EL BALANCE DE LA PRIMERA SEMANA DEL GABINETE SOCIALISTA

Sánchez 'corrige' sus errores de 'casting' con gestores y profesionales del partido

El presidente apuesta por Guirao, un perfil opuesto al de Huerta, para Cultura, y completa su organigrama con dirigentes del PSOE y socialistas reconocidos con trayectoria en la Administración

Foto: Pedro Sánchez, presidiendo su primer Consejo de Ministros, el pasado 8 de junio en La Moncloa. (EFE)
Pedro Sánchez, presidiendo su primer Consejo de Ministros, el pasado 8 de junio en La Moncloa. (EFE)

La ola parecía venir siempre a favor. El acceso al poder de manera inesperada, tras una moción de censura que sacó de La Moncloa a Mariano Rajoy por la corrupción de su partido, la promesa del cargo sin Biblia ni crucifijos, el impacto positivo por la formación de un Ejecutivo de peso, femenino y feminista, los primeros guiños para reconducir la relación con Cataluña, la decisión rápida de acoger a los 630 migrantes del Aquarius. Y, de pronto, Màxim Huerta. Y Luis Planas. Un ministro caído por fraude fiscal y otro cuestionado por su imputación en un caso que, en principio, o así lo cree el Gobierno, quedará en nada. Son las luces y las sombras de la primera semana de Pedro Sánchez como presidente y de su equipo, que ha concluido con la configuración de un organigrama que viene a enmendar (o compensar) algunos fallos del 'casting' inicial con nombramientos de gestores reconocidos y profesionales del PSOE como altos cargos de la Administración y que, en la práctica, llevarán sobre sus hombros el día a día del nuevo Gabinete socialista.

Quizá el ejemplo más evidente de esa corrección del diseño original es José Guirao (Pulpí, Almería, 1959). El nuevo titular de Cultura y Deporte. Un gestor puro, alejado de las estridencias mediáticas, exdirector del Museo Reina Sofía y artífice de su ampliación, exdirector de La Casa Encendida de Madrid, todo un referente en la capital. Un perfil aplaudido de inmediato por el sector y que tenía poco o nada que ver con la apuesta por una 'celebrity' que había imperado en su elección de Huerta, el nombre que Sánchez logró mantener guardado bajo siete llaves cuando, en la tarde del 6 de junio, anunció su flamante Gobierno.

[Consulte aquí en PDF los nombramientos de este segundo Consejo de Ministras y Ministros]

El presidente había compuesto un Ejecutivo transversal, moderado, efectista, formado por representantes muy solventes en cada una de sus materias. Cosechó, en líneas generales, buenas críticas. Un Gobierno muy distinto al saliente de Rajoy, pensado en clave electoral y para afrontar el resto de una legislatura muy complicada y sin mayoría parlamentaria. Pero la polémica acompañó a Huerta desde el principio, en parte por aquellos tuits del pasado en los que confesaba que no practicaba deporte. Controvertido era igualmente un candidato a director de Seguridad Nacional, el mediático coronel Pedro Baños, por su posición prorrusa.

El perfil de Guirao tenía poco o nada que ver con la apuesta por una 'celebrity' que había imperado en la elección de ya exministro Màxim Huerta


Huerta cayó a los seis días. Fulminado. El Confidencial publicaba este miércoles la exclusiva de que había defraudado a Hacienda 218.322 euros en los ejercicios de 2006, 2007 y 2008. El entonces ministro había montado una mercantil para facturar sus ingresos como presentador de 'El programa de Ana Rosa' y pagar menos al fisco. Así lo probaban dos sentencias en su contra de 2017 dictadas por el Tribunal Superior de Justicia de Madrid. A Sánchez no le convencieron sus explicaciones, y pudo escuchar una opinión muy consolidada contraria a su continuidad como miembro del Gabinete. Lo sacrificó. Once horas después de la explosión del caso, Huerta comparecía públicamente, sin admitir preguntas, para comunicar su dimisión y cargar contra la "jauría" de los medios y las redes sociales para las que no valía "nada" su "inocencia". 60 minutos después, se conocía el nombre de su sucesor, José Guirao. No era un vip cuestionado, sino un veterano gestor cultural apreciado en el sector.

