ARRANQUE DE LOS TRABAJOS DE LA COMISIÓN TERRITORIAL

Herrero: "Es inviable saltarse las normas a la torera y luego hacer como si nada"

El ponente constitucional subraya que no caben las "transacciones" con quienes rompen con la ley. Apuesta por una reforma "concreta" de la Carta Magna o bien un cambio pactado por otras vías

Foto: Miguel Herrero y Rodríguez de Miñón, uno de los siete padres de la Constitución, este miércoles durante la comisión territorial en el Congreso. (EFE)
Miguel Herrero y Rodríguez de Miñón, uno de los siete padres de la Constitución, este miércoles durante la comisión territorial en el Congreso. (EFE)

Un paso más hacia la reforma constitucional. O no, según a quién se pregunte. Sí para los socialistas, que ansiaban que arrancasen los trabajos de la comisión que ellos mismos impulsaron, la de evaluación y modernización del Estado autonómico, pero no tanto para el PP. Ni para el primero de los comparecientes citados por el Congreso: Miguel Herrero y Rodríguez de Miñón, uno de los tres padres de la Carta Magna aún vivos.

Él antecedía este miércoles a sus compañeros aquel 1978, José Pedro Pérez-Llorca y Miquel Roca, y fue sumamente claro durante su exposición a los diputados: se puede y se debe reformar la Ley Fundamental si se detectan "defectos", no porque sea un texto "antiguo", no ve mimbres para la vía federal —la alternativa por la que lleva apostando el PSOE desde 2013—, cree posible sortear el escollo de la dificultad de una revisión profunda de la Constitución acudiendo a opciones más sencillas, a través de modificaciones de leyes y reglamentos, y lanza una advertencia: "No se puede premiar la delincuencia", permitir a los secesionistas que se salten "a la torera" la legalidad y luego "decir vamos a arreglar esto como si no hubiera pasado nada".

PP, PSOE y Ciudadanos, los partidos que, junto con Compromís y UPN (ambos integrantes del Grupo Mixto), forman parte de esta comisión territorial por la negativa de Podemos, nacionalistas e independentistas a sumarse a ella, querían que abrieran fuego los tres ponentes de la Constitución de 1978. El objetivo, que ofrecieran su visión de estos casi 40 años transcurridos desde la aprobación de aquel texto y su reflexión de futuro. Pero, obviamente, como advertía y con razón el portavoz del PP en el órgano, José Antonio Bermúdez de Castro, era inevitable que se colara la coyuntura catalana. El mismo diputado aseguró que no se puede "premiar o ceder ante quienes han protagonizado el desafío secesionista". Y Herrero y Rodríguez de Miñón, uno de los tres hombres elegidos por UCD en el debate constituyente —junto a Pérez-Llorca y Gabriel Cisneros—, aunque luego abandonó el partido de Adolfo Suárez para emigrar a Alianza Popular.

El exdiputado de UCD y AP dice que si se reforma la Carta Magna, debe de ser "por los defectos que tenga, no alegando simplemente su antigüedad"

"No se puede premiar la delincuencia", aseveró con contundencia. Y puso el ejemplo de los hombres que maltratan a sus mujeres, que cuando comparecen ante el juez alegan que ella es "insoportable". "Sí, pero usted es un criminal', le dice el juez. No se puede premiar la delincuencia criminal porque la otra parte haya cometido errores. Sin duda ha habido errores y por diversos agentes, pero ninguno puede justificar haberse saltado la Constitución y la legalidad". Por tanto, el exportavoz parlamentario de UCD y exdiputado de AP cree que no se puede "negociar el retorno de nadie a la legalidad", no caben las "transacciones" con quienes han roto con las leyes, sí mejorarlas y reformarlas cuando hayan vuelto, ellos mismos, a la legalidad.

Reforma posible, si es "concreta"

"Lo que es inviable es saltarse a la torera todas las normas superiores e inferiores y a continuación decir 'vamos a arreglar esto como si no hubiera pasado nada", añadió. Habrá que "forzar y aconsejar" ese retorno al marco legal, pero siempre dentro de él y sin "traicionar" los cimientos del orden constitucional. El aviso a navegantes quedaba bien claro.

