la estrategia del soberanisno catalán

Los independentistas quieren una legislatura que normalice la relación con el Estado

Dirigentes del PDeCAT y de ERC desean que Puigdemont se aparte y ya han sondeado al Gobierno sobre las opciones de abrir un diálogo institucional

Foto: (EFE)
(EFE)

"Los independentistas quieren que el Gobierno les quite a Puigdemont", aseguró el viernes el militante socialista Alfredo Pérez Rubalcaba en Onda Cero, en una frase que resume perfectamente la estrategia de los soberanistas. Salvo el círculo reducido de Carles Puigdemont, los demás dirigentes de su partido y los de ERC están convencidos de que el expresident no podrá ponerse al frente de la Generalitat de Cataluña, incluso aunque superara una votación de investidura.

El Tribunal Constitucional ya ha frenado esa investidura desde fuera de España como medida cautelar, todo parece indicar que el presidente del Parlament, Roger Torrent, lo acatará y es el independentismo el que debe decidir si insiste en Puigdemont o si busca otro candidato. La obstinación del 'expresident' es su obstáculo, según admiten en privado. Gobierno e independentistas creen que lo más probable es que se abra un compás de espera desde este martes, después de que el Tribunal Constitucional haya sido sensible a las invocaciones directas y casi desesperadas que le llegaron desde el Ejecutivo para frenar la elección del expresident.

El Tribunal Constitucional prohíbe por unanimidad la investidura a distancia de Carles Puigdemont

El deseo y el plan de esos dirigentes independentistas, especialmente los de ERC, es iniciar una nueva etapa en su estrategia política, con líderes nuevos y tiempos diferentes. En esa intención se incluye restablecer la relación con el Gobierno central y con el Estado. De hecho, ya han sondeado la disposición del Gobierno de Mariano Rajoy de iniciar esa nueva etapa de diálogo, en coincidencia con lo que El Confidencial describió como operación Diálogo II. La respuesta es la mejor disposición, si se percibe el cambio de personas y posiciones que el Gobierno creyó ver en la toma de posesión de Torrent.

“Si hace falta, tendremos que sacrificar a Puigdemont”, aseguró ayer Joan Tardà en 'La Vanguardia', poniendo voz a lo que los dirigentes independentistas aseguran en privado. Puigdemont ha recibido mensajes de todos ellos, incluso de algunos de los encarcelados, para intentar que renuncie a presentarse. Solo su decisión personal permitiría la sustitución una vez que el martes se inicie previsiblemente un plazo en el que Torrent tendrá que iniciar una nueva ronda de consultas para mantener la candidatura del 'expresident' o proponer a otro miembro de su lista, como Elsa Artadi.

Puigdemont pretende mantener el pulso con el Estado y situarlo en el brete de no poder impedir la investidura, y queda la incógnita de hasta dónde está dispuesto a llegar puesto que solo puede elegir entre la cárcel y el extranjero, y en ninguno de los dos casos es sostenible ejercer como 'president'. Su problema es 'irse a negro' y desaparecer de la escena si cede el testigo. Que el sucesor o sucesora le haga algo parecido a lo que hizo él con Artur Mas, en la clásica tendencia conocida como 'matar al padre'.

El enorme obstáculo para una normalización de relaciones será el de los procesos judiciales que, en este momento, hacen que sobre una docena de personas caiga la amenaza de penas superiores a 20 años de cárcel para cada uno. Y su estrategia de defensa consiste también en ofrecer al Estado un cambio de posiciones respecto a lo que fue la ley de transitoriedad o la declaración unilateral de independencia. Pero, para llevar a cabo esa nueva estrategia, es preciso abordar la investidura de una persona diferente a Puigdemont. Es decir, el 'expresident' les incomoda para su acción política y también para su defensa penal.

En los planes del independentismo, especialmente de ERC, está la toma de posesión de un nuevo Govern, lo que llevaría aparejada la retirada automática del artículo 155. A partir de ahí, intentarían abordar, por ejemplo, la retirada de la intervención 'de facto' sobre las finanzas de Cataluña y normalizar las relaciones. El nuevo Govern podría participar también en la negociación de un nuevo modelo de financiación autonómica y en un diálogo sobre normas del Parlament recurridas en los últimos años por Mariano Rajoy ante el Tribunal Constitucional.

¿Abandona ERC el objetivo de la independencia? Sus dirigentes aseguran que no, pero lo que sí cambian son los ritmos y las estrategias. Añaden que ahora son conscientes de que es precisa al menos una legislatura para la acumulación de mayorías que no han tenido, lo que supone aceptar en la práctica el error de haber intentado abordar el proceso soberanista con menos del 50% de los votos. Ni siquiera ven posible insistir en la propuesta de referéndum pactado que sostenían los comunes en las elecciones, que no tuvo apoyo de los catalanes y que ahora ya está claro que el Estado nunca aceptará.

Es decir, admiten una especie de repliegue táctico, para lo que es necesario que haya nuevos dirigentes al frente de la Generalitat

Es decir, admiten una especie de repliegue táctico, para lo que es necesario que haya nuevos dirigentes al frente de la Generalitat. Creen haber encontrado en los sondeos con el Gobierno una cierta disposición más firme que la que percibían cuando la anterior operación diálogo. No obstante, uno de los obstáculos puede ser la presión de la disputa del PP con Ciudadanos por un electorado de centro derecha firme contra los nacionalismos.

El Gobierno explica que necesita garantías para abordar esa nueva etapa. La primera obvia es la sustitución de los protagonistas del proceso soberanista, empezando por Puigdemont, en coincidencia con los planes de la mayoría de ERC y PDeCAT. Por eso, ha imperado en las últimas semanas la alarma en La Moncloa ante la posibilidad de no poder apartar al 'expresident' y, de hecho, se ha llevado al límite al Tribunal Constitucional para lograrlo. "No había más remedio que hacerlo, es un mal menor", aseguran en el Gobierno sobre la presentación del recurso, con el dictamen negativo del Consejo de Estado, en clara rectificación de las palabras de la víspera de Mariano Rajoy y poniendo (de nuevo) en un brete al Constitucional.

Mariano Rajoy. (EFE)
Mariano Rajoy. (EFE)

Fuentes de La Moncloa explican que mantienen la carta en la manga del 155, con la enorme ventaja de haber mostrado ya la disposición a utilizarlo si es necesario y con la fuerza de haber contado con casi todos los resortes del Estado para defenderse del independentismo.

La conclusión del Gobierno es también que, en todo caso, Puigdemont es el obstáculo para pensar siquiera en pasar página. Por eso, como dijo Rubalcaba, el Gobierno asume el encargo de quitarles el 'expresident' a los independentistas.

España

El redactor recomienda

Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
16 comentarios
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios