RECORRIDO POR SU PASADO EN LA CAPITAL CASTELLANA

La huella burgalesa de Ana Julia: del club de alterne a su otra familia

Las ventanas de la antigua casa de Ana Julia, en donde viven su exmarido Miguel Ángel y su hija Judit, amanecieron cerradas a cal y canto. Los vecinos no salen de su asombro

Foto: El número 33 del Camino Casa de la Vega, donde vivía Ana Julia en Burgos. (P. E.)
El número 33 del Camino Casa de la Vega, donde vivía Ana Julia en Burgos. (P. E.)

El Camino Casa de la Vega, entre los barrios de Capiscol y Gamonal de Burgos, lleva en vilo desde la tarde del domingo cuando los vecinos escucharon en el telediario que Ana Julia Quezada —antigua vecina de la zona— había sido detenida por la Guardia Civil como presunta autora del crimen de Gabriel Cruz, el niño desaparecido en la localidad almeriense de Níjar. En el número 33 de esa calle siguen viviendo su exmarido, Miguel Ángel, y la hija de ambos, Judit. Ana Julia se marchó hace años a Almería con su nueva pareja, Sergio, del que más tarde se separaría para conocer a Ángel, padre del niño Gabriel. Los vecinos burgaleses la recuerdan con cierto aprecio, afirman que era una chica simpática y el cariño hacia la familia completa es generalizado, sobre todo por Miguel y Judit, a los que el barrio entero defiende sin complejos. “La niña no tiene culpa de nada. Es majísima y encantadora”, zanjan dos señoras que recuerdan a la chica paseando a sus dos perros hace apenas un par de días por la acera de enfrente.

Las ventanas de la casa estuvieron cerradas a cal y canto este lunes mientras varios periodistas se agolpan a la entrada del portal. La carnicería de la esquina, Felipe González e Hijos, en la que trabajó durante un buen tiempo Ana Julia, también amaneció con la persiana bajada. Una vecina matiza: “Hoy tendría que haber abierto. No lo habrán hecho para evitar el revuelo”. Las personas del barrio tratan de atinar entre vagos recuerdos: la mayoría reconoce que no han vuelto a saber nada de ella desde que se marchó con su nueva pareja, procedente de Salas de los Infantes, un pueblo de Burgos, con el que más tarde se instaló en Almería tras separarse de Miguel Ángel. Los veteranos sí recuerdan la llegada de Ana al barrio en los años noventa.

La huella burgalesa de Ana Julia: del club de alterne a su otra familia

Carlos, uno de los vecinos del entorno más cercano a la familia, rememora cómo se conocieron la joven y “Miguel, el hijo de la Lola”. Ana Julia encontró su primer trabajo recién llegada de República Dominicana en un club de alterne, a 10 kilómetros aproximadamente del barrio, y que cerraron hace unos años. “Él consiguió sacarla de allí y empezaron una vida". Poco después se casaron, "en una boda importante", asegura. "No faltó detalle. Lo recuerdo porque les iba muy bien con los camiones y les hacía mucha ilusión”, aseguran a este diario.

Ana Julia trabajaba en un club de alterne a 10 kilómetros aproximadamente del barrio. Después se casó con Miguel en una boda "por todo lo alto"

Miguel Ángel, igual que su hermano y su padre –que murió hace unos siete años–, es camionero de profesión. En aquella época los negocios les iban bien y optaron por “una celebración por todo lo alto”. A Miguel tampoco lo vio nadie este lunes entrando o saliendo de casa. “Igual está trabajando en Andalucía, porque baja mucho con los camiones hacia Sevilla”, comenta otro de los vecinos mientras pasea.

Antes de que se mudaran al número 33 estuvieron viviendo en el 41, el mismo edificio en el que vivían los padres de él (aún lo hace la madre, ya sola) y donde la familia afrontó el golpe más duro hasta ahora. Era 1996 y se encontraban en su casa, el piso octavo (de un total de nueve alturas) cuando la hija mayor de Ana Julia, Ridelca Josefina –nacida en República Dominicana y con la que llegó a España– falleció tras caerse de una ventana al patio interior con solo cuatro años. Judit entonces tenía dos​. La niña cayó al vacío y la autopsia determinó que había sido un accidente.

