos, carteles al vuelo con tres chinchetas y montañas de expedientes eran el panorama habitual para el que acudía a sus dependencias o se acercaba a la zona de aseos. La reciente reforma, que casualmente se ha efectuado a principios de 2018, suma puntos junto con una localización inigualable y un trato cercano, alejado del funcionarial laberinto de oficinas que es el Registro de la Propiedad. Rajoy, una vez más, ha tenido suerte.

Rajoy en Santa Pola (Alicante) a su llegada para recuperar su plaza como registrador de la propiedad. (EFE)
Rajoy en Santa Pola (Alicante) a su llegada para recuperar su plaza como registrador de la propiedad. (EFE)

De este modo, los fotógrafos que se agolpaban la mañana del viernes en el registro tras conocerse la noticia del traslado de Rajoy no tendrán la fotografía del exmandatario buceando entre cerros de legajos desde las nueve de la mañana hasta las cinco de la tarde. En el registro aseguran que el proceso de remodelación del edificio sigue en pie y que "seguirán haciendo pequeñas reformas graduales".

Calcos y multas de hasta 60.000 euros

Eso sí, parte de las rutinas en este registro siguen siendo decimonónicas. Aunque hay numerosos carteles que indican que los trámites se pueden hacer online, como ocurre en el Registro de la Propiedad, lo cierto es que las colas, aunque mermadas, siguen. Algo tan sencillo como solicitar los depósitos de cuentas de una sociedad exige ir personalmente a requerirlos, rellenar una hoja con tres calcos, abonar 20 euros en concepto de provisión y luego volver a la semana para recoger la información pertinente físicamente y abonar otra cifra que oscila según el volumen de información que los funcionarios hayan recopilado.

"Los pdf dan problemas", repite el funcionariado como un mantra cuando uno pide la información digitalizada. Unos procesos lentos y tediosos para el usuario que Mariano podría agilizar para acompañar el lavado de cara del registro con una operativa online más eficaz, como la que tienen ya con éxito para parte de los procesos que allí se tramitan.

Desde el propio registro aseguran a 'El Confidencial' que "este 2018 están batiendo récords respecto a la presentación de la información de manera telemática por parte de los usuarios. Cuando sea obligatoria la firma digital esto será un hecho. El mercantil de Madrid está haciendo un esfuerzo en digitalizar todos y cada uno de los procesos", detallan desde este organismo, que está como el resto de administraciones en el proceso de acabar con el papel. Para culminar con éxito este objetivo aseguran que un cinco por ciento de su plantilla ya son informáticos. "No nos podemos permitir fallos en la plataforma", sentencian.

Entrada del Registro Mercantil de Madrid. (EFE)
Entrada del Registro Mercantil de Madrid. (EFE)

Rajoy ha recalado en un organismo fundamental para la salud empresarial de la capital. Todas las empresas con sede fiscal en Madrid, incluso aquellas que no tienen actividad, están obligadas a depositar sus cuentas anuales en este organismo. Y es obligatorio. El Instituto de Contabilidad y Auditoría de Cuentas (ICAC) es el encargado de imponer sanciones económicas a las empresas que no depositen sus cuentas o lo hagan con retraso. Se puede llegar a pagar desde 1.200 a 60.000 euros. Si se falla un año, ya no se pueden inscribir años posteriores.

Debido a los cambios en la operativa surgen involuntarias acumulaciones de papel. A lo que se añade que, en 2017, por ejemplo, se publicó una orden ministerial introduciendo modificaciones en los modelos a poco más de un mes de finalizar el plazo general de aprobación de las cuentas de 2016. La cuestión de cómo reflejar en los nuevos formularios el periodo medio de pago a proveedores (que ya era obligatorio desde 2014) fue quizá la que más devoluciones motivó. Aclarar aquí que este organismo no revisa si la contabilidad de una empresa está bien hecha, sino que todo esté bien presentado. Pero esta es otra historia.

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