UN DIRIGENTE DE LA MÁXIMA CONFIANZA DE EDU MADINA

Otra marcha en el PSOE: el susanista Juan Segovia deja su acta de diputado en Madrid

El parlamentario, que rivalizó con Sara Hernández en las primarias regionales de 2015, se incorpora al sector privado a un puesto vinculado a Latinoamérica. No deja el carné ni su cargo orgánico

Foto: El diputado Juan Segovia, votando en las primarias del PSOE-M en las que se presentó como candidato, el 26 de julio de 2015. (EFE)
El diputado Juan Segovia, votando en las primarias del PSOE-M en las que se presentó como candidato, el 26 de julio de 2015. (EFE)

Un nuevo abandono con nombre propio en el PSOE. El de Juan Segovia, diputado autonómico en la Asamblea de Madrid, dirigente de la total confianza del exparlamentario Eduardo Madina, uno de los rostros visibles de la candidatura de Susana Díaz en las primarias de hace menos de un año. Él también se va. No rompe el carné, pero sí renuncia a su escaño para incorporarse al sector privado, a un puesto que le llevará a viajar muy frecuentemente fuera de España, sobre todo a diversos países de Latinoamérica.

Juan Segovia Noriega (Madrid, 21 de mayo de 1982) abandona su acta ya, la que consiguió como número 19 de la lista de su partido en mayo de 2015. Este mismo lunes por la mañana, a las 9.45, formaliza los trámites para incorporarse en los próximos días a su nueva empresa, como adelantaron fuentes socialistas a este diario. El propio diputado confirmó la noticia a El Confidencial, aseguró que se marchaba por una oferta laboral potente que le había convencido de que era el momento de poner en paréntesis su carrera política y que había informado ya a la dirección federal y regional, pero no quiso hacer más declaraciones. Segovia deja sus cargos institucionales —diputado, presidente de la Comisión de Presupuestos de la Asamblea regional, miembro de la Diputación Permanente y vocal de la Comisión de Juventud—, pero en principio intentará compatibilizar su nueva actividad profesional con el liderazgo de la agrupación socialista del distrito de Fuencarral-El Pardo de la capital, de la que lleva las riendas desde hace 10 años. A finales de 2017 renovó su puesto orgánico por tercera vez consecutiva.

En 2014, se alineó con Madina en la pugna por el liderazgo del PSOE, y en 2017 se situó en el bando de Díaz, aunque no compartió la abstención a Rajoy


El hasta ahora diputado autonómico era un rostro muy conocido dentro del PSOE-M y del PSOE, pero tras las últimas primarias se encontraba en tierra de nadie, algo descolgado, lo que le animó a dar el paso de salir de la política. Segovia, parlamentario regional desde 2011, era visto por sus compañeros como uno de los canteranos jóvenes del partido con más proyección, en buena medida por su habilidad como comunicador y sus buenos contactos dentro de la formación. Vocal de la ejecutiva de Tomás Gómez, se alineó con su amigo Edu Madina en el congreso extraordinario de 2014. No era la opción defendida por el entonces secretario general del PSM, aunque luego acabaría siendo defenestrado por el vencedor, Pedro Sánchez, apenas unos meses después, el 11 de febrero de 2015.

Sin ruido tras las primarias

Sánchez, tras la caída de Gómez, encargó al veterano Rafael Simancas la presidencia de la gestora regional. Cúpula provisional que al cabo de seis meses convocó primarias y congreso en julio de 2015 para la elección de un nuevo líder del PSOE-M. La candidata oficialista, la que todo el mundo daba por descontada, era Sara Hernández, alcaldesa de Getafe, más una solución de transición que otra cosa pero que servía al propósito de Ferraz de asegurarse tranquilidad y obediencia en la federación del líder de cara a las generales de ese año. Segovia compitió contra ella. Perdió, pero no fue humillado: obtuvo 2.729 votos, el 42,49% del total, frente a los 3.693 militantes (el 57,7%) que respaldaron a Hernández. El diputado logró reunir a los madinistas y tomasistas en su candidatura, a los críticos con Sánchez y a los que querían optar por un proyecto más renovador. Sus cuadros de confianza eran (y son) Borja Cabezón —de nuevo cabeza del PSOE en Majadahonda—, Chema Dávila —concejal en el Ayuntamiento de Madrid y líder local en el distrito de Centro—, Nina Moreno —alcaldesa de Aranjuez— o Miguel Ángel Ferrero —secretario en Las Rozas—.