Herrero niega la vía federal porque es un concepto "polémico, indeterminado y costoso", así que desecharlo "sería un gran paso hacia el consenso"

Y entrando en harina, Herrero y Rodríguez de Miñón también dejó algunas reflexiones valiosas que fueron valoradas por los grupos, al margen de que compartieran o no todas y cada una de ellas. Para empezar, los límites de una eventual revisión de la Carta Magna. Es "posible y deseable" que se proceda a una reforma si es "concreta" —esto es, "si se sabe qué se quiere reformar y para qué", y no hablar de una "reforma en abstracto, que equivale a no reformar"— y si está "pactada".

Herrero: "Es inviable saltarse las normas a la torera y luego hacer como si nada"

Y otra exigencia más puso: "Si alguna vez se reforma la Constitución debe ser por los defectos que pueda tener, no alegando simplemente su antigüedad", porque si se procede a modificarla por vejez entonces "habría que someter a plebiscito el Código Civil". Además, recordó que "la gran virtud" del texto de 1978 es que fue "consensuado", como fue "consensuado en su desarrollo fundamental", que es el llamado bloque de constitucionalidad (los Estatutos de autonomía y las leyes orgánicas básicas). El ponente advirtió asimismo de que es "impensable" toda modificación "paralegal o extralegal", desde fuera de la Carta Magna, porque supondría una "ruptura".

Herrero: "Es inviable saltarse las normas a la torera y luego hacer como si nada"

"No hay dos federalismos iguales"

El exdirigente de UCD y AP pasó después revista al modelo territorial, en sus diferentes estratos. El más conflictivo, el escalón de las comunidades autónomas. Y ahí recordó que "si las CCAA son asimétricas es porque el cuerpo de España es asimétrico", y por tanto hay que "asumir" que "puede y debe haber asimetría sin que suponga un trato desigualitario en las prestaciones básicas de los ciudadanos". A continuación, señaló que él partiría de la "negación de la vía federal", porque no la ve "conveniente". Ya esa declaración de principios era un ataque a la línea de flotación de los socialistas, que sí defienden la reforma de la Constitución en sentido federal desde que la pusiera negro sobre blanco en la 'Declaración de Granada'.

"Hace 40 años, cuando se puso en marcha el Estado autonómico, también era nuevo, no se había hecho nunca en España", se defiende la socialista Lastra

Herrero y Rodríguez de Miñón sostuvo que el federalismo es un concepto "muy polémico, con razón o sin ella", porque levanta "ampollas" y "entusiasmo" a partes iguales. "Si nos ahorramos el término federal, como nos lo ahorramos en 1978, damos un gran paso en la vía del consenso". Además, entiende que es un sistema "indeterminado", porque "hay muchos federalismos, no hay dos iguales", por lo que conviene ir hacia un Estado autonómico "mejorado", simplemente, a su juicio. Asimismo, defendió que es un modelo "costoso", porque si las CCAA se convirtieran en estados, "el disparatado mimetismo que ha habido en el proceso autonómico" sería mayor. Dicho de otra forma: hasta ahora las comunidades han emulado las estructuras del Estado, incluso han reproducido sus instituciones secundarias (como los órganos consultivos o de fiscalización), así que si se da el salto hacia una España federal ese efecto se multiplicará.

Lo que el ponente recomienda es "ordenar las competencias", dejar bien claras cuáles son las de la Administración central y cuáles las de las autonomías, de suerte que haya unas competencias estatales "suficientemente amplias, rígidas e inmodificables" siempre y cuando las CCAA disfruten de "suficientes ámbitos" de poder y no se vean "aplastadas" por Madrid. Él no es partidario de las competencias compartidas.