Sánchez 'corrige' sus errores de 'casting' con gestores y profesionales del partido

Un incendio menor, el de Planas

El segundo incendio, aunque mucho menor, saltaba muy poco después. Luis Planas, el titular de Agricultura, sigue figurando como investigado —antiguo imputado— por un delito medioambiental durante su etapa como exconsejero andaluz del ramo por unos pozos ilegales en Doñana. El PP salió a degüello contra él y reclamó su dimisión inmediata. Pero Sánchez no piensa ceder otra cabeza más. Es más, a través de su portavoz, Isabel Celaá, expresó este viernes su plena "confianza" en él, con el argumento de que "no tiene cuentas pendientes con la Justicia". El Ejecutivo está convencido de que la Fiscalía, que es la única acusación, pedirá el archivo de la causa en lo que respecta a Planas. De hecho, el ministerio público ya había manifestado que se oponía a la imputación del hoy ministro, porque las diligencias efectuadas impedían determinar que los investigados de la Junta hubieran "colaborado de forma activa y relevante con los agricultores querellados [por los riegos ilegales] o cometido una omisión grave y reiterada". Si no hay cambio de criterio, la acusación contra Planas decaerá y no habrá razones para su cese.

Solo hay tres ministros miembros de la dirección del PSOE. Ahora aterrizan ocho más: Celis, Salazar, Carcedo, Uribes, Ramos, Morán, Izquierdo y Polo

La estrategia del fichaje de figuras indiscutibles y transversales que operó en Sánchez para la composición del primer nivel de Gobierno —los ministros— ha sido equilibrada con el nombramiento de Guirao como nuevo ministro y también con la designación de gestores y dirigentes socialistas reconocidos para los segundos escalones de la Administración y para puestos clave del Gabinete del presidente. Así como la huella del PSOE y de su cúpula estaba menos presente en la elección de los responsables de los ministerios, Sánchez ha cuidado mucho que sí se percibiera en los niveles siguientes. En definitiva, y como defendían este viernes en su equipo en La Moncloa, el líder "ha apostado sobre seguro".

Sánchez 'corrige' sus errores de 'casting' con gestores y profesionales del partido

El segundo Consejo de Ministras y Ministros viene a completar casi en su totalidad la estructura del Gobierno con una cascada de nombramientos, además de la propuesta de María José Segarra como fiscal general del Estado. Algunos de ellos, muy significativos. De la ejecutiva federal solo habían salido tres de sus 49 integrantes —además del propio Sánchez, obviamente— para hacerse cargo de los departamentos: Carmen Calvo como vicepresidenta y titular de Presidencia, Relaciones con las Cortes e Igualdad; José Luis Ábalos en Fomento y Magdalena Valerio en Trabajo, Migraciones y Seguridad Social.

La asturiana Luisa Carcedo, nueva Alta Comisionada para la Lucha contra la Pobreza Infantil, en junio de 2016. (EFE)
La asturiana Luisa Carcedo, nueva Alta Comisionada para la Lucha contra la Pobreza Infantil, en junio de 2016. (EFE)

Pero ahora aterrizarán en distintas áreas del Gobierno ocho miembros más de la ejecutiva: el sevillano Paco Salazar, uno de los hombres de Ábalos, es ya el nuevo director de Análisis y Estudios del Gabinete del presidente; Luisa Carcedo, responsable de Sanidad y Consumo en la cúpula, se hace cargo del Alto Comisionado para la Lucha contra la Pobreza Infantil, dependiente orgánicamente de Sánchez; Alfonso Rodríguez Gómez de Celis (responsable de Relaciones Institucionales de la dirección socialista), José Manuel Rodríguez Uribes (Laicidad) y Manuel González Ramos (Agricultura) se convierten en los nuevos delegados del Gobierno en Andalucía, Madrid y Castilla-La Mancha; Javier Izquierdo (Formación) pasa a ser nuevo secretario general de Infraestructuras; Hugo Morán (Transición Ecológica) asume la Secretaría de Estado de Medio Ambiente y Paco Polo (Emprendimiento) se queda con otra Secretaría de Estado, la de Sociedad de la Información y Agenda Digital.

