Califica a Borrell de "ultra"

Puigdemont desvela que Pablo Iglesias le llamó para pactar la moción de censura

"La conversación fue privada y no puedo traicionar esta confianza pero fue un análisis de la posición política. Versó sobre qué pasaba si la moción fracasa y los instrumentos que había"

Foto: El expresidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, junto al líder de Podemos, Pablo Iglesias. (EFE)
El expresidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, junto al líder de Podemos, Pablo Iglesias. (EFE)

El expresidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, en una entrevista desde Berlín a la emisora de radio 'RAC1', confesó que el líder de Podemos, Pablo Iglesias le llamó por teléfono para pactar la postura de ambos partidos antes de la moción de censura que desbancó a Mariano Rajoy y llevó a Pedro Sánchez hasta la Moncloa.

"Pablo Iglesias me llamó. Primero nos enviamos un mensaje de texto para identificarnos, como solemos hacer en esas ocasiones. Y me explicó cómo veía él la situación y la importancia de la estrategia de Podemos de hacer una moción instrumental si la de Pedro Sánchez fracasaba", confirmó Puigdemont, sobre una información que ya había adelantado 'La Vanguardia'.

"La conversación fue privada y no puedo traicionar esta confianza, pero fue un análisis de la posición política. Versó sobre qué pasaba si la moción fracasaba y cuáles eran los instrumentos que había". Esta decisión ayudó a los grupos a tomar una decisión. Puigdemont, que obvió que él era partidario de abstenerse, confesó que no habló "con el PNV". Y calificó de "normal" que él no haya hablado con el PNV y sí con Podemos.

En la larga entrevista de más de una hora, Puigdemont apostó por una legislatura larga, "que se pueda agotar", e insistió en buena parte de su discurso: Cataluña declaró la independencia, Cataluña ya es independiente y hay que construir la República, lo que será un proceso largo. "Hemos de trabajar para que de aquí a octubre haya una organización bilateral con el Gobierno español y que a partir del 27 de octubre no tengamos que convocar elecciones". Puigdemont también aseguró que no va "a presentarme". Pero eso ya lo dijo muchas veces y luego acabó concurriendo como cabeza de lista el 21-D.

Desconfianza hacia Pedro Sánchez

Para Puigdemont, "el nuevo Gobierno de Pedro Sánchez está generando expectativas por encima de sus posibilidades" y, en este sentido, centró sus críticas en la figura del nuevo ministro de Exteriores, Josep Borrell, al que ha vinculado a la ultraderecha.

"El ministro de Asuntos exteriores ha tenido una actitud ultraagresiva y con un desconocimiento absoluto. Josep Borrell es un ultra. Sociedad Civil Catalana ha atizado una confrontación que no queremos en Cataluña. Y él ha participado de manera destacada en sus actos. En la fundación de Sociedad Civil hay vínculos con la ultraderecha", remachó Puigdemont.

Sobre Sociedad Civil Catalana, añadió que "incluso yo los recibí en el Palau. Al señor Borrell yo le concederé toda la gracia. Pero eso no excluye que ha tenido una actitud de irresponsabilidad política al querer crispar una situación solo porque la sociedad catalana quiere votar, algo que no puede ser un crimen".

Pero no fue el único sobre el que Puigdemont se cebó: "A la vista de las actitudes de Máxim Huerta, estas revelan poco carácter para una cartera como ésta. Hay que tener respeto por las minorías. Si debía tomar posesión, tenía que haber dado explicaciones previas".

También recibió el nuevo ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, cuyo nombramiento calificó de "inquietante, porque es culpable de las sentencias condenatorias en Europa que ha tenido España por haber permitido las torturas".

Apuesta por el diálogo

Sin embargo, Carles Puigdemont ve con buenos ojos que Pedro Sánchez y Quim Torra puedan reunirse: "Sería una buena noticia un encuentro inmediato. Que se vieran antes del verano con los temas candentes sobre la mesa".

"Si el Gobierno aceptara que esto se puede resolver con una mediación, no habría ningún problema en que apareciera mucha gente dispuesta a ejercerla", insistiendo en la línea que él ya defendió en los hechos de octubre, cuando pidió un arbitraje internacional. Y añade: "Estamos abiertos a saber cómo se garantiza a los catalanes su derecho a decidir". Es decir, pidió que la salida vuelva a ser un referéndum –vía escocesa, según sus palabras– que hoy por hoy no contempla la Constitución.

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