Segovia es reconocido como uno de los jóvenes valores del PSOE-M por su habilidad en la comunicación y sus buenos contactos en el partido

Segovia no se integró en la dirección de la líder del PSOE-M, y se replegó a los cuarteles de invierno, intentando hacer el menor ruido posible. Incluso demasiado poco, le afeaban algunos, sobre todo si se comparaba con el hiperactivo Antonio Miguel Carmona, que desde el mismo momento de su caída como portavoz en el Ayuntamiento de Madrid se afanó públicamente en la defensa de Díaz frente a Sánchez.

Susana Díaz, en la presentación de su programa electoral como candidata al liderazgo del PSOE, en la agrupación de Fuencarral, con Juan Segovia (d), Edu Madina (i) y el ya exlíder de Juventudes, Nino Torre (c), el 17 de mayo de 2017. (EFE)
Susana Díaz, en la presentación de su programa electoral como candidata al liderazgo del PSOE, en la agrupación de Fuencarral, con Juan Segovia (d), Edu Madina (i) y el ya exlíder de Juventudes, Nino Torre (c), el 17 de mayo de 2017. (EFE)

El secretario general de Fuencarral no era miembro del comité federal que acabó forzando la dimisión del líder del PSOE, pero sí que respaldaba a la baronesa andaluza. Sin embargo, su convicción de que era mejor ir a terceras elecciones con el exministro Ángel Gabilondo como cabeza de cartel antes de entregar el Gobierno a Mariano Rajoy vía abstención le distanció en un primer momento de Díaz. Luego ambos recompusieron su relación. Segovia se convirtió, de hecho, en uno de los portavoces de la candidatura de la presidenta de la Junta, aprovechando su tirón en los medios, en los que había participado ocasionalmente como tertuliano. De haber ganado Díaz aquellas primarias, las de hace un año, el diputado autonómico podría haber pasado a formar parte de su equipo o habría escalado puestos en el PSOE-M, en el que otro de los favoritos era David Lucas, entonces alcalde de Móstoles y hoy ya fuera de su ayuntamiento y de su agrupación.

Respaldo a Franco

Pero la baronesa fue devastada por Sánchez. Literalmente. Tras el cónclave federal, Segovia determinó, como la mayoría de sus compañeros, remar a favor del candidato al liderazgo regional más respetado internamente, y hombre de consenso: José Manuel Franco, portavoz adjunto del PSOE en la Asamblea. Franco fue elegido jefe del PSOE-M el pasado septiembre con el 71,77% de los votos de los militantes.

El adiós de Segovia sucede a la despedida de Madina, Trevín o Mesquida, y a la sensación de "castigo" de otros dirigentes susanistas en activo

Según informaron fuentes socialistas a este diario, Segovia había recibido la oferta laboral hace unos días, y estuvo pensándosela largo y tendido antes de dar el paso y renunciar a su escaño en la Asamblea. En la federación se sabía que él, como tantos cuadros, observa con preocupación la situación del partido —muy dividido internamente aún y estancado, cuando no hundido, en las encuestas— y parecía claro que eran menores sus posibilidades de crecer dentro del PSOE con el actual rumbo. Tal vez no habría tenido demasiado problema para repetir en las listas autonómicas —su relación con Franco era buena, y también con el portavoz en la Asamblea y candidato seguro en 2019, Ángel Gabilondo—​, pero sus opciones para escalar orgánicamente dentro del partido eran más limitadas. A Segovia se le pudo ver en la clausura de la escuela de buen gobierno del PSOE, el pasado 18 de marzo. Su relación con Sánchez era cordial, y dentro del marco de la lealtad al vencedor en las primarias.

