una causa monstruo con dos cabezas y siete tentáculos

Gürtel, contigo empezó todo: nueve años de trama que remataron al PP

Todo comenzó el 6 de febrero de 2009 con la detención de Correa... El sumario engordó hasta devorar al partido de Mariano Rajoy

Foto: Mariano Rajoy se dirige al Congreso en una imagen de archivo. (EFE)
Mariano Rajoy se dirige al Congreso en una imagen de archivo. (EFE)

Era jueves 24 de mayo. El día anterior, un Gobierno con Mariano Rajoy como presidente había aprobado los Presupuestos. En los mentideros de tribunales se escuchaban desde hace días rumores de que la sentencia de la trama Gürtel estaba al caer. Pese a todo, nadie la esperaba para aquella jornada. La resolución, ya histórica, se hizo pública por sorpresa y entró como un huracán en el panorama político. Un tsumani de proporciones desmesuradas que ha removido, literalmente, los cimientos del Ejecutivo del PP y ha provocado un vuelco que pocos —nadie— calculaban.

Nueve días después, Pedro Sánchez ocupa el Palacio de la Moncloa. Nueve días que han sido, en realidad, el epílogo de nueve años. El resultado de una operación que lideró la Audiencia Nacional de la mano de la Fiscalía Anticorrupción y que se desencadenó el 6 de febrero de 2009. A primera hora de la mañana, se conocía que el juez Baltasar Garzón había ordenado la detención de cinco personas, integrantes de una trama de corrupción vinculada a cargos del PP en Madrid y Valencia. Uno de ellos era Francisco Correa.

Aquel día comenzó todo. La causa, primero acotada a las dos comunidades autónomas, engordó hasta hacerse monstruosa y desarrollar dos cabezas y siete tentáculos que aún permanecen abiertos. Y lo hizo en gran parte por un motivo. La vinculación del empresario cabecilla de la trama con Luis Bárcenas. En julio de 2009, el senador y tesorero popular resultó imputado por el Tribunal Supremo. La respuesta a aquella crisis de partido fue el comienzo del fin del PP.

La formación entró en fase de negación y saltó de error en error a lo largo de varios meses, de varios años. La primera reacción fue la defensa de los suyos. En un comunicado tras su dimisión, el PP confiaba en la inocencia de Bárcenas, que se demostraría "en los tribunales de Justicia", le agradecía "los más de 28 años de servicios" tras su renuncia a su cometido al frente de las arcas y resaltaba que todo era un asuntillo transitorio que duraría únicamente hasta que quedara acreditada su inocencia.

La macrocausa, repleta de bandazos, propició que un par de años después Bárcenas quedara libre de polvo y paja tras el archivo de las actuaciones en su contra a manos del juez Pedreira, encargado entonces en el TSJM de la instrucción. Pero la Gürtel regresó a la Audiencia Nacional, donde ya no se encontraba el primer juez que la asumió. En el arranque de la investigación, Garzón ordenó intervenir las comunicaciones de los principales acusados. Obtuvo en respuesta una querella por las grabaciones que le llevó a un juicio y a la inhabiltación durante 11 años.

El sobreseimiento de las actuaciones contra Bárcenas fue solo un espejismo. La Audiencia Nacional ordenó la reapertura de las actuaciones. Tras la salida de Garzón, otro juez había tomado las riendas del Juzgado Central de Instrucción 5. Pablo Ruz, que asumió temporalmente el juzgado, recogió el testigo del Tribunal Superior madrileño y condujo la causa hasta sentar en el banquillo a las 29 personas que resultaron condenadas hace ahora nueve días.

Intercambio de SMS entre Rajoy y Bárcenas.
Intercambio de SMS entre Rajoy y Bárcenas.


El año más negro para el PP

El monstruo que devoraría al PP continuó creciendo. El año 2013 comenzó con la revelación de que Bárcenas escondía 22 millones en Suiza. Días después, 'El País' publicaba los papeles secretos de Bárcenas. Aparece en escena por primera vez la caja B. Ruz asumió la investigación y ordenó su ingreso en prisión, además de activar la búsqueda de información en Suiza y en otros países extranjeros. Era la antesala para otro de los hitos 'gürtelianos'. 'El Mundo' desveló los mensajes de Rajoy y el "Luis, sé fuerte" pasó al imaginario popular.

Y no solo eso. Durante ese año, se desveló otro dato que alimentaría la hoguera. Pese a su salida formal del partido en 2009, el exsenador había continuado disfrutando de un despacho en Génova, secretaria y un sueldo mensual que María Dolores de Cospedal definió como indemnización en diferido, en una expresión ya mítica. 2013 traía más sorpresas. En la cárcel, donde permanecería 19 meses, el extesorero optó por colaborar y desveló en una declaración en julio que entre 2009 y 2010 pagó 45.000 euros a Rajoy, y otros 45.000 a Cospedal, en sobresueldos en negro. El hilo del que tiró el juez Ruz conducía al corazón del partido y en diciembre desencadenó una nueva estocada. El magistrado ordenaba el registro de la sede central en busca de documentación.

La contabilidad extracontable, en palabras del extesorero, era ya un hecho. De ahí al acto final medió el trabajo de la Fiscalía Anticorrupción y el Juzgado Central de Instrucción 5. En marzo de 2015, el juez Pablo Ruz dictó auto de apertura de juicio oral para 40 imputados por los hechos de la primera época de Gürtel (1999 a 2005), entre ellos tres extesoreros del PP, así como al partido y a la exministra de Sanidad Ana Mato como responsables civiles por lucrarse de las actividades de la trama.

Concepción Espejel, durante su toma de posesión en la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional hace un año. (EFE)
Concepción Espejel, durante su toma de posesión en la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional hace un año. (EFE)


El compás final

Los compases finales de esta partitura se jugaron en el tribunal que juzgaría Gürtel. Su composición inicial incluía a dos magistrados del ala conservadora, Enrique López y Concepción Espejel, a los que se sumaba el progresista José Ricardo de Prada. Los dos primeros fueron recusados en un pleno de la Audiencia Nacional por una aplastante mayoría de sus compañeros. Quedaron fuera y propiciaron la ruptura de las fuerzas, permitiendo todo lo que ya es historia reciente.

La entrada de Julio de Diego y Ángel Hurtado creó desde un inicio un dos contra uno y propició que salieran adelante decisiones más recientes, como la citación como testigo de Mariano Rajoy en el juicio. 'In extremis', también la condena al PP como partícipe lucrativo de los fondos dopados de la Gürtel, la mención a la falta de credibilidad del ya expresidente, la inclusión de la caja B como un hecho probado... La parte de este relato que sí se ha escrito en nueve días.

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