Patio interior del edificio donde murió al caer por la ventana la primera hija de Ana Julia. (EFE)
Patio interior del edificio donde murió al caer por la ventana la primera hija de Ana Julia. (EFE)

Tras la detención de Ana Julia por la muerte de Gabriel, la Guardia Civil ha decidido reabrir el caso para determinar que fue lo que ocurrió exactamente y valorar otras vías. Los residentes de la calle, llena de vida gracias a varios comercios y un bar-cafetería, aseguran a este diario que entonces no hubo más revuelo que la triste noticia de que la niña había muerto. “Fue hace más de 20 años y no recuerdo ya todos los detalles. Pero sí sé que todos creímos desde el principio que había sido un accidente y nadie habló más del asunto”, zanja un señor en la puerta del número 41. Otro alcanza a recordar que la familia llegó a comentar entonces que en República Dominicana, donde abundaban las construcciones bajas de una sola planta, "era más habitual que los niños saltaran de una casa a otra por la ventana". Aunque este caso, reflexionan ahora, Ridelca cayó de un piso muy alto.

Tras la triste desgracia, la familia siguió adelante con la pequeña Judit. Ana Julia pasó por distintos trabajos, una vez se desvinculó por completo del club de alterne. Empezó en el hostal Iruñako –situado en la carretera N1 al final de la ciudad castellana– y más tarde, en un mesón de la calle Juan XXIII. También estuvo un tiempo en la cafetería de la Ciudad Deportiva Militar, en El Morito –un bar muy conocido del centro de Burgos– y, por último, estuvo empleada un largo tiempo en la carnicería del barrio. Desde que comenzaron a verla en las noticias hace un par de semanas vinculada al caso de Gabriel Cruz, los vecinos del barrio quedaron completamente sorprendidos. A algunos se les vino a la mente el accidente de la niña pequeña. A otros no. Lo que nadie podía imaginarse era este desenlace. E insisten en que, fundamentalmente, lo sienten mucho por Miguel y Judit. “No se merecen esto”.

La carnicería junto a su portal en la que durante un tiempo trabajó Ana Julia. (P. E.)
La carnicería junto a su portal en la que durante un tiempo trabajó Ana Julia. (P. E.)

Según pudo confirmar este diario, Judit, que ahora tiene 24 años, ingresó en la tarde noche del domingo con un fuerte ataque de ansiedad en el Hospital Universitario de Burgos. A mediodía de este lunes, fuentes hospitalarias confirmaban que ya no se encontraba ingresada, aunque por su casa no llegó a aparecer. Al inicio del fin de semana sí acudió al bar Antioquía, en la plaza de Roma, a escasos cinco minutos del portal donde vive. Allí trabaja para sacarse un dinero. El dueño no quiere hablar demasiado e insiste en la injusticia que toda esta situación va a suponer para la joven. Se anima solo para acabar con algunos bulos que ha visto en las redes sociales y que apuntan a que habría despedido a Judit. "Es falso. Yo estoy encantado con ella. Trabaja aquí desde hace dos años y medio y jamás he tenido un problema”.

La chica llegó al bar hace un par de días, cuando comenzaba su turno, destrozada por la desaparición de Gabriel. Seguía las novedades por los medios de comunicación y las redes. Miraba el móvil cada dos minutos. “Lloraba desconsolada a cada rato y estaba muy preocupada por todo”, explica a este diario el encargado. Por eso, optó por darle vacaciones y le dijo que se marchara a casa tranquila a descansar. “Le dije que no había prisa. Que tenía vacaciones y estuviera lo que necesitara". Nadie del Antioquía ha hablado con ella desde que el domingo su madre fuera oficialmente detenida por las fuerzas de seguridad como la presunta asesina del niño en Las Hortichuelas. “Lo tiene muy fastidiado a partir de ahora. De una u otra forma la van a señalar de por vida”, comentan un par de hombres acodados en la barra.

El bar Antioquía de Gamonal donde trabaja Judit, la hija de Ana Julia. (P.E.)
El bar Antioquía de Gamonal donde trabaja Judit, la hija de Ana Julia. (P.E.)

“No me quiero ni imaginar cómo estará”, insiste el jefe antes de servir unos vinos y unos pinchos a otros clientes. Los fines de semana Judit acude a trabajar y, entre diario, se dedica a estudiar. Aunque el propietario del Antioquía no entra en detalles, a Judit le adjudicaron una plaza el pasado verano en un instituto de educación secundaria burgalés para estudiar Cuidados Auxiliares de Enfermería, un grado medio de Formación Profesional.

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