La 'cárcel' de Alsasua: los padres de la novia del teniente quieren irse pero no pueden
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ninguna llamada para comprar o alquilar su casa

La 'cárcel' de Alsasua: los padres de la novia del teniente quieren irse pero no pueden

El cartel de la venta de la vivienda es visible en la fachada desde que la Audiencia Nacional dictara el fallo condenatorio y desde entonces nadie se ha interesado por el piso en un ambiente "irrespirable"

placeholder Foto: Pancarta en contra de la Guardia Civil junto a la vivienda en Alsasua de los padres de la novia del teniente. (EC)
Pancarta en contra de la Guardia Civil junto a la vivienda en Alsasua de los padres de la novia del teniente. (EC)

Los ocho jóvenes condenados a penas de entre 2 y 13 años de prisión por la agresión a dos guardias civiles y sus parejas en Alsasua recibirán en la tarde de este sábado un multitudinario apoyo en las calles de Pamplona con una manifestación avalada por las principales instituciones navarras y medio centenar de agentes sociales, políticos y sindicales para protestar por la "desproporción" del fallo judicial. A esa hora, a poco más de 50 kilómetros, en Alsasua, los padres de María José, la pareja del teniente, estarán en soledad. Y gracias. Porque los insultos, las amenazas, el acoso y las presiones llevan acompañándoles durante los últimos 20 meses.

Será uno de los mínimos periodos de relax desde que la madrugada el 15 de octubre de 2016 pasaran a convertirse en "enemigos del pueblo" por el 'delito' que cometió su hija de apuntar a los autores de una agresión por la que aún sufre secuelas psicológicas. La mayoría del pueblo estará en Pamplona y por unas horas no les pitarán los oídos. Pero son conscientes de que es la calma que precede a la tormenta. Porque el domingo regresará la tempestad que se originó con la agresión grupal a un teniente y un sargento de la Guardia Civil y sus respectivas parejas cuando se encontraban fuera de servicio en un bar de la localidad.

Foto: Juicio por agresión a dos guardias civiles y sus parejas en Alsasua en 2016. (EFE)

La presión, ya de por si elevada en los últimos meses, se ha hecho "insoportable" desde que la Audiencia Nacional dictara sentencia el pasado 1 de junio, según admite J.F., el padre de María José. Su hija ha abandonado el pueblo ante el acoso que sufría. Ellos tienen hechas las maletas para dejar atrás esa Alsasua que, hace dos décadas se convirtió en una parada de libertad en el viaje que emprendieron desde su Ecuador natal, y ahora es su particular prisión. Abandonar el local del jubilado que regentan y marcharse para emprender una nueva vida es su pretensión, pero están encarcelados por la sentencia del pueblo.

"Tenemos ganas de irnos del pueblo. El ambiente es insoportable, irrespirable. No vemos luz al final del túnel", aseguran los padres de María José

No quieren irse. Les obligan a irse. Pero tampoco pueden marcharse. Su piso es el pequeño patrimonio del que disponen y su venta o alquiler es la única llave para abrir una nueva etapa. Pero el pueblo ha cerrado la puerta a cal y canto. El cartel de venta o alquiler es visible en la fachada desde que la Audiencia Nacional dictara sentencia y aún, dos semanas después, no ha sonado el teléfono. Nadie se ha interesado por el piso. Es el castigo, la venganza de una población que hace 20 meses dictó sentencia. "Tenemos ganas de irnos. El ambiente es insoportable, irrespirable. No vemos luz al final del túnel", se sincera J.F.

La situación que viven los padres de María José se asemeja a la de los años de plomos del terrorismo en el País Vasco. Su sombra son cinco escoltas puestos por la Guardia Civil que les acompañan todo el día en un ambiente "irrespirable". Ahora están protegidos, pero ¿qué pasará si la situación se alarga en el tiempo y los ángeles de la guarda ya no están? No se quieren ni imaginar este escenario. Ya saben lo que les espera si el recurso que ha presentado la defensa de los jóvenes contra la sentencia no son atendidos. "Vamos a la deriva", remarca.

