a pesar de las denuncias y las investigaciones

El intocable sector del porcino: Sanidad deja fuera de las inspecciones al jamón en 2018

La Agencia de Consumo, Seguridad Alimentaria y Nutrición no prevé campañas sobre un sector que lleva meses puesto en duda por la prensa extranjera, la local y hasta la Guardia Civil

Foto: Cortador de jamón en el Congreso San Sebastián Gastronomika celebrado el pasado octubre. (EFE)
Cortador de jamón en el Congreso San Sebastián Gastronomika celebrado el pasado octubre. (EFE)

El Ministerio de Sanidad no desplegará inspectores sobre el sector del jamón a lo largo de 2018. Así lo explica la Agencia Española de Consumo, Seguridad Alimentaria y Nutrición en el documento al que ha tenido acceso El Confidencial que recoge las campañas de control del mercado que desplegará el organismo durante el presente año, que en ningún momento incluyen mención alguna sobre el sector del porcino, ya sea ibérico o de capa blanca. Esta política de cero inspecciones, que únicamente aplica el Gobierno a esta rama alimentaria, la lleva a cabo el Ejecutivo a pesar de los escándalos que han salpicado al mundo del jamón durante el último año y este comienzo de 2018.

El Servicio de Protección de la Naturaleza (Seprona) de la Guardia Civil, como publicó El Confidencial, mantiene actualmente abierta una investigación sobre "varias empresas" vinculadas a la distribución de productos de cerdo ibérico en el marco de la denominada operación Opson, que rastrea el fraude en la calidad de este tipo de artículos y se centra en la trazabilidad y el etiquetado. De momento, los investigadores han requerido información a los hipermercados de Carrefour, que vende algunas de las marcas que actualmente están puestas en entredicho, todas ellas suministradas por Comapa, la mayor distribuidora de España.

De este modo, por lo tanto, la Guardia Civil también pone en duda la labor de los responsables de garantizar la calidad de los productos que reparte Comapa; en concreto, la de Certicalidad, encargada de auditar y certificar que los jamones pertenecen a la calidad que el hipermercado oferta en cuanto a alimentación recibida y raza, así como dar fe de que los artículos cumplen los plazos de curación exigidos. Esta sociedad, además, ya recibió un varapalo el pasado 27 de noviembre, cuando la Entidad Nacional de Acreditación (ENAC) suspendió la licencia de la actividad inspectora de Certicalidad, que es la otra pata del negocio de la mercantil, que tuvo que dejar de realizar labores de control y que ahora, tras la investigación del Seprona, ve cómo quedan bajo sospecha sus dos líneas de negocio, tanto la inspectora como la de certificación, a la espera de las conclusiones de la Guardia Civil.

En la misma línea, dos publicaciones extranjeras de distribución masiva han puesto recientemente su objetivo sobre el sector. El 'Süddeutsche Zeitung' alemán dijo el pasado junio que hasta el 90% de los jamones vendidos como ibéricos podrían estar falsamente etiquetados. Seis meses después, 'The Economist' se sumó a las críticas con un reportaje que comparaba las patas que venden los hipermercados a bajo precio con las que realmente se sacan de cerdos de raza ibérica alimentados solo con bellota. La revista dio a conocer las condiciones en las que se crían algunos cerdos denominados ibéricos al amparo de la última normativa. "Aunque el Gobierno quiera llamarlo ibérico, un animal que pasa su vida en una jaula no es un cerdo ibérico", aseguraban algunos productores a la publicación británica, que acude a catadores para mostrar las diferencias entre ambos productos etiquetados como ibéricos a pesar de la distinción que ofrecen en todos los aspectos.

En España, diferentes medios de comunicación ha puesto el dedo en la misma llaga. El último en hacerlo ha sido el programa 'Salvados', de Jordi Évole, que se coló en una granja de cerdos con malformaciones que teóricamente suministraba carne a El Pozo. La mercantil salió posteriormente a desmentirlo a través de un comunicado en el que apuntaba que "los animales que aparecen en las imágenes jamás entrarían en la cadena alimentaria española". "Las imágenes que se ven en el programa corresponden a un área de recuperación sanitaria, es decir, son animales que tienen algún tipo de malformación o enfermedad de nacimiento que deben vigilarse para controlar su evolución y mejora y, si no es posible, su sacrificio sanitario", argumentaba el fabricante de productos cárnicos, a pesar de las escasas condiciones de higiene que presentaba el lugar y que no serían aceptables ni en una granja dedicada a albergar a este tipo de animales.

Cerdos ibéricos. (EFE)
Cerdos ibéricos. (EFE)

Asimismo, El Confidencial ha publicado que el Gobierno permitió registrar como ibéricos más de 100.000 cerdos sin padres conocidos a pesar de que la genealogía parece una condición indispensable para garantizar la pureza de un ejemplar porcino. El reportaje ponía en evidencia cómo la comprobación genética, única forma de demostrar científicamente que un cerdo ibérico proviene realmente de ascendientes de pura raza, apenas se utiliza para acreditar precisamente la integridad racial de las hembras que los productores utilizan para elaborar derivados cárnicos o engendrar nuevos porcinos.

Ni la investigación policial ni las denuncias, sin embargo, parecen llamar la atención del Ministerio de Sanidad, que prefiere mirar para otro lado y dejar al margen de su labor inspectora al sector del porcino. El plan de inspecciones sí prevé decenas de controles sobre la industria del aceite de oliva virgen extra, el etiquetado de productos sin gluten, los que se ofrecen sin lactosa, sin azúcar, sin sal, sin conservantes o sin colorantes, los ahumados y embutidos, la carne picada, los artículos con cacao (si realmente contienen la materia prima que anuncian), las conservas de pescado, el atún, el pan de molde, las patatas fritas, la bollería industrial, las galletas bajas en grasa o los alimentos infantiles.

El Gobierno cierra filas con el sector

Nada sobre los productos que se extraen del cerdo y se curan, como el jamón, la paleta o el lomo. Sus fabricantes no verán entrar a inspectores por sus puertas este año y lo saben. Sin embargo, en lugar de centrar el foco en este sector 'intocable', la ministra de Agricultura, Isabel García Tejerina, salió ayer en Televisión Española para defender la industria del sector y destacar precisamente lo que no está haciendo el Gobierno, "los planes de control e inspección" que lleva a cabo el Ejecutivo junto a las comunidades autónomas. "El ministerio, con las comunidades, aprueba un plan nacional de controles", resumió la ministra para salir al paso del programa de Évole, que a su juicio "no hace justicia a la realidad del sector".

Apenas cuatro días antes de la emisión de 'Salvados', la interprofesional del cerdo de capa blanca Interporc pedía ayuda a la ministra precisamente para que esta defendiera la industria porcina. "Este respaldo institucional, del que siempre gozamos por parte de su ministerio, sería de gran ayuda para evitar que los ciudadanos se lleven una imagen totalmente equivocada de nuestro sector", reclamaban desde Interporc a través de una misiva a la que ha tenido acceso El Confidencial.

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