Primarias PSOE: ¿Qué pasa en el PSOE-M? Dos alcaldes se van y se busca aún al rival de Carmena. Noticias de España
SACUDIDA EN LA FEDERACIÓN MADRILEÑA

¿Qué pasa en el PSOE-M? Dos alcaldes se van y se busca aún al rival de Carmena

Hace una semana, anunció su jubilación el histórico regidor de Fuenlabrada. Con su adiós se contaba, pero no con el del primer edil de Móstoles. Las razones de ambas salidas son muy distintas

Foto: David Lucas (d), junto a Manuel Robles, Sara Hernández, Enrique Rico y Javier Rodríguez, el pasado 28 de mayo. (EFE)
David Lucas (d), junto a Manuel Robles, Sara Hernández, Enrique Rico y Javier Rodríguez, el pasado 28 de mayo. (EFE)

La noticia ya circulaba por los patios socialistas madrileños en la noche del lunes, pero a muchos les costaba creérsela y no acertaban a explicarse exactamente por qué se producía. Pero sí. Era así: David Lucas, regidor de Móstoles, la segunda ciudad de la Comunidad de Madrid (206.000 habitantes), dimitía. Dejaba por sorpresa tanto el bastón de mando como su acta de concejal, e incluso el liderazgo del PSOE en el municipio. Todo menos su escaño de senador. Una marcha que se sumaba a otra anunciada públicamente hacía justo una semana con la que en cambio sí se contaba: la salida de otro referente del partido en Madrid, el histórico Manuel Robles​, de la alcaldía de Fuenlabrada. Pero aunque ambos abandonos casi se solapaban en el tiempo, las razones que han llevado a ambos dirigentes a tirar la toalla son muy distintas. Robles daba paso a una sucesión ordenada y calculada, libre de sobresaltos. Lucas deja atrás el consistorio sin que esté despejado, ni mucho menos, el nombre de su sucesor y en su adiós han confluido cuestiones orgánicas, no el deseo de relevo. Un cóctel, pues, con muy distintos ingredientes que zarandea la siempre convulsa e inestable federación madrileña en un momento de incertidumbre y de especulaciones, pues sigue a la búsqueda de rival de Manuela Carmena en la capital, y esa es la principal comidilla que circula entre militantes y cuadros.

Lo cierto es que nada tiene que ver la salida de Robles con la de Lucas, por mucho que confluyan en el tiempo. El primer edil de Fuenlabrada (195.000 habitantes) adujo motivos personales: el 16 de enero, justo cuando comunicó su despedida, cumplía 65 años, la edad de jubilación, y a partir de entonces se disponía a "dedicar más horas" a su familia y al partido. Renunciaba a la vara de mando y al acta de concejal, pero no a la secretaría local ni a la presidencia del PSOE-M. Al frente del ayuntamiento señalaba a su primer teniente de alcalde y delfín, Javier Ayala.

Robles había comunicado a su círculo su decisión de dar el relevo a su delfín al cumplir los 65 años. Él seguirá como líder local y presidente del PSOE-M


Robles ya había comentado en privado a su círculo más próximo que su idea era finalizar su etapa como regidor a los 65, con tiempo suficiente para que su heredero se haga con el cargo y pueda consolidar el consistorio para el PSOE —Fuenlabrada siempre ha tenido alcalde socialista desde la Transición—. Además, en su caso ya acumulaba varios mandatos en el poder: fue en 2002 cuando el entonces primer edil, José Quintana, le cedía el puesto. Se trataba, en suma, de repetir el mismo proceso de sucesión modélico en una ciudad muy amarrada para el PSOE. La única del cinturón rojo, de hecho, que resistió a los años de gloria del PP, cuando consiguió gobernar de una tacada municipios populosos y obreros, como Alcorcón, Getafe o Leganés, aparte de Móstoles, que los conservadores ya habían conquistado en 2003, o Alcalá, en el corredor del Henares, que también había sucumbido a los populares en ese año. Los cinco, salvo Alcorcón, retornaron a manos socialistas en las últimas elecciones locales, en mayo de 2015. Igual que Aranjuez, otro pueblo cargado de simbolismo en el sur de la región.

