decenas de denuncias inundan los juzgados

El 'rey de la burundanga' vuelve a caer en Madrid tras dormir a nuevas víctimas

Después de que el juez le dejara en libertad el pasado marzo, el hombre volvió a someter a nuevas víctimas a través de sustancias estupefacientes del mismo tipo con objeto de robarlas

Foto: Burundanga. (iStock)
Burundanga. (iStock)

Un grupo de agentes de la Unidad Adscrita a los Juzgados de plaza de Castilla de la Policía Nacional ha vuelto a detener al 'rey de la burundanga' por segunda vez en poco más de dos meses. La primera fue el pasado marzo, cuando los mismos funcionarios se apostaron en la puerta de su domicilio durante dos días hasta que el delincuente salió y los vigilantes le pusieron los grilletes. Entonces le acusaron de los delitos de robo con fuerza, robo con violencia, estafa y hurto, por drogar con escopolamina y otras sustancias a sus víctimas mientras fingía que ligaba con ellas, acompañarlas a su casa y sustraerles objetos de valor y dinero.

Tras ponerlo a disposición judicial, el magistrado responsable de la investigación decidió dejarlo en libertad con cargos. El ciudadano de origen marroquí, que responde a las iniciales A. T., volvió por lo tanto a la calle. Sin embargo, al parecer, no para recuperar una vida honrada, sino para continuar con su 'modus operandi' previo al arresto. El 'rey de la burundanga' volvió a las andadas, a dar esta sustancia a sus víctimas para someterlas y robarles.

Tras el artículo publicado por El Confidencial el pasado marzo, que daba cuenta de la primera detención, varias personas denunciaron hechos similares ante la misma unidad que investigó los hechos. El seguimiento de cada una de estas denuncias por parte de los agentes de la Unidad Adscrita provocó que los funcionarios dieran de nuevo con el mismo hombre, al que vinculaban con dos de ellas, dos nuevos robos con fuerza que coinciden con el sello que A. T. había imprimido a sus actuaciones anteriores. Uno de ellos fue contra un hombre; el otro, contra una mujer. En el primer caso, el ladrón se hizo con tarjetas de crédito y sacó 2.500 euros; en el otro, se llevó tabletas, teléfonos y un televisor.

Los policías del citado departamento volvieron a las inmediaciones del mismo domicilio para controlar de nuevo los movimientos del investigado y le cazaron por segunda vez. Registraron el inmueble y encontraron objetos electrónicos presumiblemente sustraídos, pero ni rastro de droga. Fue al intervenir uno de sus vehículos cuando encontraron marihuana, tarjetas falsas, tarjetas robadas y popper. Esta última sustancia, el sujeto la daba ingerida a sus víctimas y esto las dejaba semiinconscientes, aunque también provocaba en ellas cianosis.

"Utilizaba fármacos hipnóticos de todo tipo, no solo burundanga, para dejar sin sentido a sus víctimas y robarles", explican las fuentes consultadas, que aseguran que este material mezclado con alcohol conformaba un cóctel muy peligroso. Estos dos nuevos delitos elevan a casi una quincena el número de ilícitos que engrosan los antecedentes del detenido, que ahora sí que ha sido encarcelado por el juzgado que investiga al marroquí.

La importancia de denunciar

Fuentes policiales recuerdan lo importante que es que las víctimas denuncien las agresiones o los robos sufridos y describan cómo se produjeron. "Sabemos que hay más, porque muchos no denuncian por vergüenza, ya que el detenido primero les proponía relaciones y luego les drogaba", explican las mismas fuentes. Los contados casos individuales puestos en conocimiento de la policía por parte de quienes los sufren son los que han permitido ponerle los grilletes de nuevo a A. T. y facilitaron asimismo su primera detención el pasado marzo. En aquel momento, los investigadores recabaron la descripción que hicieron todos los denunciantes y buscaron elementos comunes que ayudaron a localizar la pista del sospechoso.

El arrestado, según fuentes de la investigación, se acercaba a chicos o chicas indistintamente en las discotecas. Flirteaba con ellos unos minutos y aprovechaba un momento de distracción para que su víctima oliera unos polvos que contenían el principio activo de la burundanga. En cuestión de segundos, la sustancia deprimía el sistema nervioso del consumidor y anulaba por completo su voluntad. En el momento en que esto ocurría, el 'rey de la burundanga' se daba cuenta y comenzaba a dar órdenes a su nuevo esclavo. Le indicaba que fueran ambos a su casa y una vez allí le pedía que le dijera dónde estaban las joyas, el dinero y los otros objetos de valor que por el camino la víctima le había confesado que tenía.

En uno de sus robos, por los que fue detenido la primera vez, A. T. se llevó 38.000 euros en efectivo y 10.000 en joyas. El estafador repetía el mismo 'modus operandi' casi todos los fines de semana desde el pasado noviembre. Accedía a discotecas y 'after hours' de casi todos los distritos de Madrid, aunque principalmente actuaba en el centro de la capital. En ocasiones, como la relatada, el hombre daba los hipnóticos a sus objetivos a través del aire. En otras, optaba por diluir el material en líquido y la víctima se lo bebía. En ambos casos, las consecuencias eran casi inmediatas e idénticas. Las personas se debilitaban debido a que su sistema nervioso quedaba deprimido, su voluntad era reducida a la mínima expresión y por lo tanto podían ser sometidas por su 'captor'.

La burundanga y otras sustancias con el mismo principio activo son utilizadas por los criminales para anular la voluntad de sus víctimas y agredirlas sexualmente o robarlas, como en este caso. Este uso del hipnótico comenzó a extenderse en Colombia, donde el componente se conoce como droga de la voluntad. La pérdida del conocimiento y la anulación de la libertad de elección duran horas, según la cantidad de material que se haya introducido en el organismo. Los restos del narcótico, sin embargo, pueden detectarse hasta días después en algunas ocasiones, dado que se liberan por la orina.

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