el tribunal admite que tiene una duda racional

Absueltos los policías acusados de poner huellas falsas en las escenas del crimen

La Audiencia Provincial no encuentra indicios suficientes para vulnerar su presunción de inocencia y sostiene que la trama que observa la Fiscalía sería "demasiado enrevesada"

Foto: Toma de huellas dactilares. (EFE)
Toma de huellas dactilares. (EFE)

La Sección Sexta de la Audiencia Provincial de Madrid ha absuelto a los cuatro policías de la comisaría de Carabanchel que la Fiscalía acusaba de falsificar pruebas en las escenas del crimen. La sala entiende que los "indicios" presentados por los agentes de la Policía Científica que han investigado el asunto "no resultan bastantes para destruir por sí solos la presunción de inocencia". Para limitar este derecho, añade la sentencia emitida el pasado 25 de enero, "la actividad probatoria que se practique ha de generar en el tribunal la evidencia de la existencia no solo de un hecho punible, sino también de la responsabilidad penal que en él tuvo el acusado".

Esto, a juicio de los tres magistrados que firman la resolución, no se da en el presente caso. "Al tribunal le surge una duda racional en torno a las falsedades que se atribuyen a los acusados que únicamente puede resolverse aplicando el principio 'in dubio pro reo", que dicta que cuando el tribunal no puede llegar a una convicción firme sobre lo probado, la duda debe ser resuelta a favor de los acusados, que en este caso son los policías César B. C., Francisco M. C., José Francisco G. E. e Isidro F. U. Los cuatro fueron acusados de diferentes delitos de falsedad en documento público por manipular las huellas dactilares de las escenas del crimen con el fin de colocar elementos que señalaran a determinados delincuentes.

La Fiscalía, de hecho, pidió 10 años de prisión para los dos primeros funcionarios, a los que vinculaba con dos supuestas falsificaciones de pruebas, y cuatro años para los otros policías, relacionados con un presunto caso. César B. C. y Francisco M. C., en concreto, según el relato que ofreció el ministerio público, protagonizaron reiteradas manipulaciones el 18 de septiembre de 2014 durante la inspección ocular que ambos realizaron en un domicilio que acababa de ser robado. Se trataba de un piso de la madrileña calle Inmaculada Concepción del que los agentes extrajeron huellas dactilares que pertenecían a los detenidos Aurel R., Lazar I. F. y Constantin A., supuestos autores del atraco. Para que no hubiera duda de que habían sido ellos, explicó la Fiscalía, colocaron artificialmente sus huellas en distintas dependencias del inmueble, en un vehículo y en un segundo domicilio que también había sido robado.

La Audiencia Provincial, sin embargo, no considera suficientemente sólidos los argumentos del ministerio público y, en su sentencia, se limita a señalar que los cuatro policías llevaron a cabo su trabajo sin anomalía alguna. Relata que, durante la inspección ocular de la vivienda de la calle Inmaculada Concepción, encontraron huellas de Aurel R. en una funda de estuche de cartón blanca. Por la tarde, prosigue la sala, los mismos funcionarios hallaron huellas de Constantin A. en una caja de bombillas de otro domicilio que había sido robado en la calle Antonio López. Una hora después, encontraron huellas de ambos detenidos en una caja de cigarrillos y en una más de medicinas en otra casa de la calle Marqués de Jura Real. En la misma línea, el tribunal describe cómo César B. C. y José Francisco G. E. encontraron huellas de Juan Carlos S. V., detenido por robo en un vehículo, precisamente en ese coche sustraído. E Isidro F. U. y Francisco M. C. hallaron las huellas de la sospechosa Judith R. R. en un Fiat Ducato atracado. No considera el tribunal probada, por lo tanto, manipulación alguna en los mencionados episodios, en los que la Fiscalía sí veía delito.

La sala admite que la pericial presentada por el ministerio público arroja "fundados indicios de que en las inspecciones en la calle Inmaculada Concepción, en Antonio López, en Marqués de Jura Real y en el Fiat Ducato pudieran haberse manipulado las huellas impresas en los objetos analizados". Sin embargo, también argumenta que, "junto a los indicios de criminalidad" presentados por el ministerio público, también "aparecen otros contraindicios", como que los objetos de los que se extrajeron las huellas aparecieran manchados, lo que a juicio de los tres magistrados que componen la sección "no casa bien" con que las huellas se añadieran artificialmente a través de "un papel que se colocaba encima del objeto". El tribunal critica asimismo que el análisis de la Fiscalía se haya basado en fotografías, a través de las cuales "no se puede saber si una huella es impresa en tinta o si ha sido revelada con reactivo" ni es posible precisar otros aspectos.

En la misma línea, la Audiencia Provincial arguye que, a raíz de las "anomalías apreciadas en las inspecciones oculares" que se han juzgado en el presente procedimiento, "se auditaron todas las realizadas por la comisaría de Carabanchel" en los siete años previos al de los hechos investigados. Este rastreo, sin embargo, no detectó "ninguna otra" que fuera sospechosa de haber sido falseada, explica el tribunal. "No se está, en consecuencia, ante una actividad prolongada en el tiempo que permita inferir un acuerdo previo entre diversos funcionarios de policía de la comisaría de Carabanchel", sostiene la sentencia, que considera que se trata de "hechos concretos y puntuales, con anomalías en los protocolos de actuación, que se atribuyen a los cuatro acusados".

No consta, continúa el fallo, "que los acusados conocieran con anterioridad a realizar las inspecciones a las personas detenidas". "La ideación criminal y el acuerdo de voluntades de cada una de las parejas de policía intervinientes para alterar el resultado de la inspección que van a realizar tendría que producirse en el periodo de tiempo que media entre su conocimiento de la detención y la toma de su reseña dactilar", asegura el tribunal, que considera "demasiado enrevesado" que esto hubiera sucedido, "pues de habérsele ocurrido tal idea a uno de ellos, debería convencer al otro, con los riesgos que conlleva una propuesta de tal naturaleza en tan escaso margen de tiempo". Asimismo, la sala no encuentra "explicación lógica" para que estos agentes asumieran "unos riesgos absolutamente innecesarios" para falsear las huellas.

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