Ejecutivo tripartito

Lucas (Madrid, 1968) sorprendió, pese a que desde hace semanas en algunos sectores del partido sí se advertía de que cada vez se hallaba más incómodo y que no estaba pasando una buena racha. Este martes, cuando presentó su dimisión como regidor de Móstoles, alegó en rueda de prensa "motivos estrictamente personales", al haber "cumplido una etapa", pese a que no llevaba ni tres años al frente de su consistorio. "Creo que en política hay que saber llegar y también saber marcharse, y hay que saber hacerlo con normalidad democrática, con la renovación de equipos y personas necesaria, siempre sobre la base de que nadie es imprescindible", sostuvo, informa EFE.

Lucas deja sus cargos, la vara de mando y su acta de concejal, pero seguirá en el Senado. Aduce "motivos personales" en una decisión "meditada"

En su comparecencia, el dirigente confirmó que deja igualmente su acta de edil en la corporación y su cargo como secretario general de la agrupación socialista de Móstoles, puesto que llegó a revalidar el pasado noviembre. Lucas sí mantendrá su escaño como senador, que consiguió en las generales de junio de 2016. "Esta es una decisión pensada, meditada, estructurada a lo largo de algunas fechas ya, y que se trasladó ayer [por el lunes] a los órganos del partido para que pudiera materializarse en el día de hoy", afirmó, recalcando que los motivos de su adiós son "personales" y los guarda para su "intimidad personal". A lo que se refería el alcalde mostoleño es a que el lunes se reunió con el líder del PSOE-M, José Manuel Franco, para comunicarle su decisión. No para sondearle, sino para confirmarle que no había vuelta atrás y que se marchaba, dejando al Ejecutivo local —un tripartito de socialistas, IU y Ganar Móstoles, la plataforma auspiciada por Podemos— sin jefe unos días hasta que se produzca el relevo.

Pedro Sánchez y el secretario general del PSOE-M, el pasado 22 de octubre, en la clausura del 13º Congreso Regional del partido, en Coslada. (EFE)
Pedro Sánchez y el secretario general del PSOE-M, el pasado 22 de octubre, en la clausura del 13º Congreso Regional del partido, en Coslada. (EFE)

Sí han sido razones políticas, sin embargo, las que han influido en la marcha de Lucas, tal y como explicaban desde su entorno. El origen de los problemas, contaban, se remonta a las primarias federales. El alcalde se alineó con Susana Díaz, y no con Pedro Sánchez. Los dos dirigentes madrileños sí habían compartido varias batallas orgánicas juntos, como cuando se convirtieron en los rostros al alza del equipo que apoyaba a Trinidad Jiménez contra Tomás Gómez en la pugna interna de 2010. Lucas y Sánchez eran ambos concejales en el ayuntamiento de la capital —el primero se había convertido de hecho en el portavoz del grupo tras la renuncia de Miguel Sebastián a tomar posesión de su escaño tras los malos resultados de los comicios de 2007—, y encarnaban la contra del entonces secretario autonómico.

En el entorno del alcalde se admite que han pesado razones políticas, y que se sentía "maltratado" desde que apoyó a Díaz en las primarias federales

Luego Lucas recompuso su relación con Tomás Gómez, y ambos respaldaron a Sánchez en su carrera hacia el poder del PSOE en 2014. La relación durante el primer mandato de este como líder del partido siguió siendo estrecha. De hecho, Sánchez le encargó que encabezara la candidatura al Senado en las generales de junio de 2016: confió en él por su tirón en un bastión rojo y porque necesitaba recuperar ese escaño para el PSOE, que perdió en las legislativas de diciembre de 2015. Lucas cumplió la tarea y recuperó el asiento para su formación. Pero la quiebra entre ambos se produjo a raíz del comité federal que tumbó a Sánchez. El regidor mostoleño, al igual que la diputada nacional Ángeles Álvarez, miembros ambos del máximo órgano entre congresos, pasaron a defender la abstención en la investidura de Mariano Rajoy y se alinearon con la gestora y con Susana Díaz en la guerra fratricida por el control del PSOE. Lucas podía haber llegado alto, incluso algunos le situaban como posible nuevo jefe del PSOE-M. Pero Díaz perdió su pulso.