El abandono del diputado madrileño —cuya vacante será cubierta por la número 40 de la lista del PSOE, Paz Martín— se conoce apenas horas después de que el balear Joan Mesquida, exdirector de la Policía y la Guardia Civil y exsecretario de Estado de Turismo, anunciase vía Twitter que había roto su carné tras 32 años como militante del PSOE. No contó los motivos, pero ya había ido mostrando sus discrepancias con la dirección.

La cadena de salidas de dirigentes susanistas se ha ido engrosando en los últimos meses: primero fue el propio Madina, en julio pasado, y unas semanas más tarde dejó su acta el expresidente asturiano Antonio Trevín. El pasado 17 de marzo, en plena escuela de buen gobierno del PSOE, comunicó que salía de la política el eurodiputado y exministro de la Presidencia Ramón Jáuregui. A las despedidas se suma la sensación de "castigo" o apartamiento de aquellos que ocuparon puestos de alta responsabilidad en el partido y siguen activos. Agraviados como la ex vicesecretaria general Elena Valenciano, la exportavoz Soraya Rodríguez o la diputada en el Congreso Ángeles Álvarez. A la cuenta habría que sumar los ex que no se identifican con Sánchez y no le apoyan, como el exvicepresidente Alfonso Guerra o el ex secretario general Alfredo Pérez Rubalcaba, o la misma Susana Díaz, que no ha dudado en mostrar sus diferencias con el jefe de Ferraz.

El líder manchego, Emiliano García-Page, el pasado 17 de marzo en la escuela de gobierno del PSOE. (EFE)
El líder manchego, Emiliano García-Page, el pasado 17 de marzo en la escuela de gobierno del PSOE. (EFE)

Segovia no quiere ruido: se marcha a un puesto en el sector privado relacionado con Latinoamérica porque cree que es su momento y que debe ampliar su trayectoria profesional fuera de la política. No descarta regresar a la primera línea después de este paréntesis. Pero por ahora ha elegido nuevo destino y quiere centrarse en él.

Page avisa a Sánchez: "Si no hay votos, la unidad del PSOE no se impone por vía reglamentaria"

Los barones socialistas que en las primarias de hace un año apoyaron a Susana Díaz suelen ser bastante prudentes en sus comentarios. La excepción casi la constituye el asturiano Javier Fernández, ya de salida. Pero, como dice el presidente manchego, Emiliano García-Page, el PSOE "no es un convento de clausura", y aunque cabe guardar lealtad al líder, no hay que mantener total silencio. 

Y caben también las advertencias. El jefe de la Junta lanza varias a lo largo de una entrevista que este lunes publica 'El Mundo'. "Hay que proteger la unidad para que Pedro Sánchez pueda ser presidente del Gobierno. Pero si no hay votos, la unidad no se impone por vía reglamentaria", avisa. Es decir, que si no gana, el secretario general no puede tratar de dominar el PSOE sin críticas a sus malos resultados. "Es posible que queden restos [de falta de unidad], pero hoy todo el mundo está trabajando por la unidad. No creo que la unidad sea el problema, ni va a ser la excusa para el resultado electoral". 

García-Page señala que no cree que España sea un Estado plurinacional (como aprobó el 39º Congreso, aunque ya no lo defiende tanto en público ni la dirección), apunta que PSOE y PP deben ser "inteligentes" para retomar el diálogo sobre el pacto de Estado de educación, porque hay una "demanda" social (fueron los socialistas los que abandonaron la subcomisión), y reconoce que con delitos muy graves es comprensible ir a la pena máxima que permita la Constitución, por lo que tiene interés en saber qué opina el TC sobre la prisión permanente revisable. 

Y para acometer el impacto de Ciudadanos, dice al periodista Luis Ángel Sanz, hay que "evitar dar bandazos" y llevar la iniciativa. Y cree que Sánchez "podría entenderse perfectamente con Albert Rivera". "El problema no es si se entienden, sino en qué orden. Tengo muy claro que en el ámbito nacional el PSOE quedará por delante de Cs. Tampoco daría por muerto en absoluto al PP. Ha demostrado que tiene una capacidad de resistencia tremenda", remacha. 

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