¿está garantizada la seguridad ciudadana?

El Orgullo Gay destapa un grave problema: no hay coches patrulla en Madrid

Los sindicatos ponen en evidencia la falta de efectivos dedicados a mantener la seguridad ciudadana en la capital, a tramitar denuncias, a controlar espectáculos o el narcotráfico

Foto: Las medidas de seguridad en 2017 fueron sustancialmente mayores a las del presente año. (EFE)
Las medidas de seguridad en 2017 fueron sustancialmente mayores a las del presente año. (EFE)

La celebración del Orgullo Gay este año en Madrid será vigilada por un número de efectivos sustancialmente inferior al que veló por la seguridad ciudadana el pasado ejercicio, cuando la capital conmemoraba la fiesta mundial. Esta reducción de personal parece lógica, por un lado, dado que la afluencia de gente que espera la organización es menor que la de 2017. Sin embargo, el descenso es tan acusado que los propios funcionarios están poniendo el grito en el cielo. "El dispositivo este año es muy escaso", explican fuentes policiales.

Fuentes sindicales explican que desde 2016 los Grupos de Atención al Ciudadano (GAC) de la Policía Nacional vienen sufriendo una "merma constante" de efectivos. "No hay radiopatrullas en la calle", añaden. "De una plantilla de 916, a duras penas llegan hoy a los 700 policías", afirmaron los cuatro sindicatos policiales más representativos (SUP, CEP, UFP y SPP) ayer en una nota de prensa. Las mismas fuentes consultadas aseguran que Madrid ha perdido un millar de funcionarios del cuerpo en los últimos siete años y que esta reducción se nota necesariamente en los agentes dedicados a patrullar la calle.

"Hay barrios en los que no hay ni un solo coche patrulla", explican fuentes policiales que prefieren permanecer en el anonimato y que también se niegan a desvelar cuáles son esos distritos con menor presencia policial, con el fin de evitar dar pistas a los delincuentes. "La situación es muy grave", añaden las mismas fuentes; en línea con lo que también dicen los cuatro sindicatos, esto no solo se debe a la reducción de efectivos, sino también a la recolocación de personal que debería vigilar las calles en otras tareas que no deberían estar haciendo.

En concreto, estas fuentes se refieren a las embajadas. "Hay cientos de policías dedicados a dar servicio de seguridad perimetral en residencias de embajadores, sedes consulares o embajadas, una función que no les corresponde", revelan las citadas fuentes, que califican de "insostenible" el elevado número de funcionarios de los Grupos de Atención al Ciudadano dedicados a esta tarea. "Hay servicios que estos policías no tendrían que estar haciendo", recalcan las mismas fuentes, que aseguran además que incluso se sustituye a sus coordinadores porque no tienen a nadie a quien coordinar.

Un policía, durante el Orgullo 2017 en Madrid. (EFE)
Un policía, durante el Orgullo 2017 en Madrid. (EFE)

"No recordamos nada igual; si un compañero se va de vacaciones o se coje una baja, desestructura el turno entero, que se tambalea hasta el punto de que en muchos casos resulta imposible sacar un radio patrulla a la calle", explican desde esta unidad policial. "En ocasiones, acuden solos a algunas llamadas, sin apoyo, algo realmente peligroso en la calle; una mera pelea puede terminar en tragedia si no hay más de una patrulla para realizar la intervención", añaden.

Los sindicatos han trasladado el problema a la Jefatura Central de la Policía, pero no han obtenido respuesta. Fuentes sindicales aseguran que han reclamado, en concreto, que el Ministerio del Interior pague a los funcionarios servicios extra con el fin de cubrir adecuadamente las necesidades de seguridad. El departamento dirigido por Fernando Grande-Marlaska, sin embargo, no ha contestado ni sí ni no. "O no hay dinero o no quieren gastarlo", explican fuentes sindicales, que sacan su propia conclusión sobre el silencio administrativo.

La reducción de efectivos de la Policía Nacional para vigilar las calles de Madrid durante la fiesta del Orgullo Gay, sin embargo, no es la única merma de personal que sufren los cuerpos de seguridad que operan en la capital de España estas fechas. La Policía Municipal de Madrid también sufre un problema que está derivando en que el número de funcionarios se reduzca considerablemente respecto a otros años y se sitúe en una cifra preocupante.

El Orgullo Gay destapa un grave problema: no hay coches patrulla en Madrid

Sindicatos y Gobierno municipal están negociando el conflicto laboral y no terminan de llegar a un acuerdo, lo que está provocando que no haya voluntarios que se apunten a trabajar estos días para hacer horas extraordinarias, resumen fuentes de la corporación. "Nadie se inscribe, para no quedar marcado ante los sindicatos, y la consecuencia es que no hay efectivos disponibles", añaden las mismas fuentes, que apuntan que ni siquiera la iniciativa del Ejecutivo local de quitar los descansos semanales es una solución.

Fiestas del Orgullo en Madrid. (EFE)
Fiestas del Orgullo en Madrid. (EFE)

"Llegamos mal para cubrir las fiestas del Orgullo", afirman con rotundidad desde la Policía Municipal de Madrid, que tiene encomendadas más tareas que la Policía Nacional. Los agentes, en concreto, velan por el control del tráfico, la venta ambulante, el ruido o el acceso restringido a determinadas plazas del centro de Madrid, en las que hay establecido un determinado aforo. "Somos los que más personal aportamos a la seguridad durante estas fechas y tenemos un verdadero déficit de efectivos", concluyen las fuentes consultadas.

Durante los primeros días de celebración, de hecho, ya se han notado las primeras consecuencias. "No dábamos abasto", asegura uno de los agentes que patrullaron la primera noche. "Lo peor fue cuando empezaron a reclamarnos en la plaza del Rey y en la de Chueca por reyertas; cada tres minutos se nos acercaban nuevos ciudadanos diciendo que les habían robado o les habían pegado, algunos etílicos", relata el mismo funcionario. "A los compañeros se les caía la cara de vergüenza porque no podían hacer nada; mientras, seguían quejándose más ciudadanos", añade.

"Había más de 2.000 personas en la plaza; algunos nos decían que había habido dos avalanchas y algún herido; llamamos al mando y nos dijo que el aforo en la plaza estaba completo; las uces [antidisturbios] estaban en conciertos; de repente, un chaval se estaba desangrando por el cuello con posible herida de arma blanca; el Samur y algunos compañeros tuvieron que entrar por dirección prohibida porque medio Chueca estaba cortado por la gente; un descontrol, y eso que es el primer día gordo del Orgullo", explica el mismo agente.

Otro funcionario detalla cómo el caos no solo afectó a la zona centro. "Había eventos sin personal, el Retiro literalmente invadido por la venta ambulante, traficantes de droga, los robos aumentaban de forma exponencial, varias arterias de la ciudad ofrecían una imagen pésima, con multitud de altavoces portátiles, reyertas, y había quejas constantes de vecinos y comerciantes de Gran Vía, la Puerta del Sol, Preciados o Callao, en las fiestas de los distritos no había funcionarios, se redujeron los controles de alcoholemia", explica uno de los agentes que trabajajaron esa noche, quien se vio "absolutamente superado" por la situación. "Hemos llegado a una situación crítica en la que ya no solo está en juego la seguridad del ciudadano, sino también la de los propios agentes", agrega.

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