ficharon a la pantoja por deseo de aguirre

Granados pone el ventilador con Cospedal y niega todos los nombres de su agenda

Dedica cuatro horas a cerrarse en banda acerca de su responsabilidad y justifica las siglas de sus apuntes con conceptos 'imaginativos'

Foto: Granados comparece en la Audiencia Nacional. (EFE)
Granados comparece en la Audiencia Nacional. (EFE)

La negación. Este ha sido el resumen de la declaración de este martes del ex secretario general del PP de Madrid Francisco Granados, que ha puesto de nuevo el ventilador en marcha para alcanzar, en esta ocasión, a la ministra de Defensa, María Dolores de Cospedal. Durante la segunda parte de su declaración, centrada este martes en las preguntas formuladas por la Fiscalía Anticorrupción, lanzó su nombre respecto a las licitaciones por las obras de ampliación del metro: el acusado quiso mencionar, como ya hizo por escrito, que la popular le sucedió al cesar él al frente de la Consejería de Transportes de Madrid. El resto fue rechazar todo, hasta los apuntes de su agenda, que volvió a justificar con notas sobre actos electorales y número de participantes.

Respecto a la ministra, ha asegurado: "Fue ella quien adjudicó al cesar yo", en referencia al episodio que afecta en concreto a la adjudicación de las obras de Metro Ligero de Boadilla del Monte (Madrid) y en respuesta a la nueva pieza abierta a raíz de las declaraciones del empresario David Marjaliza, que les ha costado al expresidente de OHL Juan Miguel Villar Mir y a su yerno, el empresario Javier López Madrid, una imputación por el presunto pago de comisiones irregulares.

Granados pone el ventilador con Cospedal y niega todos los nombres de su agenda

Marjaliza apuntó al reparto de una mordidas de 3,6 millones de euros por la adjudicación de tres obras de Metro de Madrid. Este martes, Granados ha querido incidir en que la adjudicación de la obra del Metro Ligero a Boadilla del Monte por 86,5 millones tuvo lugar el 19 de enero de 2005, cuando Cospedal era ya consejera de Transporte. Asumió el cargo solo unos días antes, el 22 de diciembre del año anterior.

En cuanto a los apuntes manuscritos que la Fiscalía vincula con pagos en B relacionados con una presunta financiación irregular, se ha cerrado en banda. Ha insistido una y otra vez en que las siglas corresponden a conceptos 'imaginativos'. Por ejemplo, ha traducido LD que los investigadores identifican como Luis Delso con 'lista de diputados' y JEC con 'jornadas de educación concertada'.

Fuentes presentes en la declaración aseguran que no ha admitido absolutamente nada. Pero el ventilador, aún en marcha, ha llegado también hasta Esperanza Aguirre. Según su relato, la expresidenta madrileña sentía una especial predilección por la folclórica Isabel Pantoja, y para satisfacer sus deseos se removió cielo y tierra hasta conseguir contar con su presencia en la inauguración de las obras del metro. Tras esta segunda parte, habrá una tercera. Las fiscales no han tenido este martes tiempo de entrar en la caja B y no será hasta el próximo 15 de marzo cuando, en una nueva citación, aborden el tema.

Respecto a Aguirre, también ha desvelado que le ordenó que no comprara la mansión de Valdemoro construida por uno de los empresarios imputados en Púnica, Ramiro Cid. La casa se diseñó especialmente para él y ha admitido que se planteó quedársela, pero su jefa le prohibió adquirirla. "¿Tienes mucho interés en ello?", le dijo Aguirre, y cuando él admitió que no le indicó: "Entonces, no te la compres".

Dos horas a vueltas con Valdemoro

Granados siguió tras esto negándolo todo. Pregunta a pregunta, regalo a regalo y soborno a soborno, se ha empecinado en rechazar las acusaciones de las fiscales Carmen García Cerdá y Teresa Gálvez sobre los distintos presentes de empresarios y constructores que constan en la causa. Desde la televisión de plasma hasta las escopetas de Ramiro Cid.

La Fiscalía ha abierto el fuego con la pieza sobre Valdemoro y las prebendas a cambio de la adjudicación de contratos. La localidad madrileña centro de la trama ha dado pie al repaso de la galería de regalos púnicos. El PGOU de la localidad no benefició, según asegura el excargo madrileño, a los empresarios David Marjaliza y Ramiro Cid. Rechazó el plasma de 42 pulgadas que envió la secretaria de su amigo de la infancia a su domicilio en 2003. "Nunca he tenido una televisión de dicho tamaño y características", ha dicho.

Tampoco aceptó un regalo de Cid de dos escopetas. Se trató, según su versión, de un intercambio: él le entregó al constructor dos escopetas de cañones superpuestos que había heredado de su padre a las que no daba uso y a cambio el receptor le entregó dos nuevas. No iba invitado a cacerías con los gastos pagados salvo a aquellas que organizaban sus amigos o el banco.

En cuanto al dinero que mantenía en cuentas de Suiza, se ha mantenido en la versión que ya ofreció el día 12. En la negación, que ha sido la tónica de este bloque del interrogatorio, ha asegurado que no entregó dinero en efectivo a su gestor Michael Trevor Langdon, que declaró que empleaba con él el conocido como sistema de compensación y recogía sobres con billetes, incluso en su despacho oficial. Los fondos procedían de sus movimientos en bolsa en su etapa en Société Générale y fue Marjaliza quien se encargó de repatriarlos, cobro de sustanciosa comisión mediante.

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