ARRANCA UNA SEMANA DECISIVA

La moción de censura pone en riesgo la unidad de acción frente al desafío catalán

PP y PSOE se han metido de lleno en una escalada verbal que, en la práctica, dificulta la interlocución entre sus dos líderes en un momento crítico. Sánchez afronta este lunes un comité federal tranquilo

Foto: Mariano Rajoy y Pedro Sánchez, el 29 de agosto de 2016, en la última reunión que ambos mantuvieron antes de la investidura del jefe del PP. (EFE)
Mariano Rajoy y Pedro Sánchez, el 29 de agosto de 2016, en la última reunión que ambos mantuvieron antes de la investidura del jefe del PP. (EFE)

El 9 de mayo, Mariano Rajoy contrastaba en el pleno del Congreso la "lealtad" del PSOE con la actitud "de aprovechategui" de Albert Rivera en el abordaje de la crisis catalana. El 15, el presidente del Gobierno y Pedro Sánchez renovaban su pacto frente a los separatistas y acordaban coordinar sus propuestas. El 19, ambos conversaban y determinaban que había que mantener el 155 porque Quim Torra nombraba 'consellers' en prisión y huidos. El 24, horas antes de que los medios escupiesen los primeros titulares de la demoledora (para el PP) sentencia de la primera época de Gürtel, el jefe del Ejecutivo aseguraba en la COPE que, en cuestiones como Cataluña, el PSOE estaba comportándose de modo "absolutamente leal". El 25, Sánchez registraba su moción de censura contra Rajoy. El 26, Fernando Martínez-Maillo llamaba al líder socialista "Judas de la política española". El 27, María Dolores de Cospedal, ministra de Defensa y número dos del PP, tildaba al candidato a la investidura como "enemigo del Estado de derecho". "Ya nada puede ser igual", advertía desde Valencia el número tres socialista, José Luis Ábalos. "Han finiquitado toda posibilidad de seguir gobernando, toda".

El cambio ha sido radical en apenas unos días. De una relación cordial entre los dos líderes a la guerra total y cruenta entre PP y PSOE. Ese es el ambiente que afronta este lunes Sánchez. Una tensión creciente con el Ejecutivo que hace saltar por los aires la interlocución cotidiana a cuenta del conflicto territorial, una moción de censura aún embarrancada y falta de apoyos, pero también un PSOE que, previsiblemente, cerrará filas con su líder en el comité federal, respaldando su iniciativa. Aplaudirá su arriesgado salto adelante, aunque en algunos dirigentes críticos sí anida el temor a que Sánchez pueda ser presidente con el voto de los separatistas. El candidato no renuncia a cosechar esos apoyos, pero no los buscará, porque no "negociará nada" con ninguna fuerza.

La moción de censura pone en riesgo la unidad de acción frente al desafío catalán

Para la cúpula socialista, la respuesta del PP a la presentación de la moción de censura es "tan excesiva" que ya no solo supone una falta de respeto a una formación centenaria, sino a los propios ciudadanos que le votaron. "Superan tanto lo absurdo que no hace efecto ninguno. Es algo tan exagerado y enloquecido que evidencian que están muy jodidos. Ya incurrieron en un grave error tras los atentados del 11-M. Ahora los populares están un poco en la misma dinámica, construyendo una realidad paralela", valora un alto mando de la ejecutiva federal.

"Es tan exagerado y enloquecido, que evidencian que están muy jodidos. Ya incurrieron en un grave error tras el 11-M", reflexiona un mando del PSOE


La reflexión de este dirigente trasluce el profundo malestar e indignación que ha provocado la sarta de descalificaciones que han lanzado el PP y el Gobierno a la cara de Sánchez en las últimas horas. El viernes, un enrabietado Rajoy venía a decir que el secretario general le plantaba una moción de censura para su única promoción personal. El sábado, Maillo advertía de los peligros de que el PSOE se apoyase en los votos de quienes quieren "romper España", los independentistas, y en los "herederos del terrorismo", EH Bildu. Y llamaba a Sánchez traidor, un "Judas". Pero Cospedal, este domingo desde Toledo, elevaba el tono aún más.