Tiana, Granado, Rumí, Murillo, Valcarce...

A todos ellos se suman otros nombres muy conocidos en el PSOE, y que ya fueron altos cargos en los Gobiernos de José Luis Rodríguez Zapatero. Así, el burgalés Octavio Granado vuelve a su antiguo puesto en el Ejecutivo, el de secretario de Estado de Seguridad Social. Un caso similar es de la exdiputada almeriense Consuelo Rumí, nueva secretaria de Estado de Migraciones, un cargo calcado al que ocupó con Zapatero entre 2004 y 2010 (después se encargó de Función Pública). Alejandro Tiana, rector de la UNED, asciende unos peldaños y se coloca como número dos de Educación, ministerio pilotado por la portavoz del Gabinete, Isabel Celaá. Escala asimismo de rango otra veterana en una cartera que le es familiar, Soledad Murillo, la dos de Igualdad a las órdenes de Calvo. Y Amparo Valcarce, exdelegada del Gobierno en Madrid, es ahora directora general de Reclutamiento y Enseñanza Militar.

Sánchez incluye en su Gabinete a Manolo de la Rocha Vázquez, Borja Cabezón o José Manuel Albares. Y ascienden Saura, Oliver o Botella

Pasan al Gobierno asimismo otros rostros familiares en el partido. Manuel de la Rocha Vázquez, responsable de Economía de la primera ejecutiva de Sánchez (2014-2016), y más distanciado del líder con las primarias, vuelve al lado del jefe, ahora como director de Asuntos Económicos del presidente. Otro madrileño, Borja Cabezón, líder del partido en Majadahonda y soldado de la gestora que dirigió el PSOE tras la defenestración de Sánchez, se convierte en el director de Asuntos Nacionales de La Moncloa. Muy amigo de la mano derecha y gurú del presidente, Iván Redondo, el fichaje de Cabezón es un guiño a dirigentes de primer nivel con los que este siempre ha estado conectado: Alfredo Pérez Rubalcaba y Elena Valenciano, y también Felipe González. El diplomático José Manuel Albares asume la secretaría general de Asuntos Internacionales, Unión Europea, G20 y Seguridad Global, sinónimo de director de orquesta de la agenda internacional de Sánchez. Albares será su 'sherpa', como reconocen en su círculo.

Pedro Saura, diputado del PSOE por Murcia y ahora secretario de Estado de Infraestructuras, el pasado mayo en el Congreso. (EFE)
Pedro Saura, diputado del PSOE por Murcia y ahora secretario de Estado de Infraestructuras, el pasado mayo en el Congreso. (EFE)

Los diputados nacionales Pedro Saura (Murcia) y Ana Botella (Valencia) asumen sendas secretarías de Estado muy potentes. Uno, la de Infraestructuras, Transporte y Vivienda, encajada en Fomento. La otra, la de Seguridad, encuadrada en Interior (Fernando Grande-Marlaska). La presidenta del PSOE balear (y exsecretaria de Organización), Bel Oliver, se encargará de la Secretaría de Estado de Turismo. Las ministras Carmen Montón (Sanidad) y María Jesús Montero (Hacienda) se llevaron a Madrid sus equipos de sus respectivas consejerías en Valencia y Andalucía.

Entre los nombramientos de delegados del Gobierno, hay numerosos mensajes en clave interna y electoral. La mayor parte de ellos han sido elegidos a propuesta de las federaciones socialistas o, al menos, con la conformidad de las cúpulas regionales. Es el caso de José Manuel Rodríguez Uribes en Madrid, Jesús Loza en Euskadi, José Luis Arasti en Navarra, Delia Losa en Asturias, Virginia Barcones en Castilla y León, Carmen Sánchez en Aragón, Yolanda García Seco en Extremadura o Teresa Cunillera en Cataluña. Otros ascendidos, en cambio, chocan por su perfil con los barones autonómicos, como Alfonso Rodríguez Gómez de Celis en Andalucía —es el adversario histórico de Susana Díaz—, Manuel González Ramos en Castilla-La Mancha —era el único secretario provincial sanchista en la comunidad—, o Juan Carlos Fulgencio en Valencia, uno de los dirigentes señalados directamente por Ábalos.

