los audios de su declaración en el supremo

Así acató Forcadell el 155: "Estoy dispuesta a renunciar a mis ideas si comportan violencia"

"Acatamos el 155 y se disolvió el Parlament", dijo en su declaración ante el juez Llarena. Aseguró que desconocía la preparación del 1-O y se desvincula de la internacionalización del 'procés'

Foto: La expresidenta del Parlament, Carme Forcadell. (Efe)
La expresidenta del Parlament, Carme Forcadell. (Efe)

Medio minuto. Eso es lo que duró el alegato final de la expresidenta del Parlament, Carme Forcadell, en su declaración del pasado 9 de noviembre ante el juez del Tribunal Supremo, Pablo Llarena, en la que acató el artículo 155 de la Constitución. En ese tiempo, quiso dejar muy claro que estaba "totalmente en contra" de los hechos violentos que sucedieron en Cataluña durante las semanas anteriores y que estaba "dispuesta a renunciar a mis ideas si esto comporta violencia". "Quiero que esto quede muy claro. Jamás, jamás", aseguró casi en un tono de súplica.

Forcadell no dejó ninguna pregunta sin responder —algunas de las cuales respondió con varios "no lo sé"—. En el turno de su abogado, Andreu Van den Eynde, dejó muy claro que "acatamos el 155 y se disolvió el Parlament". A partir de aquí, explicó cómo gestionó ella la situación en la cámara catalana. "En estos momentos el Parlamanet está disuelto. Adoptamos el 155 y prueba de ello es que el lunes por la mañana cuando llegué, me reuní con el secretario general para que desconvocara la Mesa que estaba convocada y se envió un correo electrónico a todos los trabajadores diciendo que se iniciaba el horario vigente entre legislatura", explica. Y otro de los detalles que añade es que desde ese mismo día, en la página web del Parlament desaparecieron todas las iniciativas parlamentarias de los distintos grupos. "Está absolutamente activado el 155", continúa remarcando Forcadell, que desde ese día presidía la Diputación Permanente.

"Jamás" ha promovido la violencia

Gran parte de su declaración se centró en los hechos violentos que ocurrieron en Cataluña a partir del 20 de septiembre, cuando la Guardia Civil registró varias sedes de la Generalitat, entre ellas la Conselleria de Economía. En este punto, su abogado fue claro y conciso: "¿Ha promovido un acto de insurrección violenta o de levantamiento popular contra las instituciones del Estado español". La respuesta de Carme Forcadell fue breve: "Jamás, jamás".

Muy incisiva fue la fiscal Consuelo Madrigal, que se centró sobre todo en el papel de Forcadell como presidenta del Parlament, en los actos de violencia posteriores al 20-S y su conocimiento sobre los preparativos del referéndum de independencia del 1 de octubre. Durante casi siete minutos, la diputada de ERC asegura que en ningún momento observó actos violentos durante y después del registro de la Conselleria de Economía el pasado 20 de septiembre. "Fue una manifestación espontánea. Todos estaban cantando y con claveles", explica en su declaración. "¿No era presión a la Guardia Civil una concentración de 40.000 personas?", pregunta la fiscal Madrigal. La respuesta de Forcadell es negativa: "Si estaban cantando, manifestándose de manera pacífica...".

Condena los escraches a GC y Policía Nacional

En este punto, la expresidenta asegura no conocer si la ANC y Òmnium Cultural fueron las convocantes de estas protestas y desconoce cómo se causaron daños a varios vehículos de la Guardia Civil, que quedaron prácticamente destrozados. "Yo eso lo vi por la noche, pero no sé cómo se dañaron", añade para insistir, una vez más, en que no vio ningún acto de violencia y que si la hubiera visto "la habría denunciado" porque está "radicalmente" en contra de la violencia. "El comportamiento violento de una o dos personas no quiere decir que la manifestación sea violenta. Quiero dejar esto muy claro", advierte sin saber (o querer) contestar a la cuestión de si de manera "concreta" ha condenado algún acto violento ocurrido en las semanas anteriores. Tampoco percibió violencia durante el referéndum del 1-O y negó que desde el Parlamente esta se promoviera. "Siempre he defendido que en el Parlament se puede hablar de todo. No hay ningún acto parlamentario en el que pueda verse violencia. Otra cosa es la implementación, lo que pase". A pesar de este rechazo frontal a la violencia, Forcadell siguió apoyando el 'procés'. Sobre esto le pregunta el juez Pablo Llarena, a lo que Forcadell se limitó a decir que "no lo he sabido hacer mejor, quizás".

Donde sí reconoce que hubo gestos violentos fueron en los escraches que sufrieron agentes de la Guardia Civil y Policía Nacional destinados en Cataluña durante el operativo del 1-O en cuarteles y hoteles. "No fueron protestas pacíficas. Estoy radicalmente en contra de los escraches. De todos. De los que sufrimos todos", remarcó ante las preguntas de la fiscal Consuelo Madrigal. También en alguna de las manifestaciones estudiantiles en las que se cortaron durante horas carreteras y vías principales de Barcelona. "¿Cortar carreteras es violento?", cuestiona la fiscal. "Sí, en general, sí", responde Forcadell, que inmediatamente intenta recular: "Hay muchas cosas que me parecen violentas, pero yo no las vi".

Ajena a los preparativos del 1-O

El interrogatorio también se centró en su papel y nivel de conocimiento de los preparativos del referéndum. Forcadell se desvincula por completo de todo ello y llega a asegurar que desconoce la hoja de ruta marcada por la ANC, entidad de la que ella fue presidenta y cuyo texto a seguir fue redactada cuando aún formaba parte de esta entidad soberanista. Apunta, además, que estuvo "totalmente" ajena a la campaña publicitaria del 1-O —"se puede demostrar", dice—. En este punto, explica que se enteró por los medios de comunicación de la existencia de las urnas, de que se compraron en China y que entre seis y siete millones de papeletas fueron imprimidas en Francia por encargo de la ANC. Sobre cómo se pagó el referéndum, la expresidenta del Parlament apunta que "existe un certificado de la Generalitat diciendo que no se gastó 6,2 millones en él".

Llamativo es su desconocimiento del Diplocat —creado por la Generalitat para proyectar Cataluña en el exterior — así como del número de embajadas que Cataluña tiene en el extranjero. "Sé que hay algunas, no sé", responde. Niega que estuviera al tanto de la existencia de una campaña para situar los problemas de Caraluña en los ámbitos internacional y conocer también la página web de Òmnium Cultural, cuyo líder, Jordi Cuixart, sigue en prisión.

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