"Entendió el mensaje"

En el círculo de Lucas relataban que la dirección federal y la regional, comandada por Franco, quisieron pasarle factura por su respaldo a la presidenta andaluza: recordaban que se intentó "impulsar una moción de censura" contra él y que ambas cúpulas "movieron" la candidatura de Javier Gómez, concejal de Hacienda del Ayuntamiento de Móstoles, en el proceso local de primarias. Con ello, seguían, le "abrieron en canal el Gobierno municipal". Lucas se impuso por un 57,9% de los votos de los militantes sobre Gómez. Las heridas seguían ahí. "Pero era un todo: David quedó fuera de la ejecutiva regional y de la lista al comité federal, de la que sí formaban parte otros alcaldes [el propio Robles, más Sara Hernández, exlíder del PSOE-M y regidora de Getafe, y Santi Llorente, primer edil de Leganés]. Así que entendió el mensaje y no quería esperar a que lo acabasen de matar en las primarias para elegir candidato a la alcaldía". Diversas fuentes próximas a Lucas recalcan que este necesitaba sentir al partido "detrás" para seguir remando, y no "aguardar a que le clavasen la siguiente puñalada". En definitiva, se sentía "maltratado" por Ferraz y por Buen Suceso, sede de la ejecutiva regional, a dos pasos del cuartel general del PSOE.

Lucas no entró en la ejecutiva regional ni en el comité federal, pero en el PSOE-M recuerdan que en la cúpula no hay más alcalde que Robles, y se va

Los que conocen al regidor mostoleño —su dimisión no será efectiva hasta dentro de unos días— sostienen que Franco sí recibió "avisos" previos de que podía tirar la toalla y que necesitaba calor del PSOE, y también que intentó contactar con Sánchez, sin éxito. Pero desde el entorno más inmediato al líder autonómico niegan categóricamente que hubiera mandado alertas. Y en el aparato federal decían no haber tenido noticia alguna hasta el lunes. "Es falso. José Manuel incluso estuvo hace poco tiempo en Móstoles y notó buen ambiente allí. David no tenía motivos para marcharse", cuentan fuentes cercanas a Franco. Este, en su reunión del lunes, le intentó "convencer para que no se fuera, por responsabilidad política", y le ofreció una salida más ordenada y menos traumática si lo que quería era no repetir como candidato en 2019. Pero la decisión de Lucas era firme.

Susana Díaz, en Almería el pasado 22 de enero. (EFE)
Susana Díaz, en Almería el pasado 22 de enero. (EFE)

En la ejecutiva regional subrayan que lo que más ha pesado en el abandono del alcalde es "su falta de apoyos en Móstoles", y no la dinámica regional ni federal. Para empezar, niegan "taxativamente" que la cúpula apostara por Gómez en las primarias locales de noviembre. "Mantuvimos una neutralidad exquisita y en el ánimo de José Manuel no está ir contra quien es regidor", advertían.

Le piden el escaño de senador

También desmienten que se le hubiera orillado en la dirección autonómica, pues fue decisión de Franco sacar a todos los alcaldes de la cúpula, para que se centrasen en sus municipios. Con Hernández como baronesa, Lucas y el primer edil de Alcalá, Javier Rodríguez, ejercían como vicesecretarios generales y Robles, como presidente del PSOE-M. El nuevo secretario regional optó por mantener únicamente en el cargo al histórico regidor fuenlabreño, con la intención de crear en los próximos meses un consejo de alcaldes —a imagen del que existe en el federal— en el que "Lucas podría haber entrado, pero se ha ido antes de que se constituyera".

Y para el comité federal, añaden, los puestos eran escasos (solo seis), y se buscó que "todo el mundo tuviera acomodo, y David era ya senador y alcalde". "Objetivamente, no tenía derecho a reclamar. No todo el mundo puede estar en todos lados", alegan desde el círculo de Franco, en el que insisten que en la charla del lunes Lucas puso el acento en sus problemas en su localidad y en el "agobio" que sentía. "Móstoles siempre fue una agrupación muy conflictiva [estuvo años en gestora e incluso se procedió a la reafiliación de las bases], pero desde la alcaldía se debía haber facilitado la distensión. Así que utilizan argumentos falaces e injustos", cargan desde el núcleo duro del PSOE-M. En el estado mayor madrileño también se indica que "ya se oyen voces que piden que David renuncie a su escaño de senador" y que le reprochan que se haya quedado "con lo cómodo". Lucas, sin embargo, desea "tener algo de oxígeno en la Cámara Alta" y no piensa renunciar a su acta, avisan los suyos.