Sánchez 'corrige' sus errores de 'casting' con gestores y profesionales del partido

Ballesteros, muy distinto a Baños

Dos líderes regionales, y esto es muy llamativo, también serán los representantes del Ejecutivo central en sus autonomías: Pablo Zuloaga en Cantabria y Diego Conesa en Murcia. Ambos llevan menos de un año como barones y acaban de ser investidos candidatos autonómicos para las elecciones de mayo de 2019, por lo que su nombramiento como delegados del Gobierno solo puede entenderse en una clave: proyectar su figura pública y asentar su imagen de gestores en dos comunidades en las que el PSOE está débil. Además, es relevante el rescate de referentes del partido como delegados en sus CCAA: es el caso del exalcalde de A Coruña Javier Losada para Galicia o el expresidente riojano Nacho Pérez Sáenz para su comunidad. En esta nómina, el cargo más destacado es el de la exdiputada nacional Teresa Cunillera, por su valor político, por ser la encargada de ayudar a la recuperación del diálogo con la Generalitat desde la Delegación en Cataluña.

En el Gobierno defienden que Sánchez no se ha enmendado, que ha reforzado su Gabinete y que lo que ahora hace es "apostar sobre seguro"

Para director operativo del Departamento de Seguridad Nacional, con destino en La Moncloa, Sánchez ha elegido no a Pedro Baños, como se especuló, sino a un militar mucho más discreto, Miguel Ángel Ballesteros Martín, general de brigada y actual director del Instituto Español de Estudios Estratégicos (Ceseden) y experto en seguridad nacional y terrorismo yihadista. El círculo más próximo a Sánchez se cierra con sus dos colaboradores más estrechos, nombrados ya la semana pasada: su director de Gabinete, Iván Redondo, y el secretario general de la Presidencia, el jurista madrileño Félix Bolaños, también amante de las bambalinas y no de los focos.

Consuelo Rumí, cuando era secretaria de Estado de Función Pública, en septiembre de 2011. Ahora será secretaria de Estado de Migraciones. (EFE)
Consuelo Rumí, cuando era secretaria de Estado de Función Pública, en septiembre de 2011. Ahora será secretaria de Estado de Migraciones. (EFE)

El mensaje que ha querido lanzar el jefe del Ejecutivo, con esta tacada de designaciones, en la que se incluye a Guirao como primer exponente, es que "apuesta sobre seguro". Que tira de gente con mucha experiencia para conducir la maquinaria de La Moncloa y de los ministerios. En el entorno de Sánchez se remitían a las palabras de Celaá una semana atrás: "No hemos venido al Gobierno a aprender. Hemos venido ya sabiendo cada uno de las competencias que le tocaba gestionar". Esa máxima se ha mantenido para la composición de los segundos niveles, restando el elemento 'celebrity' que había asomado en la primera configuración.

En La Moncloa pintan de verde la semana, por el Aquarius, por haber superado la crisis de Gobierno y el anuncio de restitución de la sanidad universal

Los colaboradores de Sánchez niegan que se haya "corregido" a sí mismo. Apuntan que en realidad ha buscado perfiles "que encajan y refuerzan el 'casting' inicial", y que pretendía proyectar la imagen de "eficacia, solvencia y experiencia", porque es "la mejor constatación de que no hay tiempo que perder". "Los perfiles para el primer escalón eran tan 'top ten' que ya dejan pequeño a cualquiera que se ponga al lado". En La Moncloa también subrayan que, pese a que la colección de dirigentes del partido para los segundos peldaños es evidente, lo es igualmente el número de independientes o técnicos de acreditada trayectoria, como la número dos de Economía, Ana de la Cueva; la de Empleo, Yolanda Valdeolivas; el de Asuntos Exteriores, el diplomático Fernando Valenzuela, o el de Energía, José Domínguez Abascal, expresidente de Abengoa.