Herrero: "Es inviable saltarse las normas a la torera y luego hacer como si nada"

Cambios en las diputaciones provinciales

El PSOE tuvo que digerir como pudo el jarro de agua fría que supuso el rechazo frontal de Herrero a la solución federal. Adriana Lastra, la portavoz en la comisión y vicesecretaria general del partido, ratificó no obstante la apuesta de la dirección y recordó al excargo conservador que también "hace 40 años, cuando se puso en marcha el Estado autonómico, también era nuevo, no se había hecho nunca en España". Y dio la vuelta al argumento de que no hay dos federalismos iguales. "Nosotros queremos un Estado federal español, el nuestro propio y esa es nuestra apuesta, que no es otra que modernizar el Estado de las autonomías y en esto coincidimos con él", respondió la diputada asturiana a los periodistas en un receso de la reunión.

Herrero defiende que el Senado incorpore con carácter permanente la Conferencia de Presidentes para darle una imagen de "institución cuasifederal"

A diferencia de Pérez-Llorca, que le siguió en el turno de palabra, Herrero y Rodríguez de Miñón sí planteó propuestas concretas en los distintos escalones de la organización territorial. Así, para el Senado defendió "potenciar" su papel de coordinación por la vía reglamentaria, mediante la incorporación de la Conferencia de Presidentes, porque ha resultado ser un instrumento "eficaz, pero se ha reunido poco". Si se le diera un carácter "permanente", el Senado funcionaría mejor, se le daría "una imagen de institución cuasifederal y serviría de fermento para convertirla en una verdadera Cámara de representación territorial". Lo que no ve es trasladar el ejemplo del Bundesrat alemán, porque cree "imposible" que solo estén representadas las comunidades. Además, alertó de la dificultad histórica con la que ha tropezado siempre cualquier intento de reforma: el rechazo de los partidos a perder escaños.

José Pedro Pérez-Llorca, al lado de su retrato como padre de la Constitución, este 10 de enero en el Congreso. (EFE)
José Pedro Pérez-Llorca, al lado de su retrato como padre de la Constitución, este 10 de enero en el Congreso. (EFE)

Respecto a los municipios, Herrero argumentó que no defiende su supresión, pero sí la "fusión de servicios municipales". La provincia no debe cambiarse, cree, como circunscripción electoral, y porque es además una institución con un gran "arraigo". Una demarcación mayor aumentaría la distancia con los electores y una menor —como los distritos uninominales en el Reino Unido— presenta "tremendos problemas de diseño", ya que se caería en la tentación de tener en cuenta "intereses electorales concretos, inmediatamente criticados". Herrero no es partidario de eliminar las diputaciones provinciales, pero sí de reformarlas. Y puso sobre la mesa una solución para ahorrar costes y personal: que los diputados autonómicos formen parte del pleno provincial, de modo que ejerzan ambas funciones.

¿Y todo esto cómo se hace? Por la vía de la reforma, entiende, si se cumplen las condiciones que él mismo dio. Pero hay otro camino, el de la llamada "mutación constitucional". Un atajo más sencillo, y que consiste en aprobar leyes y reglamentos pactados por los grandes partidos. Reformas legales, más accesibles, por tanto, que interpreten la Carta Magna y aclaren asuntos hoy imprecisos que requieran de una mejor definición. Recordó que hay precedentes: los pactos autonómicos de 1981 y 1992, que cambiaron el "procedimiento de acceso a la autonomía", dibujaron el mapa de la España de hoy, homogeneizaron las CCAA y atribuyeron competencias, "y todo se hizo por acuerdo de partidos". "Si hay ese precedente, tengámoslo en cuenta [...]. Las modificaciones relativas a municipios, a competencias y administración de las diputaciones, las funciones del Senado o asuntos del Título VIII pueden hacerse sin afrontar la reforma de la Constitución".

Mejorar los mecanismos de "integración"

El exdirigente de AP fue preguntado por el popular Bermúdez de Castro sobre si ve clima propicio para cambiar la Constitución. No entró en esa cuestión. Sí lo hizo Pérez-Llorca, compareciente posterior en la mañana del miércoles, autor de una disertación algo más vaga. El padre de la Constitución designado por la extinta UCD señaló que no, que no se dan las condiciones para una revisión del texto de 1978, que antes habría que procurar que antes se "limpiara un poco la atmósfera" porque en la España de 2018 hay "mucha ira".

