GESTIÓN DE LA CRISIS POR PARTE DE CIUDADANOS

Operación candidato: el máster de Cifuentes salva a Aguado y le confirma para 2019

La dirección nacional cierra filas con el portavoz autonómico y considera acertada la gestión y la contundencia mostrada por el grupo madrileño. Aguado pone rumbo a las elecciones

Foto: El portavoz de Ciudadanos en la Asamblea de Madrid, Ignacio Aguado. (EFE)
El portavoz de Ciudadanos en la Asamblea de Madrid, Ignacio Aguado. (EFE)

La crisis abierta en la Comunidad de Madrid a raíz del escándalo sobre el máster de Cristina Cifuentes ha tenido muchas consecuencias y no todas afectan al Partido Popular, que sigue a la espera de ver cómo se resuelve el caso sin perder el gobierno autonómico más importante del país. Ciudadanos, socio clave en la Asamblea madrileña y gran rival de los populares en las urnas, ha desempeñado un rol esencial gracias a su órdago definitivo pidiendo la dimisión de la presidenta. Pone al PP contra las cuerdas, consigue 'apuntarse' el desenlace de este asunto en lo que a términos políticos se refiere y, todo ello, cumpliendo con esa promesa tan repetida en cada cita electoral: regenerar la vida pública.

Pero, sobre todo, se planta a un año de los comicios de 2019 con un grupo parlamentario fortalecido —probablemente el mejor momento de la legislatura— y un líder, ahora sí, revitalizado para afrontar el desafío electoral. Así definen el escenario actual fuentes de la dirección nacional naranja, que hacen un balance provisional de la situación muy positivo para el partido en Madrid. Entienden que la gestión de esta crisis por parte de Ignacio Aguado y su equipo ha sido acertada y, en estos momentos, nadie tiene dudas de que el actual portavoz será el candidato en las autonómicas si se confirma en las primarias que la formación debe celebrar.

La dirección nacional decidió que debía ser Aguado el que concentrara los principales anuncios que tuvieran que ver con la crisis del caso máster

Desde que estalló el escándalo el pasado 21 de marzo, la cúpula naranja entendió que era un caso de suficiente envergadura como para centralizar la toma de decisiones desde la dirección nacional. De hecho, el propio presidente del partido, Albert Rivera, y su número dos, José Manuel Villegas, se han ocupado directamente del asunto, junto a Aguado, con el que han querido contar en todo momento para trazar las iniciativas del partido. No solo eso: la dirección nacional decidió que debía ser Aguado el que concentrara los principales anuncios que tuvieran que ver con la crisis, incluso cuando el caso adquirió una dimensión nacional y monopolizó el debate en el Congreso, como ha ocurrido esta última semana. Fue el portavoz autonómico el que advirtió primero un ultimátum a los populares si no apoyaban la comisión de investigación propuesta por su grupo y, después, el que lanzó la petición de dimisión de la presidenta. Esto último constituyó fuera de toda duda el golpe de efecto definitivo.

El presidente de Ciudadanos, Albert Rivera, junto a Ignacio Aguado. (EFE)
El presidente de Ciudadanos, Albert Rivera, junto a Ignacio Aguado. (EFE)

Fuentes de la dirección reconocen que lo que ha ocurrido en la Comunidad ha supuesto "un impulso absoluto" para Aguado, dando un vuelco a una situación que no era especialmente fácil para el portavoz. Sobre todo, porque además de conseguir una deseada visibilidad en medios de comunicación, ha tenido oportunidad de lucir cualidades propias de un candidato a la presidencia madrileña y afrontar el "tú a tú" más directo con la presidenta. Lo hizo en la intervención del pleno convocado 'ex profeso' por el asunto del máster hace una semana y media, y lo ha hecho en cada una de sus intervenciones, muy especialmente durante la última semana después de exigir al PP que eligiera entre seguir gobernando o mantener a Cifuentes en la Puerta del Sol.

La orden directa desde la cúpula naranja a nivel comunicativo fue desde el primer momento que, públicamente, debía ser Aguado el que respondiera al caso de Cifuentes para conseguir relanzarse como imagen de Ciudadanos en la Comunidad. En el partido reconocen que la crisis ha sido, en ese sentido, "una oportunidad" para que Aguado "ganara peso" y se diera a conocer en mayor medida. Además, ha permitido al portavoz pasar página de distintos episodios que hasta hace apenas unos meses habían llegado a sembrar dudas sobre su candidatura en 2019.

El más reciente fue el error administrativo protagonizado por el grupo parlamentario que les llevó a presentar 23 minutos tarde sus enmiendas para los Presupuestos de 2018. Un asunto que sentó mal en la dirección nacional, entendiendo que "no debía haber pasado" aunque tuvo final feliz, ya que la Mesa de la Asamblea decidió por unanimidad subsanar el fallo. Otro jarro de agua fría para Aguado se produjo un mes antes de la IV Asamblea General, hace más de un año, cuando Rivera designó su nueva ejecutiva y no integró al portavoz madrileño en el denominado comité permanente, encargado del día a día en el partido.

Capítulos que hoy por hoy han quedado enterrados por completo. La dirección nacional cierra filas con Aguado y su equipo y en el partido ha quedado confirmado como el candidato para 2019 de la ejecutiva. Miembros de la cúpula entienden que las crisis hay que saber gestionarlas y pueden ser oportunidades, pero también fracasos. Sin embargo, la satisfacción con las decisiones y la contundencia expresada desde el grupo madrileño han constituido el espaldarazo final, tal y como apuntan distintos dirigentes naranjas. Más todavía si se tiene en cuenta que Cristina Cifuentes es uno de los máximos rivales que Ciudadanos ha enfrentado en todas las comunidades autónomas: suponía, al menos hasta ahora, la gran esperanza de Génova, una política 'limpia' que venía a regenerar el PP.

A la espera del desenlace, aunque en Ciudadanos esperan la dimisión, la formación naranja entiende que la presidenta regional "ha quedado tocada" ocurra lo que ocurra. En el partido que dirige Rivera creen que una salida similar a la que se produjo en Murcia es la única solución viable. Desde principios de semana los contactos entre las cúpulas de ambos partidos se suceden y en el PP ya empiezan a pensar en nombres que puedan suceder a Cifuentes durante los meses restantes de legislatura.

La decisión final es de Mariano Rajoy, aunque hay pocas posibilidades de que el presidente opte por perder el gobierno regional. Ciudadanos tiene claro que no dará un paso atrás: si Cifuentes se queda apoyarán la moción de censura propuesta por el PSOE. Esa es su otra baza: desean que este escenario no llegue a producirse y consideran que lo más razonable es que el PP siga gobernando la región con otro candidato. Pero, si finalmente no hubiera otra opción, reconocen que Ángel Gabilondo es el candidato socialista más fácil de apoyar.

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