anticorrupción pedirá su ingreso automático en la cárcel

Bárcenas, "la pieza fundamental": el tesorero asume que volverá a prisión inmediatamente

Fuentes de su entorno aseguran que tiene asumido que la Gürtel le ha convertido en el villano por excelencia en la trama y que resulta imposible soslayar un ingreso automático en prisión

Foto: Bárcenas en el juicio de la trama Gürtel. (EFE)
Bárcenas en el juicio de la trama Gürtel. (EFE)

La pieza fundamental. Así califica al extesorero del PP Luis Bárcenas la sentencia de la primera época de actividades de la trama Gürtel. El centro de "un auténtico sistema de defraudación del erario público", la persona que propiciaba la cercanía al partido, el eje sobre el que todo giraba. Su presencia favorecía el reparto de la adjudicaciones correspondientes y el cobro de comisiones, que luego repartía. "El propio partido recibía su correspondiente beneficio", asegura la resolución.

En declaraciones a El Confidencial, fuentes de su entorno aseguran que el celebérrimo extesorero del Partido Popular, tiene asumido que la trama Gürtel le ha convertido en el villano por excelencia de esta película de corrupción y que resulta poco menos que imposible soslayar un nuevo ingreso automático en prisión. Tiene claro, por tanto, que se avecina su vuelta inmediata a Soto del Real (Madrid), donde ya permaneció durante un año y medio en preventiva y que abandonó en enero de 2015, informan a este periódico fuentes cercanas a su entorno.


La Fiscalía Anticorrupción está estudiando solicitar que sea encarcelado en los próximos días en la vistilla que se celebrará para reclamar medidas tras la contundente condena. Además de los 33 años de prisión afronta el pago de una multa de 44 millones. El tribunal explica que desde el año 2000, Luis Bárcenas desarrolló por su cuenta y en colaboración con su esposa Rosalía Iglesias, que también resulta condenada, una actividad dirigida a enriquecerse de forma ilícita, intermediando en otras adjudicaciones y apropiándose de fondos del PP, que ocultó a través de un entramado financiero en Suiza, que luego afloró mediante la simulación de distintas operaciones comerciales y que destinó a pagos en efectivo, de manera opaca para la Hacienda Pública.

La Sala concluye que su mujer, Rosalía, en connivencia con él, se valió del mismo procedimiento para ocultar sus propias rentas y las de su esposo, y también simulando realizar alguna venta de cuadros. La sentencia relata el sistema ideado por el matrimonio para ocultar sus rentas en Suiza y cómo cambió a partir de febrero de 2009, cuando se abrió la presente causa y se produjeron las primeras detenciones judiciales.


Rechaza el argumento esgrimido por la defensa de Rosalía de que carecía de conocimientos como para llevar a cabo las actuaciones que se le imputan. Esa justificación, según la Sala, le relegaría "a poco más de un simple objeto, y esto no lo debe consentir el Tribunal". Desde el año 2000, queda acreditado que Luis Bárcenas y Rosalía Iglesias con la “finalidad defraudatoria que ha guiado su actuar” ocultaron rentas al Tesoro Público dejando de ingresar las cuotas por IRPF y de IP (impuesto de patrimonio) desde el año 2000, si bien se les absuelve de los delitos de los ejercicios de 2000, 2001, 2002, 2004, 2005 y 2009 por haber prescrito, cuotas que superan los seis millones de euros. Por los ejercicios por los que resulta condenado, correspondientes a 2003, 2006, 2007, Bárcenas y Rosalía Iglesias deberán indemnizar la Hacienda estatal con casi seis millones de euros, más los intereses de demora y los intereses legales.

Tanto él como su mujer, Rosalía Iglesias, acusada también en la causa por la primera época de actividades de la trama Gürtel están ahora en riesgo del encarcelamiento inminente. Bárcenas no confía en soslayar en suyo pero espera que su defensa logre evitar que su esposa ingrese ya y dilatar esta circunstancia hasta que el Tribunal Supremo se pronuncie en sentencia firme.


Bárcenas cuenta con un precedente poco alentador para su futuro inmediato. La primera sentencia de la trama Gürtel, la de Fitur, condujo a la cárcel de forma automática a tres de sus principales protagonistas. El TSJ de Valencia dictó en febrero del pasado año el ingreso de los cabecillas Francisco Correa, Pablo Crespo y Álvaro Pérez 'El Bigotes' tras resultar condenados en primera instancia a penas de 12 y 13 años de prisión por las adjudicaciones del expositor valenciano en la feria de turismo. El riesgo de fuga desencadenó entonces que no se esperara a la revisión del alto tribunal.

Las posibilidades de que suceda algo muy parecido con las presumibles condenas de este otro juicio son muy elevadas. La Fiscalía dejó su petición de años para el extesorero 'popular' en en 39 años y medio tras recortar uno de los ocho delitos contra la Hacienda Pública. En cuanto a su mujer, Rosalía Iglesias, el Ministerio Público propone una pena 24 años y un mes de cárcel, pero abre una vía para una rebaja si fuera considerada 'cooperadora necesaria' de los presuntos delitos fiscales de su marido.

Sobre este resquicio giran las esperanzas de 'don Luis'. La defensa del matrimonio peleará para salvar a Iglesias y cuenta con varios argumentos para defender que no debe ir ya a la cárcel. Y el primero de ellos es la previsible discrepancia del propio tribunal sobre el papel de Rosalía. Fuentes jurídicas desvelan que uno de los principales puntos que han roto la unanimidad de los tres jueces del tribunal de Gürtel, generando la redacción de un criterio propio por parte del presidente Ángel Hurtado, es precisamente esa condena, que el magistrado no comparte y sus dos compañeros sí defienden.

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