Pérez-Llorca no ve condiciones para la reforma: antes habría que "limpiar un poco la atmósfera" porque en la España de 2018 hay "mucha ira"

Como Herrero, Pérez-Llorca cree más conveniente mejorar la España autonómica a través de la reinterpretación de leyes y no a través de una revisión de la Ley Fundamental: sería una estrategia "políticamente muy fecunda" y más conveniente frente a los "grandes problemas" que supondría la alternativa de la reforma. Él tampoco es defensor de la "solución concesiva". "No veo en ella que el grueso del nacionalismo acepte nada que no sea la llave dorada de un referéndum pactado que lleve a la independencia". Lo que hay que reforzar, a su juicio, son los mecanismos de "integración", puesto que la amenaza actual es la "desintegración" del Estado en materias como la lengua o la educación, un aviso que le valió los reproches del portavoz de Compromís, Joan Baldoví. "La enseñanza fue el pecado original de la Constitución, fue nuestro gran error", asumió, informa EFE.

Herrero: "Es inviable saltarse las normas a la torera y luego hacer como si nada"

Esa "ingenuidad" de los padres de la Constitución fue aprovechada con "cierta deslealtad" por el nacionalismo. Y, de nuevo, apareció Cataluña. Advirtió de que si se produjera la independencia de Cataluña, sería "un extraordinario fracaso histórico que traería males sin fin", porque "descalificaría toda la época de la Transición y la Constitución". Así que lo que hay que pensar es "cómo mejorar el autogobierno de España", empezando por hacer autocrítica del actual modelo, de "gran éxito", pero también con errores, como la vertebración de un sistema complejo y que conflicto, por la enorme litigiosidad entre el Estado y las autonomías. Como Herrero, Pérez-Llorca apostó por dar realce a la Conferencia de Presidentes y rechazó un modelo de Senado a la alemana: mejor sería utilizar los recursos reglamentarios de que dispone la Cámara Alta para profundizar en su función territorial.

El PDeCAT se asoma a la comisión

La comisión para la evaluación y modernización del Estado autonómico ya nació lastrada por la ausencia de Unidos Podemos, nacionalistas e independentistas. Sin embargo, este miércoles, cuando el órgano comenzaba sus sesiones públicas con las comparecencias de los padres de la Constitución que siguen vivos (tres, de los siete que la redactaron), se produjo una imagen inesperada

En el arranque de la jornada, allí estaba el portavoz del PDeCAT en el Congreso, Carles Campuzano. Se sentó en la parte posterior de la Sala Constitucional de la Cámara Baja, enfrente de la pared de honor en la que cuelgan los retratos de los siete ponentes de la Carta Magna (Miguel Herrero y Rodríguez de Miñón, José Pedro Pérez-Llorca y Gabriel Cisneros, por UCD; Gregorio Peces-Barba, por el PSOE; Manuel Fraga, por Alianza Popular; Jordi Solé Tura, por el PCE, y Miquel Roca, por la Minoría Catalana). 

Campuzano entró a "escuchar", porque es "muy cotilla", defendían en su grupo, pero el partido no se suma aún a los trabajos de la comisión. De hecho, ni siquiera se quedó durante la sesión de la mañana, que se prolongó hasta las dos de la tarde. Hacia las 11, mientras seguía el discurso de Herrero (y hacía referencia a su rechazo a la vía federal), se marchó y ya no regresó. 

Pero la jornada continuaba por la tarde, a partir de las 16:30. Con Miquel Roca. Y ahí sí que estuvo Campuzano. De hecho, él lo recibió cuando el exdirigente convergente llegó al Congreso, y subió a la cafetería de la tercera planta a tomar algo con él. Y luego lo acompañó hasta la comisión. El portavoz se sentó en la última fila, junto al coordinador de diputados y senadores del PDeCAT en Madrid, Jordi Xuclà. Ambos siguieron el debate hasta el final pero no aplaudieron a Roca al final. 

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