Cinco escoltas les protegen durante todo el día; desde la ventana de su casa se han acostumbrado a ver decenas de pancartas y pintadas en su contra

Desde la ventana de su casa se han acostumbrado a ver decenas de pancartas y pintadas con las que durante estos últimos meses el pueblo les está recordando su 'delito'. "Alde Hemendik (Fuera de aquí)", "Herriak ez du barkatuko" (El pueblo no perdonará) o "Utzi bakean Altasu" (Dejad en paz a Alsasua) son los lemas de algunas de las pancartas y pintadas que han aparecido en el muro que hay a las puertas de la vivienda y que sirve de soporte para todos estos mensajes. Similar fotografía a la que existe en el exterior del negocio que regentan y en el que apenas entran clientes. Más pancartas y más pintadas a favor de los ocho condenados y en contra de la Guardia Civil, los montajes policiales y el "Estado opresor". Hay pancartas y pintadas a lo largo de todo el pueblo. Junto al Ayuntamiento un panel recuerda los días que llevan en la cárcel tres de los condenados, que permanecen en prisión desde noviembre de 2016.

placeholder Pancarta contra los 'montajes policiales' junto a la casa de los padres de María José en Alsasua. (EC)
Pancarta contra los 'montajes policiales' junto a la casa de los padres de María José en Alsasua. (EC)

La presión siempre ha estado ahí. Los insultos, amenazas, acusaciones, advertencias se han mezclado con destrozos en el local, daños en el coche… Ahora el acoso se ha acrecentado a través de las redes sociales tras la sentencia que condena a los ocho jóvenes por los delitos de atentado a los guardias civiles, lesiones, desórdenes públicos y amenazas. Los jóvenes han sido eximidos del delito de terrorismo, en contra del criterio de la Fiscalía de la Audiencia Nacional, que también ha recurrido la sentencia al insistir en que los hechos son terrorismo, pero eso no ha rebajado el tono de las amenazas. Además, ahora no solo son "traidores" o "enemigos del pueblo". También son "ladrones" y "buscavidas". “51.000 euros de indemnización, piso en venta un día antes de las detenciones, indemnización que, aunque se vayan, seguro que van a cobrar y a vivir que son tres días", es un mensaje que ha circulado por el pueblo vía WhatsApp.

Foto: Una periodista sigue a través de un monitor el desarrollo del juicio por la agresión de Alsasua. (EFE)

Salir del pueblo no impide que María José se sienta perseguida. La pareja del teniente —su pareja tuvo que ser operado de fractura de tobillo— ha llegado a ser reconocida fuera de Alsasua por quienes apoyan a los que fueron sus agresores. Quienes defienden a los autores de la brutal paliza, y que, según la sentencia de la Audiencia Nacional, respondió a un único motivo que "no fue otro que la condición de guardia civiles" de los agredidos, han distribuido fotos de ella y de sus padres por las redes sociales para que la presión esté permanentemente sobre sus espaldas. "Han hecho las 'américas' en Alsasua, acusando y encarcelando a inocentes", denuncia un mensaje distribuido por WhatsApp que acompaña a una fotografía de los tres.

"Han hecho las 'américas' en Alsasua, acusando y encarcelando a inocentes", denuncia un mensaje de WhatsApp junto a una foto de los padres y su hija

Los jóvenes condenados recibirán hoy en Pamplona un respaldo que se prevé multitudinario con una manifestación en la que se están volcando las instituciones navarras. Incluso, la Mancomunidad de la Comarca de Pamplona, en manos de EH Bildu, ha fletado lanzaderas para acudir a la marcha, según ha denunciado UPN. El respaldo que han recibido los agresores contrasta con la ausencia de apoyo hacia las víctimas y sus familiares. Pero esta soledad hace más fuerte si cabe a los padres de María José, a la espera de su ansiada marcha de Alsasua. "El abandono en el que nos encontramos nos llena de coraje y valentía para afrontar lo que nos venga", apunta J.F. Mientras tanto, el teléfono sigue sin sonar.

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