"Desesperación"

"Que en este momento Sánchez pretenda apoyarse en los enemigos del Estado de derecho —lo decía la secretaria general de los conservadores por los secesionistas catalanes— lo convierte también en el enemigo del Estado de derecho y de toda España". Más aún, preguntó al PSOE si quiere convertirse en "rehén de los independentistas" y someter a todos los ciudadanos al "chantaje que están haciendo permanentemente a España y al interés de los españoles". "¿Qué están dispuestos a dar a los independentistas, a los separatistas, a cambio de que Pedro Sánchez sea presidente del Gobierno? ¿Qué pactos secretos tienen con [Carles] Puigdemont o con Torra para que el señor Sánchez sea presidente del Gobierno?". La ministra de Defensa y número dos del PP añadió que el Gobierno está defendiendo el Estado de derecho, que lleva "siendo amenazado hace mucho tiempo".

Cospedal afirma que Sánchez es "el enemigo del Estado de derecho", palabras que para el PSOE son "irresponsables" y complican el diálogo

Esas afirmaciones han dolido en el PSOE, hasta el punto de que en la dirección creen que, 'a priori', hacen muy difícil la interlocución de su secretario general con Rajoy sobre Cataluña. Ábalos respondía este domingo desde Torrent (Valencia) a las palabras de la víspera de Maillo, y cargaba con dureza contra ellas.

"Cuando a Sánchez le dicen que es el Judas de la política, ¿yo tengo que hablar contigo mañana de algo? Cuando te dicen que queremos acabar con este Gobierno apoyándonos en los que quieren romper España y en los herederos del terrorismo, pero ¿qué les queda ya? ¿En qué nivel de desesperación se encuentran?". Los ataques del PP son la muestra, razonaba el secretario de Organización, de un Gobierno "abatido", "acorralado", un león "en agonía" cuyos "coletazos" hacen "daño". "Les ha faltado un día para romper todos los juguetes, y de paso romper España", por lo que ya "nada puede ser igual", amplió Ábalos, para quien las declaraciones tan rotundas de Maillo "han finiquitado toda posibilidad" de que el PP pueda seguir al frente del Ejecutivo.

La moción de censura pone en riesgo la unidad de acción frente al desafío catalán

Ábalos intervino en Valencia antes de que pudiera conocer las palabras de Cospedal. Pero cuando la cúpula tuvo conocimiento de ellas, no daba crédito. "Si el Gobierno habla así, es que se supera en su irresponsabilidad. Va procurando más motivos para la moción. Después del coste que hemos sufrido, los insultos, lo vivido por nuestros alcaldes del PSC, la desafección de nuestros votantes de izquierda por vernos al lado del PP, ¿y ahora nos llaman así, nos dicen que somos 'enemigos del Estado de derecho'? Hay que tener unas ganas tremendas para volver a entenderse con ellos", sostenía esta misma fuente, muy cercana al secretario general. De ahí que en Ferraz remarquen que ya "la única alternativa que queda" es que Rajoy salga del palacio gubernamental.

La moción de censura pone en riesgo la unidad de acción frente al desafío catalán

A varias bandas

En la dirección socialista hacen la reflexión de que, aunque el acuerdo para enfrentarse al separatismo no está dinamitado al cien por cien, la tensión propia de la moción de censura y, sobre todo, la escalada verbal del PP hacen muy complicada la interlocución de Sánchez con Rajoy. No solo eso. Incluso si el presidente continuara en el cargo, estiman que sería muy difícil su supervivencia, pues constatado el divorcio con su socio, Cs, y distanciado del PSOE, se hallaría aislado. "Rajoy ha tenido aire político gracias a nosotros. Así ya no", valoraban este domingo en Ferraz. Por su parte, el popular Javier Maroto, reprochaba en la COPE a Sánchez haber hecho saltar por los aires "la unidad" del frente constitucionalista, por llegar al Ejecutivo "como sea" y "con quien sea".

También los naranjas han roto con el Ejecutivo, al que piden más 155, y los socialistas y Cs no se entienden sobre la moción y los plazos de generales

El enconamiento de las relaciones PP-PSOE no supone, 'a priori', una ruptura total. El propio Sánchez ya afirmó el viernes que "hará cumplir la Constitución" si llega a La Moncloa, un mensaje dirigido a los independentistas, para que sepan que si quiebran la legalidad, volverá el 155. Y una crisis gravísima como la del 1-O podría forzar otro acercamiento. Lo que se resquebraja, pues, es el canal de confianza cotidiano y continuo que ambos líderes habían tejido en estos meses.

