negociaciones para la mesa del parlament

Los comunes hacen innecesaria la vuelta de los fugados y allanan el camino a Puigdemont

El grupo de Domènech y Colau facilita que Carles Puigdemont pueda ser elegido 'president' de la Generalitat sin tener que volver a España

Foto: El líder de Catalunya en Comú-Podem (CatECP), Xavier Domènech, acompañado de Elisenda Alamany y Jèssica Albiach. (EFE)
El líder de Catalunya en Comú-Podem (CatECP), Xavier Domènech, acompañado de Elisenda Alamany y Jèssica Albiach. (EFE)

Catalunya en Comú-Podem ha hecho que ya no sea necesario que los cinco 'exconsellers' fugados vuelvan a España para la sesión constitutiva del Parlament o que tengan que renunciar inmediatamente a sus escaños, y, al tiempo, ha facilitado el camino para que Carles Puigdemont pueda ser de nuevo investido 'president' de la Generalitat, aunque permanezca en Bélgica. El retorno a España les supondría el inmediato encarcelamiento.

Los comunes, grupo que encabezan Xavier Domènech y Ada Colau, se han negado radicalmente a apoyar al candidato que presente Ciudadanos a la presidencia del Parlament el próximo día 17 de enero. De esa forma, los ocho diputados del grupo asociado a Unidos Podemos hacen imposible que el bloque independentista pierda esa votación y, además, ahora puede ganarla sin que tengan que volver inmediatamente o renunciar ya a sus escaños los cinco fugados. Sí es posible que tenga que volver alguno de ellos o renunciar al escaño para la investidura de 'president' de la Generalitat, pero eso será más adelante y dependerá también del sentido de voto de los comunes ese día.

El día de la constitución del Parlament se presentarán al menos dos candidatos a presidirlo: uno independentista aún por decidir y José María Espejo-Saavedra, de Ciudadanos. Los independentistas tienen 70 votos, a los que hay que restar los cinco de los 'exconsellers' fugados, suponiendo que los otros tres encarcelados sean autorizados por el juez Pablo Llarena para acudir a votar. Con esos 65 votos independentistas no hay la mayoría absoluta precisa, por lo que es necesaria una segunda votación, a la que solo concurrirían el candidato soberanista y el de Ciudadanos.

En la segunda votación gana el que tenga un voto más, es decir, el independentista tendría 65, frente a los 57 que sumarían los votos de Ciudadanos, PSC y PP. Si los comunes hubieran aceptado apoyar al candidato de Ciudadanos, se hubiera producido un empate a 65 que obligaría a repetir cuatro veces la votación y ganaría el del grupo de Inés Arrimadas por ser el más numeroso.

Ese empate y el posterior triunfo de Ciudadanos hubieran sido evitados por los independentistas forzando el regreso o la renuncia a sus escaños de, al menos, tres de los 'exconsellers' fugados. Pero como los diputados de Domènech se oponen a apoyar al candidato de Ciudadanos, aunque sea de forma simbólica, ya no es preciso ese proceso y los fugados pueden seguir eludiendo la acción de la Justicia, a la espera de la investidura de 'president' de la Generalitat.

El diputado de Ciudadanos Carlos Carrizosa se reunió el martes con la número dos de los comunes, Elisenda Alamany, para convencerla de que votaran a su candidato a la presidencia de la Mesa, al menos para evitar que se vulnere la ley y, sobre todo, para no facilitar a los independentistas una votación sin la vuelta o la renuncia de los fugados. Le planteó reiteradamente la disyuntiva de una votación con empate y la diputada del grupo ligado a Unidos Podemos le contestó taxativa que en ningún caso apoyarán al de Ciudadanos, pese a las consecuencias. En esa votación, con papeleta y en secreto, no es posible la abstención, solo el voto en blanco o nulo, opciones por las que, previsiblemente, optarán los comunes, pero esa decisión supone en la práctica apoyar al candidato independentista.

El cargo de presidente del Parlament es especialmente importante en este proceso porque es quien debe discrecionalmente proponer un candidato a la investidura como 'president' de la Generalitat. La única limitación es que el candidato sea uno de los 135 diputados catalanes. Un presidente del Parlament independentista propondrá al fugado Puigdemont, mientras que un constitucionalista no propondría a un candidato que esté eludiendo la acción de la Justicia. Es decir, la formación vinculada a Unidos Podemos ha facilitado la investidura de Puigdemont, aunque siga fuera de España.

Incluso, los comunes de Domènech podrían quedar fuera de la Mesa del Parlament si como parece los independentistas no les ceden un puesto. Es decir, el grupo de Domènech ni siquiera saldría beneficiado por su decisión y los independentistas mantendrían su mayoría absoluta en la Mesa.

La Mesa tendrá que decidir si es válida la investidura sin presencia del candidato, y esa decisión sí podría ser recurrida al Tribunal Constitucional por los demás partidos. Ciudadanos, PSC y PP ya recurrieron la reforma exprés del reglamento que permitió avanzar en el proceso soberanista y ahora recurrirían el formato del debate que, el Constitucional, podría suspender de forma cautelar y, por tanto, impedir la investidura de Puigdemont desde Bélgica.

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