la polémica redacción del magistrado gonzález

El tribunal de La Manada intentó que el 'juez singular' bajara el tono 'inadecuado' del voto

El presidente del tribunal desmiente categóricamente que tratara de influir sobre el contenido del voto

Foto: Ilustración: Raúl Arias.
Ilustración: Raúl Arias.

El tribunal de La Manada trató hasta el último momento que el juez Ricardo González retirase de la redacción de su voto particular, que levantó duras críticas por el tono y las expresiones empleadas, determinados aspectos que podían resultar ofensivos. Valoró lo poco adecuado que resultaba reflejar por escrito determinados aspectos que la mayoría consideraba superfluos e incluso hirientes, previsibles por el tipo de redacción que el magistrado discrepante ya había evidenciado en resoluciones anteriores. No logró convencerle, como demuestra el resultado final de su redacción, hecha pública hace unos días.

Fuentes jurídicas informan a El Confidencial de que durante los casi seis meses que tardó el tribunal de La Manada en redactar su sentencia, la discrepancia de los dos magistrados que querían condenar respecto a González fue incrementándose. La disparidad de criterio, que provocó que los cinco acusados de violar a una joven de 18 años en un portal de Pamplona en la madrugada del 7 de julio de 2016 no fueran condenados por unanimidad, se ahondó hasta el punto de que el juez 'singular' —según la definición del ministro de Justicia, Rafael Catalá— decidió dedicar parte de su voto particular a criticar la postura de sus dos compañeros.

Según las fuentes consultadas, se trató de que minimizara algunos detalles que los dos jueces de la mayoría consideraban innecesarios. Uno de ellos fue, por ejemplo, la alusión al momento en que perdió la virginidad la víctima de los abusos sexuales. El magistrado que dirigió el tribunal desmiente categóricamente a este diario haber tratado de influir acerca del contenido del escrito ya que lo conoció el mismo día en que se hizo pública la sentencia.

El juez que se pronunció a favor de la absolución lo considera, en su escrito, como un signo de "madurez" y emplea ese dato para apoyar su teoría de que la víctima decidió de forma "autónoma" mantener relaciones con José Ángel Prenda, Alfonso Jesús Cabezuelo, Ángel Boza, Jesús Escudero y Antonio Manuel Guerrero.

En el voto, González se expresa de esta manera. "No puede establecerse como 'a priori' que una joven con edad más cercana a los 19 que a los 18 años e iniciada en las relaciones sexuales a los 16, no esté dotada de suficiente madurez personal como para decidir, con la necesaria autonomía, las relaciones sexuales que quiera mantener, por personalísimas razones que solo le incumben a ella".

El tribunal de La Manada intentó que el 'juez singular' bajara el tono 'inadecuado' del voto

Agrega a continuación que "en una sociedad como la actual, los individuos, con independencia de su sexo, han alcanzado de hecho un considerable grado de libertad para autodeterminarse sexualmente". "Y ello tanto si las referidas relaciones se ajustan a lo convencional como si no", ya que lo que determina el delito "no es la naturaleza de la relación, el modo o lugar en que esta se desarrolle, ni quiénes participen en ella".

Temor por la redacción

Las mismas fuentes apuntan que el temor a la redacción del criterio del magistrado que acompaña a la sentencia en la que se condena a cada uno de los acusados a nueve años de prisión fue una constante durante esos seis meses que separaron el juicio y la notificación final de la decisión. Personas vinculadas a la judicatura de Navarra llegaron incluso a hacer alusión a ello en una de las citas judiciales más importantes celebradas antes de que se conociera la sentencia: la entrega de despachos a la última promoción de jueces que contó con la presencia de Felipe VI.

El presidente del Tribunal Superior de Justicia de Navarra, Joaquín Galve, fue una de estas personas. Expresó en charla informal, tras el acto oficial en que se dieron cita los principales cargos de las carreras judicial y fiscal —como el presidente del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) y del Tribunal Supremo, Carlos Lesmes, y el fiscal general del Estado, Julián Sánchez Melgar—, su recelo sobre cómo sería la redacción de González.

El tribunal de La Manada intentó que el 'juez singular' bajara el tono 'inadecuado' del voto

Uno de los párrafos más polémicos también fue objeto de debate. "No aprecio en los vídeos cosa distinta a una cruda y desinhibida relación sexual, mantenida entre cinco varones y una mujer, en un entorno sórdido, cutre e inhóspito y en la que ninguno de ellos (tampoco la mujer) muestra el más mínimo signo de pudor, ni ante la exhibición de su cuerpo o sus genitales, ni ante los movimientos, posturas y actitudes que van adoptando", dice en este fragmento el voto particular.

Agrega que tampoco aprecia en ninguno de los vídeos que fueron grabados por los condenados ni en las fotografías "signo alguno de violencia, fuerza o brusquedad ejercida por parte de los varones sobre la mujer". "No puedo interpretar en sus gestos, ni en sus palabras (en lo que me han resultado audibles) intención de burla, desprecio, humillación, mofa o jactancia de ninguna clase. Sí de una desinhibición total y explícitos actos sexuales en un ambiente de jolgorio y regocijo en todos ellos, y, ciertamente, menor actividad y expresividad en la denunciante", concluye.

Las declaraciones efectuadas por Catalá sobre el "problema peculiar" que dijo sufría levantaron las iras de todas las asociaciones de jueces y fiscales hace unos días. Los miembros de la carrera vieron en ellas un frontal ataque a la independencia judicial. No obstante, el ministro volvió a referirse a esta redacción este mismo martes en el Senado cuando defendió la necesidad de trabajar "fundamentalmente en la formación, en la sensibilización, en el establecimiento de una cultura que fortalezca la igualdad y una visión de género en todas las políticas públicas".

Al hilo de este discurso, precisó que no son las leyes las que llevaron al magistrado González a escribir que la víctima de La Manada había "tenido jolgorio o regocijo" o a una jueza de Vitoria a preguntar a otra víctima de violación si había cerrado bien las piernas. "Es la cultura, la formación: es la sensibilización. En eso hay que seguir trabajando: en la empatía, en la sensibilidad, en que el lenguaje nunca humille a la víctima y pensando que la víctima es siempre el primer objetivo al que tenemos que tutelar", dijo.

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