Pero esa unidad de acción no solo se agrieta por el flanco PP-PSOE. Ciudadanos, que abandera la política de mano dura con Cataluña y más 155, da por liquidada su relación con el Ejecutivo, aunque este le pide que no sea "muleta" de quienes "siempre han dejado a España en la ruina" (según el discurso catastrofista de Cospedal), y los reproches recíprochos entre socialistas y naranjas también se han incrementado. "La única moción de censura que puede caber es una que no está destinada a que nadie se haga presidente por un cuarto de hora. No estamos para satisfacer los egos de nadie", decía la portavoz de Cs en el ayuntamiento de la capital, Begoña Villacís. El campo en la trinchera constitucionalista está, pues, plagado de minas.

La moción de censura pone en riesgo la unidad de acción frente al desafío catalán

La construcción trabajosa de ese frente contra el separatismo se interrumpe gráficamente esta semana por otra esquina. El presidente tenía prevista una reunión este martes con Pablo Iglesias —a la que había empujado Sánchez—, que canceló, como también desprogramó su asistencia, para hoy lunes, a la inauguración del foro de la Asociación de Trabajadores Autónomos (ATA). Este 28 de mayo es cuando la Mesa del Congreso califica la iniciativa socialista. La fijación del pleno dependerá de Ana Pastor, la presidenta de la Cámara.

La moción de censura pone en riesgo la unidad de acción frente al desafío catalán

Sánchez, mientras, afronta una agenda intensa después de semanas en las que se le recriminaba la falta de iniciativa. Por la mañana se reúne con Ábalos para preparar el comité federal, que comienza a las 17:00. La dirección no tiene previsto llevar al máximo órgano ninguna resolución, a diferencia de lo que ocurrió en diciembre de 2015, cuando se aprobó la hoja de ruta de la investidura, que generó una enorme crispación interna. Espera un "cierre de filas" claro de los notables socialistas. Y, salvo sorpresa, lo tendrá.

Recelos y temores

Algunos de los barones críticos siguen manteniendo sus recelos hacia el secretario general, y tienen miedo a una operación que pueda implicar el sí de las formaciones separatistas. Juzgan que eso puede dañar gravemente las expectativas electorales del PSOE y también las suyas en sus territorios, pues son ellos los primeros que, teóricamente, se someten al examen de las urnas. Pero por el momento dejarán hacer al líder y no estorbarán su camino, porque sí comparten que no había otra salida que la moción. Todo lo más, sí pueden escucharse este lunes, bien a su llegada a la sede de Ferraz o ya a puerta cerrada, en la reunión del órgano, algunas advertencias a Sánchez para que focalice la presión en Cs y no dependa su elección del aval de formaciones secesionistas.

Valga este botón de muestra sobre cómo está el clima interno: Ximo Puig, presidente valenciano y otrora aliado de Susana Díaz, manifestaba su apoyo y compromiso "al cien por cien, a tope" con la iniciativa de Ferraz. Él es uno de los más entusiastas de la operación de Ferraz, junto con la balear Francina Armengol y el extremeño Guillermo Fernández Vara, amén del líder del PSC, Miquel Iceta. En las federaciones más distanciadas, opera el hermetismo, pero algo aflora, como la insistencia en ir ya a elecciones del aragonés Javier Lambán. Este lunes habrá casi pleno total en Ferraz. La mayoría de barones acudirá, encabezados por Díaz. El hecho de que el PP apunte hacia ellos, animándole a repetir las maniobras contra Sánchez de 2016, hace que no se puedan permitir gestos de cuestionamiento del jefe, reconocían en una cúpula autonómica.

La moción sigue embarrancada por las exigencias de Cs, pero también por el precio que ponen los secesionistas y las dudas del PNV

La cúpula intenta aplacar esos temores garantizando que no cederá, que no habrá contrapartidas a los apoyos que reciba el candidato. Que "no negociará nada", como ayer domingo ratificó el secretario de Organización. Lo cierto es que la moción se complica no solo por las exigencias de los naranjas, que quieren elecciones inmediatas, sino por el precio que quieren poner fuerzas como ERC o PDeCAT. Sin ir más lejos, Torra reiteraba que "la libertad de los presos políticos, la vuelta de los exiliados y la no criminalización del derecho a la autodeterminación son los puntos esenciales" para su Govern. Y el PNV, cuyos cinco escaños son capitales, ya lanzó un mensaje crítico contra Sánchez: se ha "precipitado" al lanzar su moción.