¿Qué pasa en el PSOE-M? Dos alcaldes se van y se busca aún al rival de Carmena

Dedos cruzados para 2019

La federación madrileña, la de Sánchez, se queda sin dos referentes muy potentes, sin dos alcaldes de ciudades de mucho peso en la comunidad a poco más de un año de los comicios. Aunque la situación no es comparable, porque en Fuenlabrada la transición será "tranquila" y es un fortín en todo caso más seguro para el PSOE. Ni Robles ni su equipo son un problema para Ferraz o para Buen Suceso. Es más, el regidor, que dejará su bastón de mando la semana que viene, siempre proclama su total lealtad y apoyo a ambas ejecutivas.

La federación madrileña, la de Sánchez, se queda ahora sin dos referentes en dos ciudades claves para el partido. Móstoles es más complicada

Pero Móstoles puede peligrar. En la dirección regional confían en que en 2019 la corporación siga en sus manos, "porque la gestión es buena y el proyecto es del partido", aunque sí hay cierto temor a que el relevo imprevisto pueda castigar a las siglas. "La situación es muy delicada sobre todo sin David, que pacificó una agrupación que llevaba años cerrada, que impulsó el trabajo, que armó el grupo municipal, que ha sido capaz de mantener una relación fluida y productiva con otras fuerzas en el ayuntamiento y que le permitió formar gobierno, que revalidó el apoyo en unas primarias de desgaste... David suma, siempre ha sumado. Esos son los activos que construyen partidos solventes y con respeto", sostiene una dirigente de primer nivel que se manifestaba muy contrariada por su marcha y que advertía de que los sanchistas siguen persiguiendo "machacar" a los que apoyaron a Díaz.

Cristina Narbona, Carmen Calvo y Margarita Robles, el pasado 15 de enero atendiendo una rueda de prensa de Sánchez en Ferraz. (EFE)
Cristina Narbona, Carmen Calvo y Margarita Robles, el pasado 15 de enero atendiendo una rueda de prensa de Sánchez en Ferraz. (EFE)

Dos alcaldes socialistas de peso señalaban a este periódico que esperaban que la crisis en Móstoles no merme las expectativas del PSOE en la localidad. Ambos, por cierto, igual de sorprendidos por el portazo de Lucas. En el PSOE-M, no obstante, había quien admitía ayer que el primer edil "arrastraba" una "mala conciencia" por su "repentino" respaldo a Díaz en las primarias, y que por tanto la victoria de Sánchez le dejó "descolocado". Estaba "jodido", "rayado", "enfurruñado" y "no aguanta bien la adversidad".

En Ferraz insistían en que Organización se enteró de la noticia el lunes y remarcaban que "nunca hubo voluntad de persecución hacia David o hacia los susanistas". "Si tuviéramos ese ánimo, nos habríamos pulido a medio partido en toda España, ¿no?", reflexionaba un alto cargo del equipo de Sánchez, que también reprocha a Lucas que no se retire "del todo" y se quede con su acta de senador, "la parte dulce". "Hay gestos que se califican por sí mismos", abundaba.

La candidatura de la capital sigue siendo una incógnita. Ferraz quiere apostar fuerte, pero de momento no adelanta nombres

Y mientras, sigue vacante la candidatura a la alcaldía de Madrid. La de Ángel Gabilondo para la comunidad sí está ya más asentada, pero el mar de dudas sigue planeando acerca de quién es mejor púgil contra la presumible número uno de Ahora Madrid, la actual regidora, Manuela Carmena. La pelea no será sencilla, y hay quienes en el PSOE-M se temen que el partido caiga a cuarta fuerza en la ciudad, que sería todo un desastre.

En la dirección federal sí tienen claro que hay que poner toda la carne en el asador, que no vale un aspirante de la cantera, poco conocido, por lo que hay que apostar por un "aspirante a la altura de la capital" y en ningún caso lanzar el mensaje de que se da por perdida la capital. No hay aún un jinete claro. "De momento, nada", advierten. La presidenta del partido, Cristina Narbona, y la portavoz parlamentaria, Margarita Robles, se descartaron, de modo que el nombre que sigue circulando es el de la exministra Beatriz Corredor. Pero aún queda para saber qué sucederá. Todavía no hay ni fecha de primarias, aunque se espera que se celebren en el segundo semestre de 2019. El comité federal de mediados de febrero arrojará luz sobre el calendario de elección de candidatos a las municipales y autonómicas de toda España.