Sánchez 'corrige' sus errores de 'casting' con gestores y profesionales del partido

Pese al contratiempo evidente que supuso la explosión de la noticia del fraude fiscal de Huerta, en el corazón del Ejecutivo están satisfechos con esta primera semana en el poder. "El saldo es muy positivo. De color verde. Hemos dado una lección dentro y para la UE con la acogida del Aquarius, hemos sabido resolver con ejemplaridad y sin titubeos la primera crisis de gobierno, reemplazando al ministro de Cultura por un tipo sólido como Guirao, y la hemos rematado con una medida que es un cañón", indicaban a este periódico fuentes gubernamentales. Y esa medida es la que atrajo de nuevo los titulares, por ser el primer guiño social del Ejecutivo: el anuncio de la restitución de la sanidad universal, arrebatada por el PP en 2012. Adelanto que se complementa con este otro: un informe para estudiar las alternativas a las concertinas en las vallas fronterizas de Ceuta y Melilla. Gestos potentes, valoran en la Moncloa, para cerrar siete días de vértigo y empañados, sobre todo, por el 'caso Màxim'. Un primer y duro traspié para un Gabinete que acaba de nacer en circunstancias excepcionales.

La primera entrevista de Sánchez, en TVE, y este lunes 18 de junio

Pedro Sánchez ha estado bastante desaparecido para los medios en las últimas semanas. Su última comparecencia con preguntas (y solo admitió dos) fue el 25 de mayo, cuando presentó en la sede de su partido la moción de censura que finalmente le llevaría, una semana más tarde, a La Moncloa. El 6 de junio anunció la composición del Gobierno, pero no hubo cuestiones de los periodistas. Y en las dos visitas de mandatarios extranjeros, el presidente de Ucrania, Petro Poroshenko, el 4 de junio, y el primer ministro irlandés, Leo Varadkar, no hubo comparecencia conjunta con preguntas tasadas de informadores de los dos países. Sánchez, pues, no ha explicado, por ejemplo, su visión de la caída del titular de Cultura, Màxim Huerta

El líder socialista concederá su primera entrevista como presidente del Gobierno a La 1 de Televisión Española, y será este lunes, 18 de junio, a las 22 horas, tras el 'Telediario 2'. Es toda una señal, un signo de su apuesta por los medios de comunicación públicos y la recuperación de su independencia. RTVE está pendiente aún de que se active la renovación de su consejo de administración, paralizada por el desacuerdo de los partidos en las Cortes, si bien el próximo martes se podría avanzar un paso más.

 

Esta semana, el proceso sufrió un nuevo retraso por las discrepancias en torno al comité de expertos encargado de evaluar a los candidatos a la cúpula de RTVE: mientras que el informe de los letrados, respaldado por el PP, plantea que sean 12 los miembros, el PSOE se queda con la redacción impulsada junto a Podemos y Ciudadanos, que quería un mínimo de 15 y un máximo de 17 integrantes. Los socialistas creen que un comité de 12 el PP se garantiza controlar seis puestos y, así, "mangonear" la corporación pública, en palabras del portavoz socialista en la Comisión Mixta de Control de RTVE. 

En el capítulo de nombramientos de este viernes, destaca, de entre los directores de Gabinete de los ministros, uno: Imma Aguilar Nàcher, periodista y reputada consultora política, exdirectora de Comunicación de la Entesa en el Senado, exjefa de campaña de Eduardo Madina en las primarias de 2014 (las que perdió contra Pedro Sánchez), asesora del PSC y exmiembro del equipo de campaña de generales de Ciudadanos. El secretario de Estado de Comunicación, el periodista Miguel Ángel Oliver, ha fichado como número dos a Susana Reverter, que desde 1998 hasta ahora era jefa de prensa del hospital universario La Paz de Madrid. Ella será la directora general de Comunicación del Gobierno.

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