el principal partido busca líder para sustituir a rajoy

El PP, a punto de entrar en una dimensión desconocida

El proceso de primarias de doble vuelta provoca temor e incertidumbre entre los dirigentes populares, con la seguridad de la candidatura de Feijóo y dudas de Santamaría y Cospedal

Foto: Mariano Rajoy con el presidente de la Xunta de Galicia, Alberto Núñez Feijóo. (EFE)
Mariano Rajoy con el presidente de la Xunta de Galicia, Alberto Núñez Feijóo. (EFE)

Los afiliados del PP nunca se han pronunciado sobre nada. Por eso, este lunes se pone en marcha un proceso de primarias de doble vuelta en el principal partido de España que ya provoca incertidumbre y temor entre los dirigentes populares. Si a la previsible candidatura del presidente de Xunta de Galicia, Alberto Núñez Feijóo, se une la de algún otro aspirante de peso como Soraya Sáenz de Santamaría o Dolores de Cospedal es muy difícil saber quién saldrá del congreso extraordinario del 21 de julio como presidente del PP y líder de la oposición en sustitución de Mariano Rajoy.

Lo que está en juego no es solo el futuro del PP, sino saber quién es el líder de la oposición, qué opciones hay de acuerdos y pactos con el Gobierno del PSOE y hasta cuándo puede acabar la legislatura.

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Pero nadie sabe qué pasará entonces, porque nunca nadie ha escuchado directamente a sus afiliados y porque generalmente este tipo de elecciones internas en otros partidos están cargadas de sorpresas. Josep Borrell ganó a Joaquín Almunia las primarias del PSOE, a pesar de que este tenía al aparato a su favor y era el favorito; José Luis Rodríguez Zapatero se impuso contra todo pronóstico en un congreso abierto a José Bono, Rosa Díez y Matilde Fernández; Alfredo Pérez Rubalcaba ganó a Carme Chacón por muy estrecho margen en circunstancias similares y, finalmente, Pedro Sánchez arrastró el voto de sus militantes frente a la todopoderosa, favorita y dueña del aparato, Susana Díaz.

Ni siquiera hay certeza en el partido de que en los procesos de primarias los deseos de los afiliados coincidan con los de los votantes

¿Cómo se comportan los afiliados del PP? Nadie lo sabe porque nunca han hablado, al menos directamente. Extrapolando las encuestas que solo hablan de votantes y no de afiliados, su perfil es el de habitantes de ciudades pequeñas y con medias de edad altas. Habitualmente, se limitan a pagar sus cuotas, pero no participan en debates o actividades en sus sedes. Sí están repartidos casi uniformemente por toda España, porque el PP ha logrado una capilaridad que se manifiesta en los resultados de las elecciones municipales y, sobre todo, en su capacidad para presentar candidaturas en mayor número de ayuntamientos que cualquier otro partido. Pero en las primarias ya no vale lo que digan los responsables del partido en cada lugar, sino el afiliado solo y delante de la urna. Por eso las primarias tienen casi siempre resultado incierto, los aparatos no controlan los resultados, no hay encuestas posibles porque es un cuerpo electoral complicado y es imposible calcular opciones testando el apoyo de los barones regionales o provinciales. Ni siquiera hay certeza de que en los procesos de primarias los deseos de los afiliados coincidan con los de los votantes, sino más bien suelen ser diferentes.

Para votar, los afiliados deben inscribirse y para ser candidato es necesario tener solo 100 avales, lo que está casi al alcance de cualquiera. El día 23 de junio se inicia la campaña electoral y se vota el 5 de julio. Y habrá una segunda vuelta con los dos más votados en el congreso extraordinario por los compromisarios que, a su vez, también son elegidos directamente por los afiliados. No hay segunda vuelta si en la primera un candidato tiene más del 50% de los votos, si supera el 50% en 30 de las 60 circunscripciones o si tiene una diferencia de al menos 15 puntos sobre el siguiente candidato.

Por el momento, han anunciado la posibilidad de ser candidatos el exministro José Manuel García Margallo, el expresidente de Baleares José Ramón Bauzá y el diputado José Ramón García-Hernández. Nadie duda que, además, en los próximos días anuncie su candidatura Alberto Núñez Feijóo, lo que le convertirá en el favorito máximo para suceder a Rajoy.

Así será, a la espera de cualquier sorpresa y, sobre todo, de la decisión de Soraya Sáenz de Santamaría y Dolores de Cospedal. Es sabida la pésima relación entre las dos excolaboradoras directas de Rajoy. Y es conocido que la exvicepresidenta es rechazada por una parte notable del aparato de Génova y la exministra de Defensa es cuestionada por otra parte del partido, pero votan los afiliados, no las direcciones territoriales o solo los dirigentes. Por eso, las dos estudian estos días qué hacer, con más opciones a que se presente Sáenz de Santamaría, pero sin decisión firme tomada.

De alguna forma, la incertidumbre está en sus manos. Si una de las dos o las dos se presentan, hay partido y competencia, si no Núñez Feijóo tendrá el camino expedito hacia la sede de Génova. Tendrá en todo caso, la legitimidad de haber tenido el respaldo de los militantes, porque todo parece indicar que habrá votación forzada por alguno de los otros candidatos, aunque sea solo testimonialmente. Margallo explica que su voluntad es presentarse para forzar un debate ideológico, para que se vea qué idea de España o de la fiscalidad tiene el que quiera ser líder del PP. Y el exministro augura que será una votación ajustada y con incertidumbre, y hasta lo compara con lo que fue la elección de Zapatero en 2000.

Según explica un veterano dirigente del PP, para comprender la dimensión del proceso que se abre hay que tener en cuenta cómo fueron los otros dos procesos de sucesión en el PP (antes Alianza Popular), decididos en intrigas palaciegas y decisión personal de sus líderes. En agosto de 1989 acudieron a Galicia a visitar a Manuel Fraga, entonces líder del partido, Francisco Álvarez Cascos, Juan José Lucas, Rodrigo Rato y Federico Trillo. Se especulaba con Isabel Tocino, Miguel Herrero y Rodríguez de Miñón y José María Aznar como posibles candidatos y Fraga optó por este último, como decisión personal y no discutida con nadie ni por nadie.

En agosto de 2003, el propio Aznar reunió en la Moncloa a los aspirantes Rodrigo Rato, Jaime Mayor Oreja y Rajoy y eligió a este último, como Fraga había hecho con él 14 años antes. Ahora, 15 años después, los afiliados del PP tienen capacidad para decidir.

En esta elección está en juego también quién llevará el peso de la oposición en el Congreso. Núñez Feijóo no es diputado y necesita un portavoz parlamentario. En esa situación, Albert Rivera, líder de Ciudadanos, tendría opción de ser en cada debate el antagonista del Gobierno en centroderecha. Cospedal y Sáenz de Santamaría sí lo son y pueden ejercer esa función. Mientras, la máxima autoridad de la oposición en el Congreso es el portavoz del PP, Rafael Hernando.

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