La moción de censura pone en riesgo la unidad de acción frente al desafío catalán

Mientras, la dirección sigue sin despejar una incógnita fundamental: para cuándo quiere convocar las generales en caso de que el líder consiga entrar en La Moncloa. En el núcleo duro, insisten en que la decisión no está tomada, y que en todo caso los pasos más concretos los irá desgranando el candidato tanto en el comité federal como en su propio discurso en la tribuna del Congreso. "No tenemos fecha cierta", confirmaba por la noche Ábalos en 'El objetivo' (La Sexta). Lo que sí tiene en mente la cúpula es que no busca "agotar la legislatura". Lo inmediato será una ronda de contactos con todos los grupos, solo para "exponer los motivos" de la moción. El PSOE quiere apuntalar que se trata de un plebiscito sobre Rajoy: si España puede seguir "tolerando" al jefe de un partido asediado por la corrupción.

El candidato sanchista vence en las primarias en Cantabria

Todo al final discurrió según lo previsto. En Cantabria, uno de los escasos puntos donde se han abierto urnas para la designación de candidato para 2019, venció el aspirante más próximo a Pedro Sánchez, Pablo Zuloaga, a la sazón secretario regional. Se impuso en las primarias a su contrincante, el diputado nacional Ricardo Cortés, con cierta holgura, por 752 votos. Zuloaga, ya candidato socialista a la presidencia de Cantabria, obtuvo 1.459 sufragios (el 66,29%), y Cortés, 707 (el 32,12%). Se registraron 12 nulos (0,54%) y 35 blancos (1,59%). En total, 2.213 papeletas emitidas, por lo que la participación ascendió hasta el 71,87% (están censados en toda la federación 3.079 militantes). 

[Consulta aquí en PDF los resultados desglosados de las primarias autonómicas del PSOE de Cantabria]

El secretario regional, que había sido arropado antes del proceso por Pedro Sánchez, venció en las agrupaciones más grandes, Santander y Torrelavega, y también ganó en otras localidades como Castro Urdiales (de donde procede Cortés), Camargo, Laredo, Cabezón de la Sal, Cartes, Comillas, El Astillero, Ramales, Reinosa, San Vicente de la Barquera, Santa Cruz de Bezana (de la que es alcalde Zuloaga) o Villaescusa. 

 

En cambio, Cortés batió al barón autonómico en Colindres, Piélagos, Liébana, Polanco, Suances, Molledo, Corvera de Toranzo, Arenas de Iguña, Val de San Vicente y Santoña. 

Aunque los partidarios de Cortés se quejaban de algunas "irregularidades", la dirección indicó que no se habían producido "incidencias reseñables" durante la jornada de votación. Tras un periodo de recursos, los resultados se proclamarán definitivamente el próximo 31 de mayo

 

Zuloaga supera así el segundo proceso interno en un año. En julio, ganó por solo 166 votos a la entonces secretaria regional y vicepresidenta del Gobierno cántabro, Eva Díaz Tezanos. Su victoria tan ajustada y el estilo del nuevo líder generó una enorme tensión interna, que provocó incluso cambios en el Ejecutivo que lidera el regionalista Miguel Ángel Revilla

La crisis no resuelta explica en parte la confrontación en estas primarias. Cortés es un dirigente cercano a Díaz Tezanos, si bien él se comprometió durante su campaña a un proceso "abierto y en positivo", sin distinguir familias. 

"Hoy damos un paso para construir un PSOE de Gobierno", aseguró este domingo Zuloaga, antes de apostar además por un Partido Socialista con más fuerza para legislar y situar a Cantabria "en la vanguardia". El ganador también llamó a la unidad y mostró su convencimiento de que "ya no queda nadie" en el PSOE de Cantabria "que no quiera remar en la misma dirección" que todo el partido, informa EFE. Cortés felicitó al candidato, y subrayó que la confianza que este domingo depositaron los militantes "conlleva la profunda responsabilidad de liderar un proyecto que debe tener vocación de gobierno". También manifestó su esperanza en que en el partido reine la unidad. 

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