EL PRESIDENTE INTENTA DAR MORAL A SUS CUADROS

Rajoy apela a la moral tras la convención arruinada entre Cifuentes y Alemania

El acoso a Cifuentes y la puesta en cuestión del fondo de la euroorden por la Justicia alemana liquidaron cualquier expectativa de que la convención sirviera al PP para relanzar su imagen

Foto: Mariano Rajoy clausura la convención nacional del PP en Sevilla. (EFE)
Mariano Rajoy clausura la convención nacional del PP en Sevilla. (EFE)

La convención nacional del Partido Popular, convocada por Mariano Rajoy para dar alguna respuesta al fracaso en las elecciones catalanas de diciembre, se cerró con un mitin de su presidente para preparar los comicios de 2019. El caso del máster de Cifuentes y, sobre todo, la puesta en libertad de Carles Puigdemont por la corte regional de Schleswig-Holstein marcaron el desarrollo de la gran asamblea anual de los populares, de la que sale un Gobierno que se agarra a la esperanza de sacar los Presupuestos del Estado adelante y un partido con más moral entre sus dirigentes locales que entre los nacionales por debajo del propio Rajoy.

El acoso a la presidenta de la Comunidad de Madrid y la puesta en cuestión del fondo de la euroorden por la Justicia alemana liquidaron de entrada cualquier expectativa de que la convención de Sevilla sirviera al PP para relanzar su imagen y proyecto. Los asistentes al acto, altos cargos, dirigentes autonómicos y provinciales, se contentaron al final con un vibrante discurso-arenga marianista del que quedaron aparentemente satisfechos por la contundencia de su jefe en la defensa de la labor del Gobierno y la descalificación de los adversarios de la izquierda y la crecida competencia directa de Albert Rivera.

La convención, que no es un congreso que entre en renovar equipos o programas, fue una sucesión de discursos y diálogos de ministros, dirigentes e invitados sin más recorrido que apuntar alguna propuesta de proyecto de reforma legal, como la ley del menor. En el ambiente se impuso el pesimismo por ver el desgaste de una figura señera del partido como es Cifuentes, pese al cierre de filas oficial, de aplausos, besos y llamamientos como el de María Dolores de Cospedal a “defender a los nuestros”.

El PP se agarra a la fortaleza de sus bases y su presencia en cada rincón de España para afrontar los próximos comicios andaluces, autonómicos, municipales y europeos. Como reconocían en la dirección nacional y en las de los grupos parlamentarios, la reunión sirvió al menos para comprobar que los cuadros intermedios, los dirigentes locales, tienen más moral y “saben mejor lo que tienen que hacer” que los de la sede de Génova. Siguen sin dar crédito a las encuestas que disparan las posibilidades de Ciudadanos, aunque solo sea porque los de Rivera no existen en sus pueblos o están encabezados por dirigentes descartados en su día por el propio PP o por el PSOE.

Mitin y proclamas de autoestima aparte, Rajoy dejó entrever en su discurso ante esos mismos cuadros cuáles son sus principales preocupaciones al eludir cualquier referencia a los próximos pasos para frenar a los independentistas catalanes crecidos por el auto de los magistrados alemanes. También en sus referencias a las virtudes del proyecto de Presupuestos Generales del Estado se notó cuál es su obsesión, porque solo si los saca adelante podrá desatascar una legislatura que lleva parada desde septiembre por la intentona secesionista de Puigdemont.

Rajoy animó a los suyos a defender esas cuentas del Estado dentro de la campaña de presión que desarrolla ante el PNV

La corte regional de Schleswig-Holstein anima a los independentistas a prolongar su pulso al orden constitucional, a demorar la investidura del presidente de la Generalitat y, de paso, impedir que el PNV se anime a dar sus votos a unos Presupuestos ya pactados en el mismo paquete que el último acuerdo sobre el concierto y el cupo.

Rajoy animó a los suyos a defender esas cuentas del Estado dentro de la campaña de presión que desarrolla ante el PNV, el mundo empresarial y financiero y hasta los dirigentes autonómicos del PSOE para que permitan que se conviertan en ley. El presidente insiste en que lograrán crear 475.000 puestos de trabajo, mejorar las rentas de 13 millones de españoles, cumplir con los compromisos de déficit “como nación europea”, subir las pensiones mínimas un 3%, también las de viudedad, o empezar la equiparación salarial de policías y guardias civiles con los agentes autonómicos.

Rajoy, arropado por su partido en la convención. (EFE)
Rajoy, arropado por su partido en la convención. (EFE)

En el reparto de papeles acordado entre el Gobierno y el partido, el ministro de Asuntos Exteriores, Alfonso Dastis, tuvo que matizar en la convención del PP que el Ejecutivo de Rajoy respeta la decisión de la Justicia alemana pese a la indignación proclamada el día anterior por Esteban González Pons, portavoz del Grupo Popular español en la Eurocámara. El Gobierno se juega toda la respuesta del Estado al desafío independentista en esa corte regional alemana. Se prepara para evitar que Puigdemont siga libre, pero sin que se noten las presiones políticas en ese ámbito judicial.

Fuentes gubernamentales insisten en que cuentan con el apoyo de Angela Merkel en ese propósito y que si es necesario llevarán la causa de la defensa de la euroorden al próximo consejo europeo previsto para mayo. Pero para entonces los Presupuestos ya habrán pasado su primer examen en el Congreso: la votación de las enmiendas a la totalidad, en la que los cinco diputados del PNV tendrán la última palabra para evitar que el proyecto sea devuelto al Gobierno y Rajoy se quede sin guiOn para continuar adelante.

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