Una sucesión aún incierta

El relevo de Manuel Robles en Fuenlabrada está ya bastante pautado. Previsiblemente, el regidor formalizará su dimisión en el pleno de la corporación del próximo 30 de enero y se espera que el 2 de febrero se produzca la investidura de su sucesor, el hasta ahora primer teniente de alcalde, Javier Ayala. Robles se quedó a un escaño de la mayoría absoluta en 2015 y formó gobierno con su socio de siempre, IUCM (hoy desvinculada de IU federal), con el que ha llevado las riendas del consistorio incluso en los tiempos de mayoría absoluta del PSOE.

La sucesión de David Lucas en Móstoles no está por ahora tan clara. Por el momento, una vez que se solemnice su renuncia al cargo y al acta, el ayuntamiento quedará en manos de su mano derecha, primera teniente de alcalde y concejal de Economía, Empleo y Nuevas Tecnologías, Jéssica Antolín. Pero aún es pronto para saber si será ella quien asuma definitivamente las riendas hasta las elecciones de 2019. En el equipo del todavía regidor recuerdan que el grupo socialista, con siete ediles, responde de manera aplastante a Lucas: seis están con él y el último es Javier Gómez, responsable de Hacienda y competidor suyo en las primarias. Para que pudiese asumir la vara de mando, tendrían que renunciar al puesto los cinco concejales que tiene por delante, ya que Gómez fue de siete en la lista en 2015.

 

En la ejecutiva de José Manuel Franco remarcan que el relevo en Móstoles ha de celebrarse "cuanto antes, pero con calma". Y lo primero será comprobar quién de los ediles del grupo actual cuenta con "más apoyos" para convertirse en el nuevo alcalde. "Se va a buscar el máximo consenso. De momento no hay ningún candidato, ninguno", sostienen fuentes próximas a Franco cuando se les pregunta si el elegido será Javier Gómez. Tras la resolución de la crisis institucional, se elegirá a un nuevo líder socialista local, pero el tiempo de interinidad quedará cubierto por una gestora.

Los socios de gobierno de Lucas, Ganar Móstoles e IUCM-LV, manifestaron "respeto" por su decisión y valoraron "positivamente" su trabajo como primer edil de la ciudad. El responsable de Cultura, Gabriel Ortega (Ganar Móstoles) subrayó que Lucas ha sido un regidor que ha estado "a la altura del momento histórico" y ha sido "honesto" a la hora de entenderse con otras formaciones políticas. "El pacto ha permitido que en Móstoles se consolidase un Gobierno de progreso que va continuar mientras de nosotros dependa".

 

Más reticente se mostró Eduardo Gutiérrez, portavoz de IUCM-LV y que fue cesado como concejal de Urbanismo y Vivienda el pasado octubre. Gutiérrez dijo "no compartir mucho la lectura que se ha hecho el alcalde de que estaba todo en orden", ya que cree que, desde que se destituyó como edil de gobierno, había "una inestabilidad en el Ejecutivo municipal". "El Gobierno municipal ha ido transitando por distintas fases y desde luego la última no ha sido la mejor, que creemos que coincide a partir de las primarias del PSOE, cuando entra en un momento raro, un momento difícil", mantuvo. Gutiérrez no obstante confió en que se pueda recuperar "la normalidad" a partir de ahora y en que se pueda "reconstruir un Gobierno municipal en un tiempo razonable", informa EFE.

Lucas abandona la política municipal tras muchos años dedicado a ella. Fue jefe de Gabinete del regidor de Getafe, Pedro Castro, entre 1993 y 1999, y a partir de ese año fue elegido concejal y ocupó varias carteras, la primera tenencia de alcaldía y la portavocía del grupo. En 2007 saltó al Ayuntamiento de Madrid. Tras la salida de Miguel Sebastián, se quedó con las riendas del grupo, hasta que en 2011 el partido le encargó disputar Móstoles. No ganó al PP. Pero en 2015, los conservadores perdieron la mayoría absoluta y, gracias a un acuerdo con las dos fuerzas de izquierda, consiguió la investidura. Su camino como regidor ha durado menos de tres años. 

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